En esta crisis de salud pública a muchos lo último que nos ha preocupado ha sido la política, aunque algunos no por ello hemos dejado de seguirla. Ahora bien, la política no ha parado pese a la epidemia, ya que es tanto el gobierno de todos como los debates que genera ello junto las cavilaciones sobre cómo articularlo todo, por tanto jamás cesa ni parará.

Se han observado diversos fenómenos políticos que han cambiado dinámicas y hasta la situación general, además de introducir hechos nuevos y crear líneas de posible cambio. Vamos a abordar todo ello. 

Con la posible llegada de la pandemia y posterior incidencia de la misma el gobierno fue tomando una serie de decisiones, que pudieron resultar negativas o positivas, no entraré en ello. La aplicación de ellas en tiempo y forma como es habitual se someten a juicio de la oposición que cumple con su función; Criticar lo que considera negativo, incidir en los errores, aportar posibles políticas alternativas y tratar de mejorar su posición política. Tampoco entraré a valorar la actitud moral de sus partidos en una situación grave como la vivida.

Por donde si empezaré a valorar es por los fundamentos del gobierno.

Una coalición PSOE-Podemos bastante difícil de vislumbrar antes de la repetición electoral. Dos formaciones políticas muy enfrentadas dialécticamente no ya desde su existencia sino desde los tiempos de IU, ya que el espacio político que ocupa la formación morada es el de esa coalición treintañera y parte de sus miembros proceden de ella, que han debido gobernar juntos en estos difíciles momentos. Más allá de algunos encontronazos, como en algún decreto y de comunicación, parece que ha funcionado más bien correctamente hasta el momento.

Es necesario incidir en Podemos. Un partido político antisistema y representante de la izquierda profunda que está muy en desacuerdo con el régimen del 78, con el sistema económico y con otras cosas, y que como gran parte de su espectro político no se siente cómodo con la patria ni con la nación española. Circunstancias históricas concibieron ello, originadas en su momento por puntos de ruptura, y el gran impacto del Covid-19 en España puede suponer un punto de ruptura para cambiar todo ello.

La declaración del Estado de Alarma y sus prórrogas es lo que ha marcado la menguada actividad parlamentaria. En los debates sobre ello se hablaba también de las medidas del ejecutivo y las que planteaba la oposición.

Tras un respaldo unánime de todas las fuerzas políticas de ámbito nacional se respaldó el Estado de Alarma y su primera prórroga, luego empezaron a llegar las disensiones. Puede que por estrategia política ante la críticas a su gestión o porque consideró que no había más remedio que tomar las medidas que decidió, el gobierno se mostró poco consensuador con la oposición, a la vez que ésta se dividió en una pactista con el ejecutivo y otra que abogaba por la confrontación con el gobierno al creer que es muy incompetente e incluso que puede tener objetivos políticos al tomar algunas medidas.

En la primera oposición hay dos partidos políticos; Más País y Ciudadanos.

El primero dado su electorado y espectro político era obvia su posición y de hecho no puede tener otra, dado que es una escisión de Podemos y bascula entre los socialistas y la formación morada, por ello puede aportar cosas diferentes y una comunicación distinta pero no puede enfrentarse con dichos partidos. Ahora bien, si la formación liderada por Iñigo Errejón logra conseguir relevancia y hacer llegar su posición al electorado de izquierdas puede salir beneficiada por no formar parte del gobierno en unos momentos en los que se le critica mucho por la gestión durante la pandemia.

En segundo lugar tenemos a Ciudadanos, que tras unos momentos de duda pasó a pactar con el gobierno, algo que en otras circunstancias hubiese imposible dado que está Podemos en el ejecutivo y ambos partidos están muy enfrentados. La estrategia de Arrimadas y su directiva se inclinó desde el principio a desandar el camino andado hacia la derecha tras el fracaso de tratar de desbancar al PP y ser casi hundido tanto por sus contradicciones como por la gran polarización política, buscando recuperar el papel de bisagra y notoriedad.

Ambos partidos, Más País y Ciudadanos, lo van a tener muy difícil para conseguir potenciarse pero a corto plazo sus estrategias pueden beneficiarles para tener una buena posición de cara a sobrevivir.

En cambio hay formaciones que han optado por no alcanzar acuerdos con el gobierno y hacer una oposición dura.

La principal formación política que lidera esta postura es VOX. Entra dentro lo natural esta actuación dada su ubicación en el espectro político y más aún con sus archirrivales ideológicos de Podemos en el ejecutivo, de hecho si gobernase el PP con VOX sería Podemos quien estaría actuando exactamente igual que la formación de derecha profunda actualmente. El partido de color verde con esta estrategia se reafirma ideológicamente, consigue ser el centro de la vida política y el liderazgo de la derecha, y estas cuestiones para formaciones en crecimiento no hegemónicas de su bloque son fundamentales para crecer.

Tras un cambio de actitud el PP se ha sumado a este bloque. Mezcla de decisión estratégica y para frenar el ascenso de VOX. En Génova seguramente han decidido aprovechar el acercamiento de Ciudadanos con el PSOE para conseguir más votos de la formación naranja y no perderlos por la derecha, logrando por tanto sumar y no perder, siendo beneficiado por la polarización política y la debilidad actual de la formación naranja. No obstante como siempre el PP, enclavado en el centro de su espectro político, debe saber maniobrar muy bien para no perder votos si se escora al centro o a la derecha pero por eso mismo tiene más potencial de obtener voto de todo su espectro político que su gran rival que está en un ala del espectro político, es decir el PSOE en el Centro-Izquierda.

En cuanto a los partidos regionalistas y nacionalistas periféricos como es habitual se mueven en dinámica de negociación para conseguir favores y privilegios para sus territorios, con la particularidad del bloque catalán marcado por la presión independentista de su electorado y la postura que optaron sus direcciones por esa vía. Con el añadido que habrá en un tiempo relativamente cercano elecciones en Cataluña y eso condiciona mucho la actitud de ellos, especialmente de ERC que no desea que se evidencie claramente un acercamiento suyo al PSOE antes de la cita con las urnas catalanas, tras lo cual según los resultados ya optará por un tripartito con PSC y Podemos o reeditar gobierno con Junts per Catalunya con el apoyo de la CUP pero en cualquier caso con ERC teniendo la presidencia de la Generalitat según sus ambiciones.

Seguramente la política en esta desescalada se seguirá moviendo por estos derroteros descritos con el reforzamiento o la ruptura del acercamiento Gobierno-Ciudadanos y algún apoyo puntual de ERC en su juego táctico a cambio de favores sustanciales que vender.

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