El precio de la luz siempre ha levantado una intensa polvareda a nivel político y social. Se suele culpar al mercado libre de que la luz sea tan cara y sobre todo, culpar a las empresas eléctricas de pactar entre ellas para no dejar acceder a más empresas a la competencia. Estamos ante un claro caso de oligopolio, dicen.

Oligopolio sí, pero no por el poder de mercado, ya que no es una decisión de los consumidores -ni tan siquiera de las propias empresas-, sino por el poder del propio Gobierno, que es el que decide quién entra y quién no en el mercado eléctrico a través de licencias. Es también el Gobierno quien decide qué tipo de energía se produce y cual no, y su cantidad, a través de planes plurianuales. El mercado eléctrico es uno de los más regulados, y eso lo deberíamos saber todos para evitar llevarnos a confusión.

 

Fuente: estadolimitado.com (@Absolutexe)
Fuente: estadolimitado.com (@Absolutexe)

Como muestra el anterior gráfico, en el año 2012 casi el 60% del precio de la luz fueron decisiones políticas, como impuestos o las primas a las fuentes renovables. El otro 40% era el precio del mercado. De cada 100€ que pagamos, realmente eran 43,19€ los que pagamos por la electricidad que habíamos consumido. ¿Sector libre? ¿Mercado eléctrico liberalizado? Nada de eso.

Tal y como explica la propia CNMC, en el año 2014, bastante menos de la mitad de la factura de la luz se destina para pagar lo que se ha consumido: de cada 100€ que pagamos, apenas 37 se destinaron realmente a sufragar la luz; los impuestos implicaron unos 21,38€ -el IVA y el Impuesto sobre la electricidad-, y algo más de 40€ se fueron en los llamados peajes.

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Fuente: CNMC

Desde 2005, la factura media de la luz ha crecido un 76%;  la parte que corresponde al mercado eléctrico -el precio libre- ha subido algo menos del 20%, frente al aumento de casi el 200% en impuestos, subvenciones y otros conceptos dependientes del Gobierno -el precio regulado-. Como consecuencia, España sufre hoy una de las facturas eléctricas más elevadas de la UE, superada tan sólo por Irlanda y Chipre.

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

Los que hablan de “liberalización” del mercado eléctrico, sencillamente no están en lo correcto -es otro mito que no se corresponde con la realidad-, ya que no podemos hablar de un sector libre cuando depende tanto del poder político. Que sean empresas privadas -Iberdrola, Endesa, Fenosa, etc.- quienes prestan el servicio no indica que sea un mercado libre, si el poder político interviene todo lo que quiere. Es algo que confunden, no sé si aposta o por ignorancia, aquellos que tachan de “sector liberalizado” una y otra vez al sector de las eléctricas. Como he dicho antes, estamos ante un oligopolio por decisión gubernamental, no por decisión de los consumidores. Lo que Oppenheimer definía como “medios políticos”, diferenciándolo de los “medios económicos”.

Para liberalizar de verdad el mercado eléctrico solo es suficiente que los políticos saquen sus manos, que el precio sea el que pacten la oferta y la demanda, es decir, que se pague por lo que se consume. Y sobre todo, que se permita elegir el tipo de energía que se quiere consumir, la cantidad y la empresa que cada uno quiera que le preste el servicio. Libertad de entrada al mercado sin necesidad de licencias que el poder político solo concede a aquellas empresas que después le pueda devolver favores. En esa situación sí que estaríamos hablando de un sector eléctrico liberalizado de verdad, y no las mentiras que nos cuentan muchos hoy en día, volviendo a confundir “liberalismo” con “intervencionismo” para no reconocer la miseria de éste, como ya he dicho en alguna que otra ocasión.

 


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1 Comentario

  1. Ciertos todos tus datos y tu exposición de como el mercado eléctrico no es un mercado plenamente liberalizado. Sin embargo me gustaría decir que el mercado eléctrico (debido a su infraestructura, capital… es difícil que se liberalice tan fácilmente, y tampoco está claro que eso sea lo deseable. Lo que está claro es que no se puede tener energía barata, respetuosa con el medioambiente, segura, y/o nacional (o sin destrozar la balanza comercial) todo es imposible. El problema es que la mayor parte de la población no tiene muy claro lo que quiere en este aspecto. En mi caso no veo mal que la energía esté cara, pero es una visión personal que está sustentada en unas ideas de base.

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