Pedro y el lobo. Más que un cuento

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[dropcap]C[/dropcap]uántas veces nos habrán contado de pequeños el cuento de Pedro y el Lobo. Un clásico de la literatura infantil cuya historia narra las travesuras de un travieso pastor, Pedro, a quien le gustaba burlarse de sus vecinos con bromas pesadas aludiendo a la presencia de un lobo que nunca estaba, hasta que un día llegó y ya nadie creyó a Pedro.

Este cuento, en la infinita sabiduría de la literatura infantil, nos enseña que no debemos jugar con la paciencia de las personas, ya que en verdaderas situaciones de peligro o riesgo podemos estar en desventaja y nadie acudirá en nuestra ayuda.

Ésta podría ser la pequeña historia del líder socialista, Pedro Sánchez, quien ha sido retratado con estas palabras ante la dispar situación de los dos ex presidentes de la Junta de Andalucía. Si bien es cierto que calladito hubiese ganado más, el principal problema que podemos encontrar en el personaje de nuestro cuento es la falta de coherencia con la que se pasea por los pasillos de Ferraz, así, donde un día dijo digo hoy dijo Diego.

Cualquiera en esa situación de desvergüenza se sonrojaría, sobre todo cuando diversos medios de comunicación se hicieron eco recogiendo las palabras del líder socialista. Sin ir más lejos en el programa de Jordi Évole, Salvados, donde, ante la tenacidad del presentador, Pedro Sánchez afirmaba que en caso de imputación los expresidentes deberían renunciar a su acta de diputado. Hoy, Griñan y Chávez, después de imputados, siguen conservando su acta. La aparición del lobo había sido anunciada pero de momento no había hecho acto de presencia.

La problemática una vez más del Partido Socialista es la coherencia, pero no únicamente con sus palabras sino con decisiones que de una manera, aunque acertadas bajo mi parecer, no legitiman en cierto sentido la destitución de Tomás Gómez y la disolución de toda una ejecutiva. La realidad es que el exlíder de los socialistas de Madrid no había sido imputado, no obstante, las maniobras fueron sustancialmente radicales y contundentes ante una situación, que si es comparada a la de Chaves y Griñan, se perciben a priori como incoherentes y totalmente desproporcionadas.

En resumidas cuentas es un problema de coherencia generalizada que se encarna en una retahíla de movimientos políticos inconsistentes e incomprensibles, tanto por la situación temporal estratégica como por los diversos frentes beligerantes presentes en un contexto de competición electoral. Dicha situación es evidente a raíz del reciente pacto antiyihadista entre Partido Popular y Partido Socialista quien sin ningún miramiento no dudó en sacarse la foto en Moncloa para luego anunciar en su cuenta personal de Twitter que recurrirá ante el Tribunal Constitucional, mediante recurso de inconstitucionalidad, la prisión permanente revisable introducida por el PP en la nueva reforma del código penal.

Pedro corre el grave riesgo de convertirse en el protagonista de un cuento, uno ajeno y lleno de realidad, en la misma realidad donde tendrá que convencer a millones de personas para que no elijan otra alternativa bajo la continua sospecha rupturista de la confianza, pieza clave entre representantes y representados. Algún día el lobo llegará y nadie te creerá, Pedro.

 

Artículo de opinión de Diego Mo Groba publicado el 24 de febrero de 2015 en Publicoscopia.com

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