Hace poco más de un mes, en pleno confinamiento, vi la película de suspense y fantasía Freaks. La traducción al castellano es monstruos. El filme plantea una situación distópica en la que los «superhéroes» son monstruos (freaks) y los «buenos» no lo son tanto. Cuenta la historia de una niña que vive con su padre. La menor no puede salir debido a que su padre se lo ha prohibido. Padre e hija temen salir de casa, él lo hace tan solo para lo estrictamente necesario. ¿Os suena de algo? Supongo que muchos de vosotros en esta desescalada por fases que ha diseñado el Gobierno habréis sentido una sensación similar a la de los protagonistas de esta cinta canadiense.

En esta situación tan… no sé ni cómo definirla, el Gobierno navega a vela y remas capeando la pandemia como puede; con aciertos, errores y rectificaciones. La más sonada, la marcha atrás ante el acuerdo firmado entre los grupos parlamentarios del Partido Socialista, Unidas Podemos y Bildu para la derogación íntegra de la reforma laboral de 2012. En este asunto hay dos cuestiones clave: por qué han elegido como socio a la coalición «abertzale» para llegar a este acuerdo y por qué el PSOE ha rectificado apenas tres horas después de hacerlo público. 

No tengo respuesta a la primera pregunta. Es difícil descifrar los motivos que hay detrás de esa decisión. Incluso al pensarlo detenidamente me pregunto por qué no escogieron a Compromís o a Más País para llegar a ese acuerdo.

La segunda cuestión tiene varias respuestas posibles. Me quedo con la que entiendo más plausible. Nadia Calviño mandó a parar.  La Vicepresidenta tercera y Ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital habría ordenado rectificar al PSOE el acuerdo con UP y Bildu.

La cuestión principal de esta historia es conocer el motivo por el cuál habría tomado esa decisión. Y para responder a esa cuestión hay que fijarse en los intereses de la protagonista de la historia. Calviño ha tenido una trayectoria marcada por sus funciones en altos organismos de la U.E. «Las malas lenguas», como dice la canción de Santiago y Luis Auserón, dicen que Calviño es «la mujer de negro» en el Gobierno de España y representa los intereses de la Unión Europea  y los poderes económicos extranjeros en el Ejecutivo. Estos intereses pasan por la protección de las empresas y la desprotección de los trabajadores abaratando el despido en las dos últimas reformas laborales, la del Gobierno de Zapatero y de Rajoy.

En la política como en algunas películas lo importante no es siempre como acaban las cosas. No sabemos cómo terminará la historia del acuerdo de la derogación de la reforma laboral, pero creo que los hechos ocurridos hasta ahora nos revelan aspectos fundamentales acerca de quién manda en la coalición de Gobierno y deja entrever los intereses que priman en la toma de decisiones del Ejecutivo.

A la película Freaks le pasa lo mismo. El final es lo de menos, si la has visto dudo que te hubiese sorprendido o llamado la atención. Lo que quizá te haya sorprendido es el desarrollo de la trama, a mí desde luego sí. A veces, es más interesante el nudo de las historias que el desenlace, que en algunas ocasiones se intuye desde el comienzo.

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