Los supersticiosos creerán que Génova 13 es el problema, los acomodados que Bárcenas dejó noqueado al charrán- que no una gaviota- y los prudentes, que todo es cosa del pasado y el tiempo les dará la razón. Sin embargo, los valientes, el cuarto grupo, están convencidos de que el olor a podrido, se va, pero siempre consigue volver.

Otro día más que nos sorprenden los diarios con la corrupción del PP, otro día más en el que se desmonta el argumentario de la “regeneración” del PP. ¿Cuántas oportunidades más nos tienen que dar La Sexta y compañía para recular y empezar a contar bien las cosas?

No, querido partido, la corrupción no es “algo del pasado”. Si ganamos un congreso nacional prometiendo regeneración, cumplamos con lo dicho, regeneremos, pero no acudamos a las mismas citas que nos llevaron adonde hoy mismo estamos.

Si viajamos un poco por la historia del Partido Popular llegamos a 1996. Después del franquismo había llegado la adolescencia encarnada 13 años de gobiernos socialistas, tan necesarios para formalizar la apertura de España al mundo. 13 años que llevaron a que el centro-derecha “nacional, liberal, tolerante y reformista” del que hablaba Aznar, se hiciera con el gobierno en unas elecciones marcadas por los catastróficos errores del caso Guerra y los GAL.

Aznar gustó a un electorado que veía como Felipe González andaba de error en error. El proyecto popular no decepcionó y como premio otros 4 años más. Sin embargo, en pleno siglo XXI ya, la bomba de relojería de Bush y el 11-M estalla y en 2004, el socialismo recupera el trono de la política española.

España comienza su segunda luna de miel con el socialismo de Zapatero, y el progresismo engancha: Retirada de tropas de Irak, acercamiento a Europa, reconocimiento de los derechos LGTB…Pero, los errores -más que conocidos- llevaron a que los españoles votaran en 2011 a la única alternativa de gobierno, el PP de Mariano Rajoy.

Y a eso se ha limitado desde entonces el Partido Popular, a ser la alternativa fácil, el voto de castigo cuando las cosas se truncan. Pero internamente, por suerte, las cosas son bastante más diferentes, y encontramos ejemplos claros de cómo ganar elecciones a la izquierda con IDEAS. Aquellos que más golpes han recibido de unos y de otros, de izquierda y de derecha, e incluso desde dentro del partido, son los que mejor escenifican la verdadera política. Los valientes que creen que España puede mejorar con ideas, y no en que un partido nace para ser oposición y simplemente oposición. Y eso es ahora mismo el PP, un partido que se limita a creer que los votos vendrán porque están más que merecidos por los méritos históricos de Aznar y Rajoy. Un partido que cree que los votos fugados a Vox volverán sin esfuerzo a cambio. Un partido que cree que los votos a la izquierda están perdidos para siempre y es incapaz de pararse a pensar y ver que España ya no es la de 1996, como tampoco es la de 2011, y que España necesita un partido más abierto, más plural y más coherente, un partido de todos y para todos.

Porque el problema que tiene el Partido Popular y que aún no quiere aceptar, es mucho más grande, y no, no es la corrupción.


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1 COMENTARIO

  1. «…Sin embargo, en pleno siglo XXI ya, la bomba de relojería de Bush y el 11-M estalla y en 2004, el socialismo recupera el trono de la política española.»
    Efectivamente, ahía arranca el auténtico declive del PP.
    En el libro «Las Bombas del 11-M. Relato de los hechos en primera persona», (Amazon 2014) escrito por el que fuera el jefe de los TEDAX, el Comisario Sánchez Manzano, ataca y desmonta todas esas teorías de la conspiración. En aras de la objetividad, adjunta 40 documentos oficiales y, al final del índice, incorpora un enlace para consultar documentación para estudiosos del tema, entre ellos, el telegrama internacional remitido por Ana Palacio, entonces ministra de AA EE, donde adjudicaba la autoría del atentado a ETA, después de estar informados de las pruebas objetivas de lo contrario: no había sido ETA.

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