La maquinaria radical por la República Comunista Española ya está en marcha, y ahora más que nunca, toca contar unas cuantas verdades. El gobierno ha tocado la piedra angular del Estado español, y hoy vengo a aclarar por qué la República que promete Podemos, no es la que muchos creen que es, y por qué, más que nunca, es necesaria la figura de Felipe VI, quien pese a lo que muchos han automatizado en su cerebro, encarna los verdaderos valores del republicanismo de la ilustración.

El vicepresidente Iglesias esta semana ha dado el pistoletazo de salida a la guerra por el trono español. Dos personajes, Pedro y Pablo, lucharán por ser quienes intenten instaurar más rápido la III república en nuestro país. Pedro Sánchez, y Pablo Iglesias, ya todos sabemos, son dos hombres con un mismo destino: el poder.

El primero, por su narcisismo ya conocido, tiene en su lista de deseos de la legislatura mandar al exilio a Felipe VI y acabar con la monarquía, para él, convertirse en Jefe supremo de la España plurinacional.

El segundo, esconde en su eslogan republicano algo más oscuro, una república comunista. Porque como dije hace unos días en mis redes sociales, “no son republicanos, son comunistas”.

Empecemos a diferenciar que República no es comunismo, que libertad, igualdad y fraternidad no fueron palabras que entonaran Lenin o Stalin. Que la república que nos pretenden endosar no es sinónimo de prosperidad, pero sí lo es de pobreza y chavismo pura sangre. Que el único objetivo del gobierno actual es la senda del guerracivilismo, la conversión de la España moderna que éramos hace pocos años, en la España del 36, en la España en la que sí pueden ser poderosos.

Conocer mundo, te da la oportunidad de descubrir que república no necesariamente lleva consigo riqueza para el pueblo, pero sí para quienes viven de ella.

Llevamos años escuchando lo cara que sale la corona, lo poco que hacen los reyes por España, y a cambio queremos comprar un régimen, menos austero y que otorga menos libertades, pues permitiría las injerencias de la clase política en el espacio de la neutralidad de la Jefatura del Estado. La república que defienden algunos no es más que una excusa para el control total sobre el ciudadano y el Estado.

¿Cómo se explica entonces, con lo bonitas que nos pintan la república de Podemos, que los estados con mayor riqueza, mayor índice de democracia y libertad son monarquías?

Nadie se ha parado a pensar en que el discurso republicano en España lleva años siendo abanderado por radicales autoritarios que encuentran en este sistema la única forma de perpetuarse en el poder. Comunistas cuya única forma de implantar su agenda destructiva es a través de la degradación de las instituciones, de expandir sus tentáculos hasta la Justicia y la Jefatura del Estado.


Hasta aquí hemos llegado, hasta aquí ha llegado la degradación de la democracia española, y no es de extrañar que en menos de un año, no recordemos qué era España.

Por eso, la figura de Felipe VI es indispensable de cara a la crisis institucional y social que vive nuestra nación. Cualquier republicano convencido sabe de sobra que el rey Felipe es el único capaz de llevar a España hacia un hipotético horizonte republicano. Pero mientras tanto, la Corona funciona como muro de contención del radicalismo y de las ideologías extremas que pretendan controlar la libertad de los españoles y
quieren en su mano el mayor poder posible.

Por eso es importante, por eso tenemos que unirnos, ya lo dije en uno de mis artículos, republicanos o monárquicos, liberales, conservadores, socialdemócratas, todos, unidos frente a quienes pretenden tocar nuestra libertad.

Porque pronto miraremos a España, y no recordaremos cómo era antes. Porque pronto, hasta quienes nunca lo entonan, estarán gritando obligados
¡Viva!, y no será por el rey.

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