La evolución de la percepción social sobre la economía

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[dropcap]A[/dropcap]lgo que está claro a estas alturas es que una cosa es la realidad y otra, bastante diferente a veces y según qué caso, es la percepción que las personas tenemos de ella. Y básicamente en torno a estas diferencias rondarán las siguientes líneas.

Accediendo a diferentes estudios del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) comprendidos entre los años 2006 y 2015, el último de este mismo marzo, he tratado de dar composición a una tendencia evolutiva de la percepción social en lo que al aspecto económico se refiere. Ello tomando como base las respuestas (o mejor dicho, el porcentaje de respuestas) que los encuestados eligieron en las diferentes encuestas.

El período de tiempo elegido, creo, es lo suficientemente amplio para dar cabida a una inicial etapa de gran (y tal vez ficticia) prosperidad económica que coincide con los últimos años de la “burbuja”. Para luego dar paso a un drástico punto de inflexión acontecido en el 2007 y el posterior inicio de una crisis económica que se mantendría estable dentro de la gravedad hasta otra importante recaída en el año 2012. Y de ahí, hasta el 2013, ejercicio en el que aparentemente se aprecia una tímida mejoría, que irá in crescendo hasta hoy día (datos del PIB en mano). Esto último, matizo, en lo que a estrictamente cifras tangibles se refiere; la situación social, o más bien la socioeconómica es ya, otro asunto.

El siguiente gráfico refleja la respuesta a la pregunta ¿Cómo calificaría usted la situación económica actual?, dando posibilidad de elección entre cinco posibles calificativos: muy mala, mala, regular, buena y muy buena. No obstante, asumiendo que la cantidad de individuos que se decantaron por la respuesta “muy buena” (entre el 0% y el 1% en la mayor de los casos) es insignificante, prescindo de ella en la representación.

GRAF1

Si nos fijamos en la línea “buena” veremos cómo se mantiene constante hasta el año 2007, para luego a partir de este ejercicio, sufrir una drástica caída. Si bien el índice porcentual de calificativos óptimos resulta ya bastante bajo (en torno al 23%)  en la parte derecha del gráfico, vemos como a medida que avanza la crisis económica se desplomará hasta tasas cercanas al 1%. Sin embargo, es a raíz de 2014 cuando, justamente coincidiendo con una leve mejoría del PIB (cifras tangibles, repito) que también lo hace la percepción “buena”, aunque eso sí, el repunte es muy muy tímido.

En lo que refiere a la línea “regular” se trata de la respuesta que contaba con más adeptos en los años previos a la crisis (por aquello tan español de “ni fu, ni fa”), con índices porcentuales que rondaban el 50% de las respuestas. Pero a partir del crack del 2007, la evolución muestra una radical tendencia a la baja, que corresponde exactamente con el progresivo empeoramiento del PIB. En el año 2013, el último de recesión tras la recaída iniciada en el 2012, muestra un punto de inflexión en la línea de percepción “regular” que volverá a repuntar al compás de la cierta recuperación económica (pasando del 10% al 20%). Todo hace pensar que durante el período más agónico de la crisis lo acontecido no fue sino una tránsfuga de respuestas del calificativo “regular” a los calificativos “malo” o “muy malo”.

Centrándonos ahora en la línea de respuestas “malas” apreciaremos como entre los años 2006 y 2007 representa sus índices más bajos (en torno al 20%). Y partir de este ejercicio, de forma inversa a las respuestas “buena” y “regular”, pero también de modo inverso a la caída del PIB, experimentará un drástico crecimiento a la par que avanzaba la crisis económica. Será en el año 2012, coincidiendo con el período más acentuado de la recesión, cuando muestre su índice porcentual más alto (con cerca del 45% de respuestas). A partir de entonces describe una tendencia anómala que no se corresponde con la evolución de la economía: recae hasta el 2013, al contrario de lo que sería previsible, y se acentúa en los dos próximos ejercicios, otra vez en contra de lo previsible. No obstante, los más probable es que la explicación a estas últimas tendencias resida en la tránsfuga de respuestas “muy mala” hacia “mala”. Y esto sí, hace ver un descenso del pesimismo con el que se percibe la situación.

Respecto de la percepción más extrema, la que simboliza la línea “muy mala” observaremos como, aunque con altibajos, experimenta un gran crecimiento entre los años 2007 y 2013. Este período representa la etapa más agónica de la crisis para la economía española, al par que el índice porcentual “muy mala” se disparaba de índices próximos al 5% (2006) hasta sobrepasar el 50% de las respuestas en el año 2013. Será en este año cuando se produzca su máximo, para luego iniciar un significativo descenso que prosigue en 2015. Esto último, vuelve a remitirnos a la tendencia evolutiva inversa al PIB; pues cuanto más retrocedía este, más se disparaba el pesimismo entre la población. Y volviendo a su relación con la respuesta “mala”, en los años 2014 y 2015 el descenso de “muy mala” parece ir a la par del ascenso de la primera. Hecho que bien podría confirmar la hipótesis expuesta al final del anterior párrafo.

A continuación muestro un gráfico que de forma aislada simboliza la tendencia evolutiva del PIB* a lo largo de la crisis. De entre todas las líneas de percepción descritas en el anterior gráfico, creo que la respuesta “regular” es la que más acorde está con el producto interior bruto. Una inicial caída en los inicios de la crisis (2006-2007), una recaída en el año 2012 que tiene su punto de inflexión en 2013 y, a partir de aquí, un repunte.

GRAFPIB

Pero más allá de lo concreto de cada respuesta y de lo aislado de cada una de las percepciones individuales y, también,  en su conjunto. Y más allá de la evolución real del PIB durante estos largos y duros años de crisis económica. ¿Qué correspondencia puede existir entre la percepción de la situación económica en cada año, y la efectiva situación real en los mismos? ¿Podría darse un paralelismo real entre la tendencia temporal mostrada por alguna de las respuestas y la del PIB? ¿Y qué hay de determinante o aleatorio en todo ello?

*La tendencia evolutiva del PIB en el año 2015 está confeccionada en base a las previsiones del FMI de un crecimiento del 2%; si bien pueden ser susceptibles de actualización.