OTRO ARTÍCULO MÁS SOBRE ENCUESTAS: BIPOLARIZACIÓN Y REPRESENTATIVIDAD

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No pasa un mes sin que dejemos de analizar los resultados de los sondeos que los principales medios publican y anuncian a bombo y platillo. Aunque, también es verdad, que hace mucho tiempo que no vivimos un mes con cierta estabilidad política, lo que supone que entremos al juego y acabemos convirtiendo las encuestas en instrumentos que crean opinión en vez de reflejar la existente. Así que, como habréis podido imaginar a estas alturas, este es otro artículo sobre encuestas.

Por la repercusión que ha tenido, me ceñiré a los datos del último CIS, aunque en realidad nos podrían valer cualquiera de las últimas encuestas publicadas. El panorama político español quedaría, según el CIS, dividido de la siguiente manera: PP situado en primera posición con 121 escaños, seguido de UP con 92, y a continuación PSOE y C´s con 80 y 39 diputad@s respectivamente. Con estos datos, el análisis que más repercusión ha tenido es el hecho de que el Partido Socialista pasaría a ser a la tercera fuerza, lo que sin duda alteraría significativamente, más si cabe, el panorama político español.

Dejando de lado esta posibilidad, que las urnas se encargarán de confirmar o no, merece la pena detenerse en otros dos aspectos que también se ponen de manifiesto en la encuesta del CIS y que en realidad llevan con nosotr@s desde las elecciones del 20D: el paso del bipartidismo a la bipolarización, por un lado, y el aspecto perverso del multipartidismo, por otro.

En cuanto al primero, efectivamente, los datos nos señalan que, a partir de los comicios europeos, el sistema bipartidista que ha estructurado nuestro país durante las últimas décadas ha ido perdiendo cada vez más y más terreno. Esto es de sobra conocido por tod@s así que no nos detendremos sobre el asunto. Lo que llama la atención es que lo que se vendía como algo positivo, y probablemente en algunos aspectos lo sea, puesto que permitiría una pluralidad mayor de opiniones en nuestras Cámaras, ha ido destapándose como una estrategia política tendente a polarizar a la sociedad española. En el fondo, lo que podemos apreciar, es que se trata de tensar la situación todo lo posible, obligando, no a elegir ya entre un partido u otro (como podría ser un modelo bipartidista), sino entre un extremo del tablero y el otro, olvidando y dejando para otro momento esos supuestos beneficios que una mayor representatividad tendrían para la democracia.

Y precisamente, hablar sobre representatividad nos conecta con el otro punto al que hacíamos referencia en párrafos anteriores. A priori, que nuevos actores (y actrices) políticos hayan entrado en el juego, lo que entendemos como multipartidismo, debería mejorar la representatividad que tanta falta hacía en nuestro sistema según amplios sectores. Digo a priori porque, como señala muy acertadamente Ignacio Urquizu en este fantástico artículo, aunque el multipartidismo trae consigo aspectos positivos, también tiene un lado perverso. Urquizu, profesor de sociología en la UCM, señala que, en este nuevo escenario, es más complicado que los partidos impopulares lleguen a ser desalojados del poder, por los juegos de pactos que pueden o no alcanzar las diferentes fuerzas políticas. Esto es exactamente lo ocurre en la actualidad. Aunque el PP haya quedado como primera opción en las pasadas elecciones, la pérdida de votos y de escaños fue muy relevante, lo que no ha significado que haya sido relevado en el poder, todo lo contrario, se ha atrincherado. La incapacidad o el bloqueo de algunos partidos a la hora de llegar a acuerdos ha permitido este hecho.

Por tanto, aunque las encuestas nos señalan que estamos siguiendo este tipo de comportamientos y direcciones, quizás el conjunto de la sociedad, y por ende los partidos políticos, tendríamos que reflexionar sobre el tema, intentado evitar así la extrema polarización, por el bien del debate público, y trabajando por mejorar el actual sistema multipartidista, para conseguir, ya sí, una representatividad efectiva.

 

 

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