España cumple 34 años en la OTAN

0
166

Tras la democratización y transición del sistema político español tras la dictadura franquista, España tenía un objetivo muy claro: internacionalizar el país y mostrar al mundo (y sobre todo a Europa) que nuestro país estaba dispuesto a contribuir tanto en la Comunidad Económica Europa (CEE) como en la Organización del Tratado del Atlántico Norte  (OTAN).

Fue con gobiernos de distinto color, primero con la UCD de Adolfo Suárez (desde 1977 hasta 1982, ya con Calvo-Sotelo),  después con el PSOE de Felipe González (desde 1982 hasta 1996) y, por último, con  el Partido Popular, liderado por José María Aznar (entre 1996-2004), con los que España se iría integrando poco en la Alianza Atlántica, hasta conseguir una plena integración militar en su estructura a finales de la década de los noventa.

La entrada formal en la OTAN por parte de España se produjo en mayo de 1982 (sólo unos meses antes de las elecciones generales que darían la contundente victoria a Felipe González y al PSOE), bajo la gestión de Leopoldo Calvo-Sotelo en la extinta UCD. España se convirtió en el decimosexto miembro de la organización. Sin embargo, no sería hasta mucho más tarde cuando se integraría en la estructura militar.

Ya en la II Legislatura de la historia democrática reciente de España, Felipe González como Presidente del Gobierno explicó su posición sobre lo que llamamos defensa nacional, y las relaciones que España debía mantener con los Estados Unidos y la OTAN. Dicho posicionamiento fue establecido en lo que se conoce como el Decálogo de Paz y Seguridad (siendo proclamado en el discurso del Estado de la Nación de octubre de 1984). En resumidas cuentas, Felipe González no consideraba necesaria la incorporación de España en la estructura militar de España, así como también defendía la no nuclearización en el territorio nacional.

Entre otras líneas de actuación destacan, por ejemplo, la futura incorporación de España en la Unión Europea Occidental (adhiriéndose a la misma en 1990); o la integración de Gibraltar a la soberanía española.

El Decálogo de Paz y Seguridad quedaría ratificado tras el referéndum de marzo de 1986, a través del cual se aceptaba la permanencia de España en la OTAN, con una participación del 59,4%, ganando el “” con un 52,5% de los votos (la opción del “No” conseguiría un 39,85%).

¿Dónde estaba la polémica? En el papel que jugó el PSOE, pues en 1982 realizó una campaña en contra de la Alianza Atlántica, y una vez en el gobierno, promovió un referéndum para consultar la permanencia, posicionándose a favor de la continuidad de España en la misma. Incluso sorprende que el Partido Popular, siendo todavía Alianza Popular y estando representada en la llamada Coalición Popular, bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne, hiciera campaña pidiendo la abstención.

Por tanto, en este 2016 se han cumplido 30 años de la celebración del referéndum sobre la permanencia en la OTAN, así como la entrada de España (y Portugal) en la Comunidad Económica Europea, siendo la antesala de la actual Unión Europea.

Debemos tener en cuenta que estos hechos se producen en los últimos años de la Guerra Fría, poco antes de que cayera el Muro de Berlín en Alemania, lo cual nos dice que el papel de la Alianza Atlántica cambiaría, pues la situación geoestratégica comenzó a evolucionar desde un mundo bipolar hasta un contexto de numerosos riesgos y amenazas que llevarían al escenario internacional de los atentados del 11-S en Nueva York, con las consecuentes intervenciones en Afganistán e Irak.

Ya a mediados de la década de los noventa, tendría lugar una serie de sucesos muy importantes para el futuro del ámbito político y militar de nuestro país: España se adhirió al Protocolo de París, por el cual se establecía el Estatuto de los Cuarteles Generales Militares Internacionales (SOFA). Por otro lado, en 1995, Javier Solana, el que fuera Ministro de Asuntos Exteriores de España, pasaría a convertirse en Secretario General de la OTAN, hasta 1999. Y por último, a finales de 1996, el Congreso de los Diputados aprobaría una autorización para que el ejecutivo, ya en manos del Partido Popular y de José María Aznar, negociara el ingreso de España en la nueva estructura de Mandos de la OTAN.

España acabaría integrándose completamente en la estructura militar de la Alianza Atlántica en 1999.

Además, nuestro país participaría en numerosas misiones internacionales (las cuales tienen una buena valoración por parte de la ciudadanía en los barómetros del CIS, pues una mayoría considerable piensa que éstas contribuyen mucho/bastante en la mejora del prestigio internacional de España): por ejemplo, en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz en los Balcanes o en África.

Como conclusión, debemos destacar la importancia que tiene para el ámbito internacional que España sea protagonista en las instituciones u organizaciones de este tipo. Por ejemplo, España es el país que lidera en la actualidad el mando de la fuerza de respuesta rápida de la OTAN en Ucrania, siendo la punta de lanza de la organización militar.

A lo largo de la historia política y electoral de España, hemos visto como diversos partidos cambian su postura, produciéndose una lenta evolución político-ideológica, como es el caso del PSOE y su posicionamiento en el referéndum de la OTAN. Una cosa es realizar propuestas sin conocer el marco de compromisos internacionales y comerciales ante los que responde España, y otra cosa es llegar al gobierno y ver que no todo es tan bonito, ni tan utópico, como parece en las campañas electorales.

 

Bibliografía consultada:

  • Solana, Javier, España se asienta en las instituciones. El País, 27 de mayo de 2016, [http://aniversario.elpais.com/espana-otan/].
  • España en la OTAN, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. [http://www.exteriores.gob.es/RepresentacionesPermanentes/OTAN/es/quees2/Paginas/Espa%C3%B1aOTAN.aspx].

 

Deja un comentario