¿Qué son los ETF? Tipos y comisiones

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Los fondos cotizados o ETF (exchange-trade funds) no son más que fondos de inversión negociados en mercados secundarios. Esto supone que su negociación funciona de manera similar a las acciones y los bonos.

Los ETF aparecieron en la década de los 90 en Toronto, la idea era la posibilidad de operar con cestas de índices bursátiles, ya que era mucho más sencillo que con los fondos tradicionales. A nuestro país tardaron un poco en llegar, concretamente unos 16 años.

En este artículo entenderás a la perfección sobre qué premisas se basa su funcionamiento y cuáles son todas las características que los definen.

Fondos cotizados

Los ETF son Instituciones de Inversión Colectivas que se dedican a invertir en diferentes activos e instrumentos financieros. Gestionan un patrimonio común de múltiples inversores (partícipes) con el objetivo de obtener una rentabilidad colectiva.

Se catalogan como fondos indexados y esto es gracias a que pretenden replicar la composición de un índice (por ejemplo renta variable) y así obtener su misma rentabilidad. Al frente estará un profesional o gestora  que tendrá como misión materializar las decisiones del fondo.

Hay dos maneras de replicar la evolución de un índice:

  • Directa:

Tal y como su nombre indica mediante esta modalidad se adquieren los valores de una manera física, invirtiendo en todas las empresas o productos que conformen un índice (por ejemplo IBEX 35). Además, este tipo de operaciones se revisan periódicamente con el objetivo de reflejar fielmente la composición real.

  • Indirecta:

Son los instrumentos derivados los que toman protagonismo en este tipo de adquisición puesto que serán los encargados de reflejar la rentabilidad de un valor.

¿Es para todos?

La accesibilidad es otro de los puntos fuertes de estos fondos, su bajo límite de participación los convierten en uno de los activos más solicitados. Vamos a poner un ejemplo para que se pueda entender cómo están formados exactamente:

Supongamos que queremos invertir 5000€ en un ETF sobre el IBEX 35, cuando sea el momento de depositar el capital estaremos comprando acciones sobre todas las empresas del IBEX 35 en relación a su peso, es decir, tendremos una cartera de acciones diversificada que reflejará la situación real del índice, es como si el IBEX 35 fuese nuestro, pero con el capital aportado.

La liquidez

Como en la mayoría de las productos financieros, existen unos creadores de mercado ( como ya vimos con las opciones binarias) que se encargan se subministrar aquella liquidez que falte en el mercado, siempre sujeta a unos límites de actuación que se protegerán contra etapas de mucha volatilidad.

Recuerda que existen ETF que remuneran a sus inversores con dividendos, sin embargo cada vez son menores los fondos cotizados que utilizan esta práctica.

Tipos de ETF

Son tres las clases de ETF que te puedes encontrar en el mercado:

ETF que siguen la evolución del mercado:

Su planteamiento es muy sencillo y esperable, si el índice al que invertimos sube, nuestro ETF estará en beneficios, si el índice baja, incurriremos en pérdidas.

ETF de exposición:

Son justamente lo contrario a los anteriores, son fondos cotizados bajistas por lo que buscan que la rentabilidad del índice sea inversa, cuando el índice baja, el ETF genera beneficio.

ETF apalancados:

Funcionan con exposiciones abruptas en el mercado, de manera homóloga a los de exposición invierten más capital del que disponen, por lo que en caso de estar en ganancias los beneficios serían mayores, pero en caso de pérdidas nos encontraríamos con la situación contraria.

Aquí aparece la figura de ratio de apalancamiento, cada fondo tiene la suya, pero si un fondo tiene una ratio de 3, significará que por cada 1000€ depositados estamos invirtiendo 3000€ hipotéticos.

Gastos y comisiones

Debes conocer que en estos fondos se opera a través de intermediarios, normalmente suelen ser los bancos y entidades de crédito, pero existen algunas gestoras que comercializan directamente con el cliente y por este motivos existirán gastos y comisiones derivadas.

Te cobrarán por los siguientes motivos:

  • Por ser un fondo de inversión: Una comisión de gestión y otra de depósito
  • Por negociarse como una acción: Gastos de intermediación, canon de contratación y canon de liquidación. Según la CNMV, una negociación bursátil de 3000€ generaría 8€ de comisiones por intermediación, 3,17€ por contratación y 0,10€ de liquidación.
  • Por ser valores cotizados: gastos de custodia de cuenta de valores.

Además de estas comisiones y gastos, la entidad también puede cobrar por dividendos o cualquiera otro concepto que pueda ser objeto de la tenencia del producto financiero. Así que si estás pensando en invertir en este tipo de productos espero que hayas comprendido cómo funcionan y tengo que advertirte que estos intermediarios no están obligados a darte el DFI ( Datos Fundamentales para el Inversor) por lo que deberás solicitarlo, allí encontrarás todas las políticas de inversión que llevará a cabo el gestor.

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