El pasado sábado, el grupo Ágora Libertaria, del cual soy miembro, lanzó un hashtag en Twitter para explicar lo que es el liberalismo (o mejor dicho lo que no es). El hashtag #NoEsLiberalismo (que fue Trending Topic, por cierto) se lanzaba para intentar definir tweet a tweet lo que algunos han confundido durante los últimos años, llamando liberal (o neoliberal, en tono despectivo sin lugar a dudas) a muchas políticas (sociales y económicas) que eran de todo menos liberales o relacionadas con el liberalismo.

Sin lugar a dudas, los temas más recurrentes a la hora de utilizar este #NoEsLiberalismo era todo aquello relacionado con la expansión del Estado, la fiscalidad de los diferentes Gobiernos, el inexistente libre mercado en muchos sectores económicos y la monopolización del dinero en manos de los poderes públicos.

Lo que debe quedar claro, como indico en un artículo, es que la crisis económica que comenzó en 2007 no es culpa del liberalismo. No hay rastro de liberalismo ni de políticas liberales en España. Ni en la política, ni en la economía, ni en el pensamiento de la gente, ya que la sociedad española es una de las más anticapitalistas del mundo junto a las de Japón y Jordania, según una encuesta de Pew Research Global.

Pero vamos a analizar algunos tweets que me han parecido de lo más interesante para explicar, efectivamente, lo que no es el liberalismo.

1

Como bien dice Ricardo Rico, el proteccionismo daña a los consumidores, al no permitir que haya libre mercado entre consumidores y productores de países diferentes y anular los productos importados con fuertes aranceles o prohibiendo dichos productos directamente.

2

El capitalismo de amiguetes, el   famoso clientelismo, tampoco es liberalismo, como bien aprecia en este tweet Jaime de la Casa. Que una empresa obedezca a favores hacia el poder político para crecer, o que el poder político favorezca a diferentes empresas para obtener financiación, no tiene nada que ver con el capitalismo de libre mercado. En este capitalismo de amiguetes tienen mucho que ver los lobbies, empresas que se han colocado alrededor del poder político, para inflar su fama y sus beneficios, mediante publicidad y subvenciones o deducciones fiscales.

3

Una de las consignas favoritas de la izquierda (y más de la extrema izquierda de Podemos y partidos comunistas varios) es decir que el TTIP es un tratado liberal. Quizá su nombre “Tratado de Libre Comercio” no ayude. Aquí quiero hacer referencia a la participación del economista Juan Ramón Rallo en el programa La Tuerka. Rallo afirma que no es afín a este Tratado, y que no es un Tratado liberal, ya que la negociación viene impuesta desde arriba entre los Estados, en este caso Estados Unidos y la Unión Europea. Por otro lado, el libre comercio entre Estados no necesita de leyes que, arbitrariamente, otorguen privilegios hacia algunas empresas, como bien dice Puma Libertario en su tweet.

4

Otro de los mitos que todos los antiliberales (o la gran mayoría de ellos) tienen siempre presente es que el mercado de la electricidad o del agua están liberalizados. Hablan de liberalización para referirse a mercados que son de los más regulados, junto a la banca, como ya expliqué en otro artículo.

5

Como bien dice Carlos Navarro, no es liberalismo poner los ahorros a disposición de la sociedad. Mucho menos cuando el 50% del salario ya se lo “comen” los diferentes impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social que tenemos que pagar obligatoriamente.

Como no, es una propuesta de Podemos. Aquellos que dicen que vienen a hacer la “nueva política”, solo hacen más de lo mismo que la “vieja política”, pero con unos tintes un poco más autoritarios, como les han enseñado aquellos de los que toman ejemplo.

6

No, tampoco es liberalismo proteger a un determinado grupo de trabajadores, sean del sector que sean. No es liberalismo prohibir aplicaciones como Uber para proteger a los taxistas. No es liberalismo tampoco querer prohibir BlaBlaCar para proteger a las redes de autocares. El mercado debe adaptarse a la demanda. Los poderes públicos no pueden hablar de “competencia desleal” para seguir favoreciendo a los diferentes monopolios. Si dichos poderes públicos anulan e impiden la iniciativa privada no es liberalismo.

7

Pese a que muchos actores sociales y políticos se refieren al sistema español como “la dictadura de los mercados”, he de decir que no es así. La única dictadura que existe en España, como ya he dicho alguna que otra vez, es la dictadura de los impuestos. Como señala Jaime Ballesteros en este tweet, trabajar algo más de medio año para el Estado (en 2015 el Día de la Liberación Fiscal fue el 1 de julio) no es liberalismo. La esclavitud no era liberal. La esclavitud moderna (la de la obligación del Estado) tampoco.

8

No es liberalismo el Estado del Bienestar. No es liberalismo que la sanidad y la educación esté en manos del Estado. Tampoco el sistema de reparto de pensiones es liberal. No es liberal porque obliga. No es liberal porque se sostiene en un fraude piramidal: los nuevos    participantes producen beneficios a los primeros participantes, es decir, los cotizantes actuales a los jubilados. No es liberal porque se basa en la sustracción coercitiva de parte del salario del trabajador.

9

El liberalismo se basa en el ahorro, no en gastar lo que no se tiene. El liberalismo se basa en acuerdos voluntarios entre individuos, no en acuerdos impuestos y obligatorios. El liberalismo se basa en respetar los proyectos de vida de cada uno, mientras sean proyectos que no ataquen a terceros. La libertad nos beneficia a todos.

El problema es que es más fácil acomodarse en el infantilismo estatista, por el cual el Estado debe hacerse cargo de todos en cualquier situación. Recuerden que la libertad conlleva responsabilidad, por eso mucha gente, al no tener la segunda, tiene miedo a la primera.

 

2 Comentarios

  1. Muy buen artículo recopilando lo que #NoEsLiberalismo, coincido en la manía que tienen los socialistas y compañía de llamar “liberal” o incluso “neoliberal” todo aquello que no se asemeja a su concepción de estado todopoderoso. Espero que los principios liberales y de respeto a las libertades individuales calen un poco más en la sociedad española. Atte: Un estudiante.

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