El Reglamento del Congreso impide a Podemos tener 4 Grupos Parlamentarios

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Ya se ha inaugurado la XI Legislatura. La Mesa del Parlamento ya está formada y finalmente el socialista Pachi López será el nuevo Presidente del Congreso de los Diputados con los votos de PSOE y Ciudadanos, lo que supone la obtención del tercer puesto de mayor relevancia del Estado.

Tras una negociación 2 a 2 entre Ciudadanos-PSOE y Ciudadanos -PP, los populares se hacen con 3 puestos (la primera y tercera vicepresidencia más la primera secretaría), los socialistas del PSOE con 2 (Presidencia y segunda vicepresidencia), Ciudadanos con otros 2 puestos (la tercera y cuarta secretaría) y también Podemos con 2 puestos (la cuarta vicepresidencia y la segunda secretaría).

Esto supone que con la suma de los votos de PP y Ciudadanos puedan vetar la formación de cualquier grupo parlamentario que no cumpla con las exigencias marcadas por el reglamento. Esta es la situación de las 3 confluencias en las que participó Podemos en las pasadas Elecciones Generales.

Tanto Partido Popular, Ciudadanos y PSOE ya han manifestado su contrariedad a que Podemos pueda contar con 4 Grupos Parlamentarios, lo que a priori les supondría una mayor financiación (en la anterior legislatura 28.597 euros mensuales por cada grupo, más 1.645 euros mensuales por cada diputado que lo componga), un mayor tiempo de intervención tanto en el pleno como en las diferentes comisiones distorsionando la proporcionalidad respecto a los demás grupos e incluso un mayor número de minutos frente a los medios de comunicación públicos.

Felipe González en 1979, inicio de la I Legislatura, junto a Guerra y Yáñez - EFE
Felipe González en 1979, inicio de la I Legislatura, junto a Guerra y Yáñez – EFE

Antecedentes históricos

El PSOE contó durante la I Legislatura con 3 grupos parlamentarios (Grupo Parlamentario Socialista del Congreso, Grupo Parlamentario Socialistes de Catalunya, Grupo Parlamentario Socialista Vasco).

Los socialistas se distribuyeron entonces entre el Grupo Parlamentario Socialista, con 94 diputados y con González al frente; el Grupo Parlamentario Socialistes de Catalunya, con 16 diputados y Ernest Lluch como portavoz y el Grupo Parlamentario Socialista Vasco, con 6 diputados, entre los que se encontaron Nicolás Redondo, Enrique Múgica, Txiki Benegas o Carlos Solchaga. Este hecho fue anterior a la aprobación del actual reglamento de la Cámara Baja, aprobado el 10 de febrero de 1982, año en el que el PSOE logró la mayoría absoluta de 201 diputados. A partir de esta victoria, los socialistas constituyeron un único grupo unido y fuerte.

El Reglamento del Congreso de los Diputados de 10 de febrero de 1982

El Reglamento del Congreso dio muestras de flexibilidad unas veces y de extrema rigidez en otras. Por ejemplo, en la VIII Legislatura se le permitió a ERC formar su propio grupo, a pesar de que no había cumplido con el requisito de haber obtenido el 15% de los votos en todas las circunscripciones a las que había concurrido, tal y como exige el artículo 23.1 del propio reglamento. No obstante, a los nacionalistas de Amaiur se les negó su propio grupo en la pasada legislatura debido a que su lista no consiguió en Navarra el porcentaje necesario, aunque sí en las tres circunscripciones vascas en las que se había presentado, lo que los llevó al Grupo Mixto.

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Las candidaturas de confluencia consiguieron el 15% de los votos en cada una de las circunscripciones donde se presentaron, por lo que el primer escollo está superado y el cumplimiento del requisito marcado en el artículo 23.1 del reglamento del Congreso es incuestionable. En este sentido ha versado el alegato y defensa de las candidaturas de confluencia donde participó Podemos como son En Marea, En Comú Podem y Compromís-Podemos-És el moment.

En Comú Podem fue primera fuerza en Cataluña con 12 escaños. La coalición integrada por Podemos, Barcelona en Comú , ICV y EUiA tuvo un 24,74% de los votos totales en Cataluña.

En la Comunidad Valenciana, Compromís-Podemos-Ès el moment logró 9 escaños, siendo el segundo partido más votado con el 25,09% de los votos.

En Galicia, En Marea obtuvo 6 diputados y el 25,04% de los votos. La alianza de Anova, Podemos, EU y las Mareas superó el umbral mínimo hasta en las provincias de Orense y Lugo, cuya barrera efectiva ronda el 16% para obtener representación, con un 17% y 19%, respectivamente.

El principal y único obstáculo reside en el punto 2 del artículo 23 del mencionado reglamento, que no permite la formación de un grupo parlamentario a los diputados que perteneciesen a formaciones políticas que durante las elecciones no hayan competido entre si ante el electorado. Esto impide cualquier formación de grupo a las candidaturas de confluencia como en su momento se lo impidió al PSOE.

Cierto es que las candidaturas de confluencia (coordinaciones electorales) no pertenecen a Podemos ya que están conformados por otros partidos tal y como explicamos en PoliticAhora en el mes de diciembre. Sin embargo, esto no contradice o supone un salvoconducto que permita rodear el artículo 23.2 del mencionado reglamento, ni exime a los pretendidos grupos parlamentarios de las ventajas inherentes a la formación de los grupos que se mencionaron antes.

Las candidaturas catalanas y gallegas han argumentado a esto que en sus casos particulares cuentan con la presencia de Izquierda Unida (EUiA y EU), contra la que sí ha competido Podemos en el resto de España. Aún así, la norma tal y como se establece está hecha para un espacio de competición en el propio territorio donde se presentaron. Esto ha impedido que el PSC (partido autónomo dentro del PSOE) pudiera constituirse al margen del PSOE, ya que a pesar de ser dos partidos distintos, al final sólo se presenta una marca socialista en Cataluña. Es decir, no hay esa competencia electoral como exige el reglamento.

Como mencionábamos anteriormente, la mesa del parlamento ha hecho ciertas excepciones, concretamente a lo relativo del porcentaje obtenido en cada una de las circunscripciones en virtud de la pluralidad del Congreso, pero lo cierto es que nunca se ha hecho una excepción en cuanto a la formación de diferentes grupos parlamentarios con diputados de una misma formación política.

Los de Iglesias y las candidaturas de En Marea, En Comú Podem o Compromís-Podemos-És el moment deben buscar una vía alternativa. Podemos ya ha lanzado sus propuestas: la integración de estas candidaturas dentro del Grupo Parlamentario de Podemos a modo de grupo confederal, repartiendo tiempos y financiación, algo similar a lo que ya realiza el PSOE con el PSC. La otra opción versa sobre la incorporación de estas candidaturas al Grupo Mixto.