Como se vio en la primera parte del artículo, la libertad económica es muy importante, más de lo que pueda parecer, para el desarrollo de un país y de su económica, lógicamente. Aquellos países con mayor libertad económica poseen unos ingresos por encima de los países con economías controladas, multiplicando incluso por 5 los ingresos medios de éstos. También se vive más en los países libres, algo que es de sentido común. La esperanza de vida supera casi 20 años la diferencia entre países libres y países reprimidos y controlados.

En esta segunda parte quiero tratar tres temas: la diferencia entre modelos socialistas y modelos liberales (y lo que España necesita); la causa de la pobreza en África; y la relación entre libertad económica y libertades civiles, también la percepción de la corrupción en los diferentes países según su nivel de libertad económica.

Modelo socialista: Venezuela

El país sudamericano es uno de los que menos libertad económica tiene de todo el continente, y en general de todo el mundo, solo superado por Corea del Norte y Cuba, ejemplos de prosperidad para algunos (sic).

Según el informe del Fraser Institute, el país gobernado por Nicolás Maduro tenía una libertad económica de 6.72 sobre 10 en el año 1980, ocupando por aquel entonces el puesto 14 de la clasificación. Es decir, era una de las economías más libres del mundo cuando todavía no había caído en las garras del chavismo, el socialismo del siglo XXI, que no es más que el socialismo de toda la vida, por más que le pongan el sobrenombre de “siglo XXI”.

En el año 2000, ya con Hugo Chávez en el gobierno venezolano, la libertad económica había sufrido un gran deterioro, situándose en una puntuación de 5.83, ocupando la posición 94. En dos décadas cayeron 80 posiciones. El gobierno chavista solo ha ido agravando esta situación, hasta convertir al país sudamericano en el tercero por la cola actualmente. Todo un despropósito. Culpa del neoliberalismo, supongo…

Observando las áreas en las que el Fraser Institute divide la libertad económica, podemos hacernos una idea del liberticida gobierno chavista, desde que Chávez alcanzara el poder, allá por 1999. Donde más se ha resentido la libertad económica en la Venezuela chavista ha sido en el saneamiento de la moneda, que tenía una puntuación de 5.57 en el año 2000, mientras que para 2013 obtuvo una puntuación de 2.74, lo que refleja el pésimo estado de la moneda venezolana. Otra de las áreas en las que Venezuela ha caído estrepitosamente en los últimos años en la libertad para hacer negocios internacionales. Mientras que en 2000 tenía  una puntuación de casi 8 puntos, en 2013 la puntuación era de poco más de 3 puntos, todo un despropósito en tan solo 13 años.

 

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Modelo liberal: Suiza

Como contraste de Venezuela, un modelo socialista, podemos encontrar a Suiza, un modelo liberal. El país transalpino ocupa los primeros puestos en libertad económica, entrando en la categoría de economías libres.

El país transalpino ha ocupado siempre las primeras posiciones, según el Fraser Institute. De hecho ocupaba la misma posición en 1980 que en 2013 (4º). Solo un pequeño borrón en su “historial”: mientras que en 1980 tenía una puntuación de 9.58 sobre 10 en libertad para negocios internacionales, en 2013 obtenía una puntuación de 7.05.

En las demás áreas se ha mantenido prácticamente igual, aupando a Suiza a una de las posiciones más altas de prosperidad y libertad económica.

Solo ha mejorado en todo lo relacionado a regulación. En 1980 el mercado laboral suizo estaba mucho más regulado que en la actualidad. Al igual que ocurre con el mercado de regulación de crédito, en el que Suiza ha mejorado con el paso de los años.

Por tanto, podemos comparar las consecuencias de aplicar medidas liberales o medidas socialistas. Mientras que unas liberalizan la economía y hacen posible que la gente puede alcanzar sus metas sin la intromisión del gobierno y burócratas, otras hacen todo lo contrario, queriendo planificar la economía hasta en los ámbitos más íntimos. Así ocurre después, mientras que Suiza goza de una situación socioeconómica de lo más envidiable, Venezuela está inmersa en una crisis, tanto política como económica, de la que no parece que esté cerca la solución, por el momento.

¿Entonces qué preferimos para España? Por supuesto, acercarnos más a Suiza que a Venezuela. En nuestro país no podemos tirar cohetes por la libertad económica que tenemos y creo que las reformas que necesitamos hacer tienen que ir más hacia los primeros puestos de libertad económica, y no cada vez más hacia atrás, como pretenden algunos con medidas que recuerdan más otras épocas y de otros países que han demostrado no funcionar y ser un fracaso.

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Libertad económica – libertades civiles

Hay quienes defienden solo la libertad económica. También los hay quienes defienden solo la libertad social o civil. Creo que ambas posturas son erróneas. La libertad es libertad, no es aconsejable defenderla solo según qué. “Soy liberal en lo económico y conservador en lo social”, dicen muchos. Es decir, que el Estado no me toque el bolsillo, pero que imponga su moral a los demás, y si encima coincide con la mía, mucho mejor. Error.

Otros, en cambio, piensan al revés: “No quiero que el Estado me imponga su moral ni lo que tengo o no que hacer, donde vivir, etc., pero que suba los impuestos a los ricos, que amplíe los servicios públicos aunque eso conlleve un aumento de los impuestos”. Error también.

Yo personalmente defiendo la libertad en su totalidad, tanto económica como social. No impongo a nadie que tenga que defenderla también, pero creo que es lo ideal. Lo más justo. En el guión que seguía Milton Friedman: “La expansión de la libertad económica traerá en consecuencia mayores libertades políticas”.

Veamos la relación que existe entre libertad económica y libertades civiles en el mundo, si existe relación entre ambas en los diferentes países. Para ello, lo mejor es relacionar el informe que presentan Fraser Institute y Heritage Foundation sobre la libertad económica; y por otra parte, la clasificación que hace Freedom House sobre libertades civiles y políticas en el mundo.

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En este mapa, el color azul representan los países más libres, el color verde los países parcialmente libres, el color amarillo los países mayormente controlados y el color rojo los países con economías reprimidas (las más controladas).

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En este mapa, por su parte, el color verde representa los países libres, el color amarillo los países parcialmente libres, el color morado los países no libres, y el color morado con cuadros representa a los países “lo peor de lo peor”, calificado así por la propia Freedom House.

Grosso modo podemos ver que hay cierta relación entre libertad económica y libertad social. Las regiones en las que mejor se ve esta relación son África: aquellos países con menor libertad económica son también los menos libres para Freedom House; en Europa y América del Norte también se ve con claridad esta relación.

También en Oriente Medio y los países musulmanes se relaciona bastante bien ambas libertades: en este caso, tanto en libertad económica como en libertad social, son países muy controlados y sin libertad.

Por el contrario, en América del Sur ocurre un poco lo contrario. Países como Brasil, Argentina o Surinam tienen una economía controlada, mientras que en libertades civiles son países considerados libres.

Libertad económica – percepción de la corrupción

Para hablar de corrupción lo mejor es utilizar el Índice de Percepción de la Corrupción que hace Transparencia Internacional todos los años. Normalmente un país que tenga amplia libertad económica, disfrute de unas estructuras estatales más pequeñas, gozará de menor corrupción.

En el Índice mencionado anteriormente, los 25 países con menor corrupción son los siguientes (acompañado de los 25 países con mayor libertad económica):

5

 

6

Por el contrario, los 25 países que se perciben como los más corruptos del mundo son los siguientes (acompañado de los 25 países con menor libertad económica):

7

8

Observamos una relación entre libertad económica y corrupción, ya que en ambas clasificaciones coinciden varios países. Es normal, por otra parte, puesto que en una economía libre no necesitas de los favores de políticos y burócratas, sino prestar un buen servicio a la sociedad, al contrario que en una economía planificada y controlada por el Estado.

Por tanto, y como hemos visto en estos dos artículos sobre libertad económica, una economía libre trae mayor prosperidad a un país que una economía controlada. Se vive más en los países con economías libres y se tienen unos estándares de vida mejores (como indican, por ejemplo, los ingresos medios y la propia esperanza de vida).

Se debe liberalizar más y controlar menos, acercarse a las primeras posiciones y no retroceder hacia las últimas. Quienes piensen que la prosperidad es controlar la economía, que se den una vuelta por aquellos países que cierran la clasificación de libertad económica. Nada mejor que ver algo para conocerlo; hablar desde la ignorancia es muy fácil. Libertad es prosperidad, y en estos dos artículos ha quedado algo más claro.

 


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David Muñoz Lagarejos
Graduado en Ciencia Política y Gestión Pública por la Universidad Rey Juan Carlos. Estudiante de Economía en la UNED. Columnista en La Razón. Apasionado, además, de la Economía y la Historia. Por un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.