La historia se repite

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Vamos a salir un poco de la resaca de los resultados de ayer. Me gustaría recordar las crónicas de las elecciones de 1996 y 2000. Para recordar en el año 2000 hubo un pacto por la izquierda. Ese pacto fue un fracaso, PSOE + IU supuso pasar de 162 escaños por separado a 133 escaños unidos. La unión de la izquierda supuso la movilización del voto de la derecha y Aznar consiguió la primera mayoría absoluta. En Andalucía ganó el PSOE pero hubo un importante avance del PP. La principal diferencia contextualizándolo con los resultados actuales es que no había un partido de centro derecha disputándole el voto al PP. En 1996 IU tuvo su mejor resultado de la historia con 21 escaños, ante la posibilidad de que la izquierda alternativa se fortaleciera debido a la corrupción que asolaba a Felipe González la derecha reacciono y acabó ganando a las elecciones por primera vez.

Estos resultados y los actuales dan a entender que cuando la izquierda alternativa al PSOE está más fuerte el votante de derechas acude con mayor rapidez a las urnas. Hablemos ahora de cada uno de los grandes partidos.

El gran vencedor de la noche es Mariano Rajoy. La campaña del miedo contra Podemos, la campaña del voto útil, ha hecho que saquen mejores resultados de los que pensaban incluso ellos. Ayer Rajoy recibió la legitimación de los españoles de una forma contundente. Eso sí, ahora empieza todo para este partido, deberían aprender de los errores pasados a la hora de pactar y aprender a ceder. En el triunfalismo que con todo merecimiento tenían ayer en Génova podría haber un problema, una resaca de intransigencia que haría que perdieran esa oportunidad que le han dado los españoles de seguir en la Moncloa.

El PSOE. Pedro Sánchez ha demostrado una vez más que es un mejor lector de política que la mayoría de la población política. Antes de ayer parecía que la bicefalia constante en el PSOE acabaría y que el sector crítico acabaría tomando Ferraz. Ahora la bicefalia ha vuelto y hay un mayor dominio del sector Pedro Sánchez. El sector crítico ha quedado con una menor legitimación al perder frente al PP en sus comunidades autónomas, el sector Pedro Sánchez en su mayoría ha mejorado los resultados aunque quedan lejos del partido ganador de las elecciones. Curiosamente, el sector crítico ha sido el primero en salir pidiendo veladamente una abstención, en la lucha cainita de este partido reposa la gobernabilidad de este país.

¿Unidos Podemos? No, no podemos. La comparación entre el 20 de diciembre y el 26 de junio es clarificadora. Las tesis de Iñigo Errejón acertaban pero el partido no le hizo caso. Tengo que confesar que leí mal la campaña de Unidos Podemos. Pensaba que la diferenciación en las campañas haría que Izquierda Unida se quedaría con la izquierda radical y Podemos llamaría a las puertas de la social democracia. Me equivoqué claramente. La unión ha traído desunión. Ayer en la Plaza Reina Sofía se respiraba tristeza, pero no autocrítica. Un dato contundente es que Unidos Podemos ha sido el partido que ha perdido más votos que Ciudadanos y PSOE juntos. Está claro, que Errejón volverá a tener mayor peso en el partido, la clave del futuro del partido es los vetos que pongan a Pedro Sánchez en el futuro cambio de gobierno.

Ciudadanos haría mal en plegarse a comparsar sin propuestas a Mariano Rajoy. Ciudadanos no ha bajado por abrazarse con Pedro Sánchez, Ciudadanos no ha bajado porque la gente les viera más de izquierdas. Ciudadanos en total a pesar de toda la polarización solo ha bajado 0,9 %, unos 400.000 votos. Es claro que ese voto se ha ido a Mariano Rajoy por voto útil. El otro centro de voto es una pérdida del dominio de la nueva política, el hecho de verle como comparsa “contra el populismo” le ha hecho perder esa vista del voto útil.

Contextualizando los nuevos partidos me gustaría dejar un apunte, hay que decir que el sectarismo y el veto entre Iglesias y Rivera ha provocado el beneficio de los que venían a cambiar. El perder el eje de nueva política les ha supuesto perder globalmente un millón y medio de votos. Queriendo jugar al eje izquierda-derecha han perdido contra los que llevan jugando décadas ese eje. Viendo las diferencias entre los dos cara a cara que protagonizaron Rivera o Iglesias con Jordi Évole los españoles han dicho que el espíritu del Tío Cuco era la nueva política y no lo de ahora.

En resumen, la campaña del miedo del PP no funcionaría de no ser porque la posibilidad de un gobierno de izquierdas lleva a las urnas al votante poco movilizado de derechas. En resumen, Julio Anguita hizo por reacción que ganara la derecha y Pablo Iglesias parte como candidato para ser su sucesor. En resumen, los que nos reíamos de las insinuaciones de pinza que lanzaban desde el PSOE debemos cerrar la boquita.

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