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l 23 de abril, y quién sabe si el 7 de mayo, nuevos Julios Césares, esta vez denominados UE, multinacionales, ONU y, sobre todo, los propios franceses y francesas, pronunciarán la famosa: “Alea jacta es”. Le sort est jeté.

Las pugnas del centro-derecha y el centro-izquierda, LR y PS traducidos en Francia, se desvanecen en esta Europa postcrisis. El panorama francés es muy diferente del que estamos acostumbrados en España. LR y PS, igual que el PP y el PSOE en España o el CDU y el SPD en Alemania, más allá del fondo político de sus programas, significan una fractura simbólica. La derecha se identifica con LR y la izquierda con PS. Sin embargo, los años de Hollande como presidente han identificado al proyecto del PS como un modelo socio-liberal, ajeno a las pretensiones de las clases populares y desfavorecidas. Prueba de ello son las imágenes del París de hace un año, cuyas calles eran incineradas de fuego y rabia y eran ocupadas por centenas de manifestantes. Aunque el PS haya avanzado hacia la derecha, el electorado no necesariamente lo ha acompañado. Así pues, se abre a la izquierda del PS una gran población que sufre la orfandad.

Un artículo revelaba que un porcentaje nada despreciable de la CGT —sindicato mayoritario en Francia y de corte socialdemócrata aunque vinculado aún al PCF— se declaraba votante del FN de Le Pen. El FN, escorado en la extrema derecha ha sabido leer los tiempos, y se ha lanzado a devorar el amplio electorado desilusionado, sin olvidar las versiones más conservadoras. El nexo con el que converger a la población ex-votante del PS y el PCF y más tradicionalistas son las flechas disparadas a la inmigración, constituyendo un movimiento xenófobo, y al estabishment, atacando a la UE y a las élites bancarias. Los derrotados de esta batalla, sin duda, son el PCF, el PG y sus nuevos aliados en el FG. Esta formación que agrupa a los partidos más zurdos del tablero presenta un planteamiento ecosocialista, anticapitalista y euroescéptico sin llegar a la hostilidad de Le Pen. Empero, en una Francia en la que germina el nacionalismo más resplandeciente, el FG plantea un internacionalismo comprometido.

Mientras los votantes desamparados se decantan por FN o FG, el centro sufre un gran colapso. El PS avanza hasta el centro, pero va desprendiéndose de seguidores. LR se nutría de este viaje. No obstante, una escisión en el PS amenazó con frenar los planes de LR. El ex-ministro de Economía, Macron, funda una nueva formación para concurrir a las elecciones, desligándose de los conceptos de derecha o izquierda y asentándose en el socio-liberalismo que anhelaba la vertiente de Valls. Macron funda EM —En Marche!— y logra paralizar el avance de LR. En el PS, las bases desplazan la línea más moderada de Valls para entronizar a Benoît como candidato, del ala izquierdista. Así las cosas, EM fagocitó recientemente al partido que podría presentarle batalla en su mismo espectro: el partido de Bayrou, MoDem, que se ha presentado en tres ocasiones a las elecciones con desastrosos resultados. Las primarias de LR escogieron a Fillon como candidato. Las irregularidades y los escándalos que recientemente planean sobre él no han hecho sino colaborar con EM, llegándole a arrebatar la hegemonía de la lucha contra la todopoderosa Le Pen.

Las encuestas han mantenido a FN a la cabeza, seguidos de cerca por LR y EM, en un baile de posiciones. Más alejados, sin atisbos de superar puntos, la izquierda fenece. A ras de suelo, sin ensayar ascensos, los ecologistas de EELV, los anticapitalistas de NPA y los gaullistas de DLF siguen con su vagar por el desierto, sin sumarse a ningún vagón de “frentes”. De esta forma, nacen cinco opciones más o menos robustas: el ultranacionalismo de Le Pen, el conservadurismo liberal de Fillon, el socio-liberalismo novedoso de Macron, la socialdemocracia de Benîot y el socialismo rupturista de Mélecnhon. Sólo las tres primeras, según parece, podrán optar realmente a instalarse en el Elíseo. Por vez primera, la izquierda no se encuentra en esa baraja de cartas. Amén de un análisis objetivo y rehuyendo de los rígidos marcos orgánicos, debe seguir presentando batalla, quizás en forma de frente o de ente aglutinador, tal vez ya caduco. LR tiene un agujero por el que el barco se hunde, y tal vez debe comenzar a replantearse una guerra de familias o unas elecciones. Frente a los partidos más asentados, están los vencedores: Le Pen y Macron. Las más recientes encuestas confirman que estos dos partidos disputarán la segunda vuelta. La última encuesta vaticina que, por vez primera, EM habría adelantado a FN, pero el partido no se reduce a una encuesta ni termina el 23 de abril. Habrá que leer la segunda vuelta y disputar todavía la primera. Las encuestas, al fin y al cabo, pronosticaron el “no” al Brexit, el triunfo en el referéndum del proceso de paz en Colombia, la victoria de Clinton, el triunfo de Renzi en el referéndum italiano y el sorpasso de Unidos Podemos al PSOE. Y todos estos arúspices erraron. Queda poco tiempo para el sitio de Gergovia. Pero el tiempo es oro.

 

Leyenda:

LR: Les Républicains

PS: Parti Socialiste

FN: Front National

PCF: Parti Communiste Français

PG: Parti de Gauche

FG: Front de Gauche

EM: En Marche

MoDem: Mouvement Démocrate.

EELV: Europe Écologie Les Verts

NPA: Nouveau Parti Anticapitaliste

DLF: Debout la France

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Marcos Carrascal
(Madrid, 1996) Estudiante del Grado de Derecho en la URJC. Participante de CAUX-Initiatives (2013) y Módulo Jean-Monnet de la UE (2015). Literato y articulista. Zoon politikón.

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