Quién te iba a decir a ti, votante de Podemos lo que iba a pasar en Vistalegre. Tú, que votaste a un grupo de amigos que habían formado un partido político para hacer nueva política observas como tus líderes se han visto arrastrados por una lucha de poder digna de un Comité Federal del PSOE 2.0, es decir, a la última moda, con las estrategias sucias para atacar al otro en público y por las redes sociales.

El puesto de Iglesias, la cara a la que votaste de Podemos tú, no debería estar en juego, ninguna vertiente le quiere quitar, pero sin embargo él ha preferido hacer un chantaje a lo Felipe González con el marxismo, es decir, si no aceptáis mi propuesta os quedáis sin mi cara de líder del partido. Pero, una duda, ¿alguien me podría explicar cuáles son esas diferencias tan abismales entre los proyectos políticos? Sí, ya sé que se podría resumir en hacer política en la calle el modelo pablista y hacer política en las instituciones en el modelo errejonista. ¿Pero esos dos modelos no son compatibles?, ¿acaso los señores diputados de Podemos no tienen sitio en el Congreso para intentar sacar todo lo posible de su modelo electoral por pactos con otras fuerzas políticas?, ¿acaso dado a la gran coalición que estamos viviendo no hace necesario   que Podemos salga a la calle para mantener su perfil propio? ¿Por qué te hacen elegir a ti, inscrito de Podemos por una opción cuándo hasta ahora tenías las dos sabiendo que si eliges una vas a perder a la otra?

Es tristemente llamativa la concepción de los dos bandos que se han generado en Podemos. Por un lado, los errejonistas, los discípulos del populismo de Laclau, los moderados, los transversales. Un grupo que se han creído con la superioridad intelectual al otro, los que pensaban que serían capaces de mantener las ideas  que se habían hecho hasta ahora con Errejón como ideólogo, recordemos como defendía Pablo Iglesias la no unión con Izquierda Unida, pero que han sido barridos sin que ellos se dieran cuenta por el otro bando. Un grupo que sin saber como se ha visto purgado y con una mala imagen de conspiradores, de los defensores del establishment, por gestos como conceder una entrevista a PRISA cuándo por poner un ejemplo, fue al primer grupo al que dio una entrevista Ramón Espinar como nuevo Secretario General de Podemos Madrid.

En el otro lado los pablistas, los defensores de la gente, los que querían representar la imagen de unidad del partido mientras creaban su propia máquina del fango contra los que antiguamente eran sus compañeros para poder tener una bonita excusa para quitarles de en medio a esos de “familia acomodada”, “los que sobran”, con los que se habían compartido el partido. Por una pelea por el poder mientras lanzaban la campaña contra el otro bando se hacían los ofendidos de piel fina cuándo el otro lado les acusaba de algo. Es que ese puesto de número 2 de la tercera fuerza política española es muy codiciado y vale todo por él. Podemos fue creado como un partido a la contra, contra la casta, contra el establishment. Muestra de ello fue con la llegada de Trump como salieron todos en tromba a sacar sus recetas contra ese neofascismo que llega. Sin embargo y a pesar de que esos enemigos siguen estando, han preferido primero limpiar la casa de los enemigos internos, a los que hace poco llamaban compañeros de partido.

Ah no espera, que resulta que si hay más gente alrededor, que mientras las relaciones se rompen hay terceros como los anticapitalistas y Bescansa que asisten asqueados a esta guerra sucia. Cosa completamente lógica porque este partido que venía a cambiar la política ha olvidado en las últimas semanas la política para centrarse en hablar de ellos mismos. Lo siento, votante de Podemos, ojala me equivoque, pero creo que Podemos va a un choque de trenes, animados por hooligans deseosos de poder, que acabarán chocando en Vistalegre, y en los accidentes todos son víctimas, nadie sale ganando.

 

 

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