El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se ha rodeado de los fieles aunque abstencionistas socialistas que le han llevado encabezar la renovación del partido. El aplastante ganador de las primarias tiene por delante árdua tarea en la que tendrá que coser las diferencias internas del partido, colocarse como la voz de la izquierda política española y todo sin perder de vista la voz de la militancia. Lo que viene siendo coser y cantar la ‘Internacional’.

Sánchez ve muy cuesta arriba está tarea, más aún si quiere cumplir su promesa de dar más voz a la militancia que le ha aupado. En 2014, ganó gracias al apoyo de los barones y ahora, en 2017, lo ha hecho a pesar de ellos. Tiene que tener claro en el momento de tomar decisiones que su visión debe estar dirigida hacia aquellos que le dieron el cargo más que en aquellos que pueden asegurarle una buena jubilación. Rodearse de los incondicionales que estuvieron en el destierro y reconciliarse con los que le movieron la silla. Y sobre todo, tener cuidado de los ‘amigos’ que florecen solo cuando ya has ganado. ¡Don’t stop me now!

La abstención ante el PP traumatizó a muchos militantes que decidieron arrancarse el parásito de las viejas glorias del partido más preocupadas en perpetuar el ‘status quo’ que tanto interesa al sector económico que en sanar un PSOE que iba rumbo a la disolución.

Y es que estos tres últimos años hemos visto a dos Sánchez muy diferentes. En su debut en las primarias de 2014, obtuvo la fama de neoliberal en el ámbito económico hasta que su pacto con Ciudadanos fracasó tras las elecciones de diciembre. Después, la coalición de Unidos Podemos (IU+Podemos) y el fantasma del ‘sorpasso’ hicieron caer la venda de los ojos de Sánchez que descubrió que debía focalizarse en la clase media-baja para evitar que la apuesta Iglesias-Garzón le comiera la tostada. Sobrevivió aun sacando los peores resultados de la historia del PSOE, que acabó en una de las mayores crisis internas que ha sufrido un partido en este país y en Sánchez saliendo por la puerta de atrás de Ferraz.

Pedro vuelve y se hace con todo el poder. Después de la Odisea, el príncipe socialista que en su día salió rana se ha hecho con el reino. Él será quien decida la actividad de su grupo parlamentario en el Congreso sin ser diputado. Suya será la responsabilidad volver tejer un partido unido y de izquierdas tal y como prometió. Él será el encargado de volver a darle sentido a la ‘S’ y la ‘O’ de las siglas de su partido. Ahora le toca coser y cantar la ‘Internacional’.

 

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Adrià Huertas Vidal
Modificando un poco las palabras de Alessandro Di Battista, creo que la información política o la haces o te la hacen también. Tengo el Grado de Periodismo en la Universidad Internacional de Catalunya. La política me apasiona y explicarla y dar a conocer mi opinión todavía más. Vengo de un barrio de la periferia de Barcelona que tiene el honor de ser el distrito con más paro de la capital catalana, lo que me hace tener siempre los pies en el suelo. Me gusta decir las cosas claras tal y como son y como las pienso. Hay veces en la vida que la mierda hay que comerla con cuchara.

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