La izquierda, vertebrada en las coaliciones, puede dar un vuelco de poder en Galicia

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[dropcap]A[/dropcap]unque todavía no hay fecha oficial, lo más probable es que las elecciones al Parlamento de Galicia concurran el próximo 20 de noviembre. La interinidad del Gobierno y las negociaciones abiertas entre las distintas fuerzas en el ámbito nacional, están retrasando los movimientos de los partidos de cara a los comicios.

El resultado de las generales del pasado diciembre en la región, abre la posibilidad a un vuelco de poder en el Gobierno autonómico. El éxito de la coalición En Marea, que igualó con seis escaños a los socialistas aunque los superó en votos —ambos se quedaron a cuatro representantes del Partido Popular—, agravó el descenso del PP, que ha perdido cinco diputados desde 2011.

Desde las anteriores Elecciones Autonómicas gallegas y como en el resto de España,  el escenario político ha cambiado esencialmente por la aparición de Podemos y Ciudadanos, trastocando la demoscopia y haciendo que las predicciones sobre los resultados sean mucho más imprecisas.

El PP sin candidato.

Numerosas voces en su partido consideran que el actual presidente de la Xunta Alberto Núñez Feijóo, es el relevo natural en la reconstrucción del PP nacional. La crisis de liderazgo de Rajoy se ha hecho más visible desde que declinó intentar alcanzar acuerdos para lograr la confianza de la Cámara y revalidar su responsabilidad al frente del Gobierno.

Feijóo aún no ha confirmado que vaya a ser el candidato popular a la Xunta, aunque a los suyos no les cabe ninguna duda. Este domingo en una entrevista publicada en ‘La Voz de Galicia’, el vicepresidente gallego, Alfonso Rueda, ha asegurado que “él va a seguir [siendo el candidato] porque no se me ocurre otro candidato y cualquier otra alternativa sería complicada”.

Rumbo incierto en el BNG.

El Bloque Nacionalista Galego, que hasta hace poco aglutinaba casi todo el voto nacionalista, se encuentra en pleno cisma interno. En las generales de diciembre, además de caer en numerosas ciudades perdieron los dos diputados que tenían en el Congreso y ya hay encuestas que les auguran una caída estrepitosa en la Cámara autonómica.

La parlamentaria Ana Pontón, salió reforzada el mes pasado de la asamblea que el partido celebró en La Coruña y salvo sorpresas, liderará la formación de cara a noviembre.

Casi el ochenta por ciento de los militantes rechazaron ingresar en la coalición En Marea, una propuesta del sector crítico que la dirección no acepta al considerar que Podemos intenta usurpar sus reivindicaciones nacionalistas.

Ciudadanos no logra asentarse.

No se esperan grandes variaciones en los resultados de la formación de Albert Rivera con respecto al 20-D. El partido naranja obtuvo entonces 147.000 votos y un diputado por La Coruña después de una campaña electoral desastrosa donde el partido llegó a admitir falta de propuestas para Galicia y en la que sólo programaron un mitin al que Rivera no acudió.

 Si se cumplen los pronósticos Ciudadanos repetiría un resultado similar, lejos de adquirir relevancia política y ser determinante en posibles pactos de Gobierno.

En Marea, el éxito de confluir.

La coalición encabezada por Podemos, Anova, Esquerda Unida y Marea Galega obtuvo notables resultados el pasado diciembre, llegando a los seis diputados —los mismos que el PSOE— y superando a los socialistas en número de votos.  Sus dirigentes tienen la intención de volver a repetir la fórmula en las autonómicas pese a las tensiones generadas por la negociación de los pactos a nivel nacional que ha desgastado la convivencia política entre Podemos y sus confluencias al requerir éstas mayor independencia en las Cortes Generales.

Esta fórmula tuvo una acogida similar en otras regiones como Valencia o Cataluña y si las discrepancias no vas a más, concurrirán en noviembre como la principal alternativa de izquierdas al PP.

El PSOE busca la catarsis.

La imputación de seis delitos por corrupción —a los que se le suman otros cuatro anteriores— al exsecreatio general del PSdeG José Ramón Gómez Besteiro, dinamitó la semana pasada la apuesta socialista a gobernar la Xunta. El expresidente dimitió finalmente este viernes y su partido ha quedado en manos de una gestora presidida por Pilar Cancela hasta que se decida la fecha del próximo congreso en el que se elegirá a su sucesor.

Besteiro afirmó que la decisión de marcharse fue personal y no atiende a la petición de Ferraz pero lo cierto es que a Pedro Sánchez este escándalo le ha estallado en pleno acuerdo con ciudadanos y en la cuenta atrás de dos meses para intentar alcanzar un pacto que lo alce a la presidencia del Gobierno.

 

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