Industria y sociedad: el Fracking.

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[dropcap]H[/dropcap]ace ya poco más de un par de semanas que el sur de la comunidad de Madrid se vio afectado por un terremoto, pocas horas después surgía la controversia. Resulta que la zona en la que se localiza el epicentro de terremoto se trata de una zona con licencia para exploraciones de Fracking (que consiste simplemente en saber si existe gas almacenado en las rocas del interior de la corteza).

Muchos son los elementos de la sociedad civil que se apresuran a remarcar la casualidad y a pedir que se revoque dicha licencia, en un intento de asociar de alguna forma (poco científica) el Fracking como causante del terremoto. Algunos dirían que en cierto modo es lógico, no hay más que mirar el proyecto castor o la multitud de problemas locales que puede haber causado el Fracking en EEUU (que por otra parte su legislación sobre el tema es bastante pobre). Sin embargo, ¿se imagina alguien que habría pasado si se hubiera prohibido la electricidad en su momento solo porque existía un riesgo de electrocución para las personas?

Existen multitud de ejemplos en la historia en los que las actividades experimentales (como puede ser el proyecto castor) suponían en cierto modo un riesgo potencial para la población, sin ir más lejos, la propia medicina es un claro ejemplo de esto, creo que estaremos todos de acuerdo en remarcar que estas mismas actividades una vez “pulidas” pueden marcar la diferencia en sus respectivos campos. Con las actividades industriales pasa lo mismo, toda actividad industrial en sus inicios supone un riesgo para los trabajadores o el entorno puesto que no se conocen por falta de experimentación sus riesgos potenciales, solo hace falta pensar en las primeras fábricas de coches, electrodomésticos, etc.

Toda actividad industrial conlleva un riesgo proporcional al conocimiento que se tenga de la misma, frente a esto el sentido común nos dice que no estamos dispuestos a correr ese riesgo. Bien, es una postura legítima, sin embargo ¿hasta qué punto estamos también dispuestos a dejar de utilizar el ordenador, microondas o la televisión? Todos estos aparatos producto de la sociedad industrializada moderna necesitan de materias primas que surgen de la minería, la extracción de petróleo, metalurgia, etc. Piense el lector en su propio teclado, el ratón o mismamente una botella de agua de plástico pueden ser perfectamente derivados del petróleo o el gas natural, ¿estaríamos dispuestos a vivir sin tales comodidades? Aunque exista una minoría de personas que puedan pensar que sí, el hecho es que la mayoría no.

La solución entonces no pasa por encerrarse en un cuarto y taparse los oídos, pasa por legislar bien, no caer en la respuesta fácil de los lobbies (tanto el del Fracking como el de las renovables) y ser siempre científicos. Analizar correctamente la situación y tomar registro tanto del problema como la solución para evitar que se repita en condiciones similares.

Dicho todo esto, se hace necesario volver al principio para aclarar ciertos aspectos, el terremoto que sufrimos el pasado día 24 del mes pasado no pudo ser consecuencia del Fracking ya que en España a día de hoy no existe pozo alguno de fracturación hidráulica. No nos dejemos llevar por la manipulación mediática y la mala prensa que tiene el Fracking y seamos sensatos. En el mundo energético existen multitud de lobbys de presión, no hay buenos ni malos aunque algunos se obcequen en ver a los “buenos” en el lobby de las renovables y los “malos” en el del petróleo, la minería, el gas, etc. En cierto modo ninguno existiría sin el otro, desde la necesidad de plásticos ligeros para las palas de los aerogeneradores, pasando por la extracción del silicio o el neodimio para las placas fotovoltaicas y los imanes de los aerogeneradores y así con multitud de aspectos.

La idea de que es posible la existencia de un mundo con una industria completamente limpia y funcional no es más que eso, una idea, por lo menos dentro de un sistema en el que el objetivo no es la obtención de una tecnología eficiente para el beneficio de la sociedad sino para la obtención de beneficios económicos, y en el cual el compromiso con el medio ambiente se concibe como un problema de multas. Tengamos claro que la solución va más allá de una producción de energía completamente renovable porque a pesar de los problemas técnicos que tienen estas energías, como ya he comentado, no son compartimentos estancos separados de otras actividades industriales y aun a pesar de que esto fuera materialmente posible tampoco sería la panacea.

 

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