El 1 de octubre tendremos ante nosotros otro referéndum por la independencia de Cataluña. Ya sabemos, por lo que ocurrió hace tres años, que dicho referéndum es ilegal e inconstitucional. Ahora, en toda una reiteración de las élites políticas catalanas, van adelante, más insistentes que nunca en su idea de una Cataluña independiente y piensan en cualquier cosa para llevarlo a cabo.

El relato independentista se basa, sobre todo, en tres ejes. El primero es de la opresión del “Estado español” hacia Cataluña. Inhabilitaciones y anulaciones de referéndum refuerzan esa idea en el imaginario independentista, presentándose ante su rebaño como perseguidos (el “Estado autoritario” -que diría Puigdemont- vs los demócratas de Cataluña). Nada más lejos de la realidad; los que de verdad son perseguidos en Cataluña son aquellos ciudadanos que no comulgan con las élites que promueven la independencia, movilizando toda una serie de elementos marginales y discriminatorios hacia los que no siguen el juego.

El segundo eje, que tiene que ver con el primero, es el de “Espanya ens roba”. Algo que a todas luces es falso. Cataluña encabeza la lista de deuda por CCAA, con 75.000 millones de euros (datos del Banco de España): más de la mitad proviene del Estado central, la cual no ha cortado el grifo en ningún momento para financiar a la autonomía catalana. Por otro lado, el argumento de que Cataluña aporta más al Estado central de lo que recibe, aun siendo cierto, hay que señalar que otras autonomías -como la Comunidad de Madrid- salen peor paradas (como muestra el Sistema de Cuentas Públicas Territorializadas) y no por ello Madrid se convierte en un foco de odio al resto de España y un cuento basado en la independencia.

El tercer eje tiene que ver con 1714, que aprovechan los nacionalistas catalanes para proyectar una imagen de Cataluña que nada tiene que ver con la realidad: así, no dudan en manipular la historia con la Diada e intentan hacer ver que en 1714 tuvo lugar una batalla entre Cataluña (que resistió más tiempo que otros que también apoyaron al archiduque Carlos) y el resto de España, ya en manos de Felipe V. La realidad es que fue una guerra entre los partidarios de ambos aspirantes a la Corona, pero no entre Cataluña y España. En todo proyecto político autoritario (y una Cataluña dependiente de ERC y la CUP lo es), la mentira es algo básico para llevar adelante dicho proyecto. Manipular para conseguir el apoyo de las masas.

El populismo nacionalista catalán busca la construcción hegemónica del pueblo catalán, separándolo del resto de España (el no pueblo) y persiguiendo a todo aquello que no tenga que ver con su idea de Cataluña, como demuestra la gestión de PdeCat y ERC al frente de la Generalidad. Pero la antigua Convergencia tiene un problema: es el ‘tonto útil’ de ERC y anticapitalistas. En una Cataluña independiente, los herederos de Pujol y Mas serian desechados para llevar a cabo la implantación completa de una república catalana de extrema izquierda, y ahí el PdeCat es visto como un partido ‘burgués’.

El proyecto independentista solo se sustenta con mentiras, propaganda y adoctrinamiento (ni siquiera son mayoría). Pero no hay propuestas reales sobre una Cataluña independiente. A la hora de hablar de políticas públicas y el desarrollo post independencia, los independentistas contestan con más propaganda.

Solo hay una cosa clara: si manejan de esa forma una comunidad autónoma, imaginen cómo controlarían un Estado independiente en sus manos, donde ellos sean la autoridad central y nadie les pare los pies a sus delirios de grandeza. Allí donde no hay libertad, solo hay pobreza, destrucción y anulación de la convivencia pacífica. Algunos todavía están a tiempo de dar la espalda a un proyecto autoritario, reflejado en mentiras y adoctrinamiento. Otros, en cambio, ya han caído en la inoculación independentista.

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David Muñoz Lagarejos
Graduado en Ciencia Política y Gestión Pública por la Universidad Rey Juan Carlos. Estudiante de Economía en la UNED. Columnista en LA RAZÓN, Letras Libertarias, Proyecto Libertario, Somos La Revista, Debate21 y Navarra Información. Su pensamiento y filosofía de vida: por un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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