La campaña sí que importa. Hay canguelo

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La campaña ya ha empezado, también lo ha hecho la guerra mediática. Los medios y los partidos serán los protagonistas de esta convocatoria electoral. Esta guerra, por suerte solo es política y como armas tiene portadas, eslóganes, argumentarios y mítines. Los medios están tomando posiciones y los partidos ponen en prácticas nuevas estrategias.

En estos últimos meses la guerra era “latente”, las informaciones ya no lo eran, sino que se han convertido en opinión. El NODO no es nada comparado con algunos informativos, aunque en realidad su nombre debería ser “opinativos”. La guerra ha sido declarada después de la última ronda de contactos de Felipe VI con las formaciones políticas. A partir de ese momento, ¡esto ya es la guerra! Es un rebumbio, así se denominaban los partidillos que nos echábamos en el recreo, un todos contra todos.

Se solía decir que las campañas electorales no servían para nada, solo para malgastar dinero público y vanagloriar a los líderes de cada formación política. Pues no es verdad. Según el CIS, el 36% de los electores decidieron su voto en la campaña y el 9,3% el 20-D. Ahora, la prensa dice que hay que ahorrar en la campaña. Eso es indiscutible, pero la campaña será decisiva. Vivimos momentos históricos en nuestro país, aunque a algunos no les guste.

Si hacemos un análisis en frío, el que más difícil lo tiene es Pedro Sánchez, nuestro John Boy particular, lo tiene muy complicado para hacerse ver como el rival del favorito Mariano Rajoy. El partido de Felipe, ZP y Pedro Sánchez se ha quedado sin espacio electoral, Sánchez es menos boreal y más terrenal que nunca. Parecería que después de su fracaso habría de echarse a un lado, pero nada más lejos de la realidad. Parece envalentonado hacia un fracaso aún mayor que el del 20-D y el de su fallida investidura. El PSOE se encuentra ante un gran problema después de estos meses sin Gobierno, ya que no se le ve como la alternativa al PP, el liderazgo de Sánchez es discutible debido a los bandazos que ha dado. Es un hecho, el PSOE se ha quedado sin espacio electoral. La explicación es sencilla: Ciudadanos le ha ganado por el centro y Podemos le ha derrotado en la izquierda, ya el 20-D. Ya no le nada a lo que agarrarse, tan solo al votante tradicional. Ese votante les votaría aunque el líder Falete.

El otro gran problema para los de Sánchez es la agenda mediática. El tema que más interés despierta son los pactos postelectorales, puesto que es lo que ha impedido que haya Gobierno. Seguro que después del 26-J se volverá a necesitar un pacto de investidura o un pacto estable para conformar un Gobierno de coalición. El PSOE apuesta por evitar ese punto de la agenda de los medios, pese a que eso es imposible. Los medios los que marcan los temas de los que se ha de hablar, los partidos políticos no pueden más que adaptarse e intentar colocar sus ideas fuerza en la agenda setting.

Sánchez está ante su fin y el PSOE va a quedar muy tocado. Solo les queda el discurso del miedo, el del pasado. Esta apuesta podría suponer abandonar la izquierda, entregársela a la posible coalición Podemos-Izquierda Unida y echarse al monte a competir con Ciudadanos en el centro.

En relación a esto hace unos días escribía Lucia Méndez, redactora jefe de El Mundo, que el PSOE está “petrificado y asustado”. El famoso “canguelo” con el que la prensa relata las dudas del Barcelona parece estar acuciando al partido de Sánchez. El partido socialista lo tiene muy difícil, su líder pretende reaccionar y, recientemente, ha afirmado que se encuentran en mejor situación que el 20-D para ganar al PP. Es difícil de creer, ya que todos los indicadores muestran lo contrario.

Los socialistas son conscientes de que se han quedado sin espacio electoral, el partido de Iglesias y el de Rivera los han echado del tablero. Además, algunas encuestan apuntan que la formación morada no necesitaría la alianza con IU para superar al PSOE. Este es el motivo por el que pretenden hacerse ver como el rival más capaz de ganar a los de Rajoy. Quizá estamos ante los últimos coletazos del PSOE como principal alternativa al PP, pero lo que es seguro es que la campaña va a ser fundamental. Está en juego el futuro del país. Hoy más que nunca, la campaña sí que importa.

 

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