Investidura: pactos y postureo

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[dropcap]P[/dropcap]asan las semanas, días y horas, y la incertidumbre sobre la investidura de Pedro Sánchez sobrevuela nuestas cabecitas. O eso parece. Porque día tras día, desde que se anunció que Sánchez tendría la responsabilidad de someterse al debate de investidura, no sólo los socialistas, sino casi todos los grupos parlamentarios –por no decir todos-, nos han mareado con ruedas de prensa, declaraciones y entrevistas, para decir una cosa un día y desdecirse al día siguiente, o a las pocas horas. Y mientras, los españoles nos preguntamos ¿a que juegan?

Nada parece estar cerrado, pero cuando se le pregunta a Pedro Sánchez o a alguno de los suyos sobre las negociaciones, dicen estar “convencidos” de que, al final, conseguirán los apoyos necesarios para que el candidato socialista llegue a la Moncloa. Lo cierto es que, conforme pasa el tiempo, las negociaciones no arrojan novedades sustanciales que nos hagan percibir el éxito de las mismas, al menos en apariencia, y la percepción de estancamiento es la que aflora a la superficie. Y me refiero “a la superficie”, porque no deja de haber quien afirma que, “en el fondo”, puede que haya pactos cerrados o con visos de éxito y que, a lo que estamos asistiendo, no es más que un juego de “postureo” y teatralización, de unos y de otros.

Veamos: si Pedro Sánchez necesita de una mayoría solvente para lograr ser investido Presidente del Gobierno y son pocos los apoyos con los que cuenta hasta el momento -los de Unidad Popular, de Compromis y de alguna otra formación minoritaria-, mientras que Ciudadanos, por boca de José Manuel Villegas, o se abstendrían o votarían en contra –al menos en la primera votación-, entonces ¿Qué carta se esconden los socialistas en la manga? y ¿con qué propuesta se va a presentar Sánchez a la militancia socialista?

En los últimos días, lo que más se ha visibilizado han sido las reuniones entre los grupos negociadores socialista y de la formación naranja, sin que, al parecer, hayan llegado a nada más que a algunos acuerdos parciales sobre cuestiones programáticas, pero no a un acuerdo global. Eso si, tanto Villegas como el socialista Antonio Hernando han declarado ante los medios que las conversaciones entre ambos grupos se han caracterizado por la buena sintonía y la voluntad de entenderse. No obstante y dejando a un lado los acuerdos a los que han llegado, que el PSOE cuente con el apoyo de Ciudadanos de poco le sirve a Pedro Sánchez, ya que las cuentas no salen para conseguir la investidura ni siquiera en la segunda votación, ya que para que tuviera éxito esta opción sería necesaria la abstención del Partido Popular y ello es improbable, si no imposible.

Por tanto ¿Qué opción es la más probable para que Sánchez consiga la investidura? Parece claro que las cuentas sólo saldrían si el PSOE se apoya en el bloque de izquierdas encabezado por Podemos, claro está, y con la abstención de nacionalistas e independentistas. Y como he dicho, hay quienes ya dan por hecho que ese pacto está muy avanzado y que la falta de encuentros públicos entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quienes parece que sólo se limitan a comunicarse a través de mensajes y correos electrónicos, hace sospechar que ello obedece a una estrategia oculta de ambos para que el primero tenga que presentarse resignadamente no solo ante su militancia, sino ante toda la ciudadanía, con la única opción viable para el líder socialista: el pacto “necesario” para conseguir un “gobierno de cambio progresista”, evitar unas nuevas elecciones o un nuevo gobierno del Partido Popular. No obstante, ante los continuos desafíos de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez ha de hacerse querer, no puede lanzarse a los brazos de Iglesias sin más, sobre todo por la imagen que daría a los suyos, aunque a éstos, al menos, les ha acabado callando y ya no hay ningún barón regional que salga en los medios poniendo en solfa a su Secretario General.

Y ahora, con la intención de dar una nueva vuelta a la tuerca, llega Alberto Garzón –actor de reparto en este teatrillo- y monta una reunión a cuatro bandas –Unidad Popular, Compromis, Podemos y PSOE-, en la que no se quieren ni “vetos” ni “mentiras”, sobre la que se muestra el líder de IU-UP  satisfecho al haber sido aceptada por el PSOE… Esta será la foto que muchos llevan buscando desde hace tiempo y con la que los socialistas no tienen porque sentirse incómodos y, si no, recuerden el viaje de Pedro Sánchez a Portugal para escenificar lo que parece desear desde el momento en que superó el mal trago de sus pésimos resultados electorales.

De todos modos, lo que hoy nos parece una cosa, mañana puede ser otra… En este “melodrama” que estamos viviendo –y no lo llamo “comedia” por lo serio del asunto y la importancia que tiene para la vida de los hombres y mujeres de este país-, los actores principales nos tienen un poco “despistados”. Aún así, en las negociaciones y pactos habrá que tener en cuenta que para Pedro Sánchez es una oportunidad muy seria que no puede desaprovechar, por satisfacer su ego y porque, si no consigue la investidura, es muy probable que su vida política dure menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

 

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