Cuando Rivera advertía de la operación Salvar al Soldado Sánchez

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Con solemnidad, con pompa, como si se trataran de los Pactos de la Moncloa de la transición, el soldado Sánchez y Albert Rivera firmaron un supuesto pacto de investidura. Primero firmaron el acuerdo en una de las salas más emblemáticas del Congreso con los cuatro de los padres constitucionales de fondo y luego dieron sus respectivas ruedas de prensa con el cuadro de El abrazo de Juan Genovés tras de ellos (cuadro que simboliza la reconciliación de los españoles durante la transición). Pero a diferencia de los pactos de la Moncloa, a diferencia de lo que hicieron los políticos de la transición; los que pretenden erigirse como los promotores de una segunda, firmaron un pacto que no suma, un acuerdo de gobierno que no suma los apoyos suficientes y una pretendida reforma constitucional que no ha contado con el principal partido en el Congreso de los Diputados y el que cuenta con la mayoría absoluta en el Senado.

Entonces ¿Por qué tanto revuelo por un pacto de gobierno que no suma apoyos suficientes? ¿Por qué si es un pacto de cinco puntos a los que el PP no se puede negar no se lo ofreció Albert Rivera primero a Mariano Rajoy para que Sánchez no le quedar más remedio que sumarse? El PP tiene 7 MILLONES DE VOTOS. Esos votantes se merecían que se les hubiese dado la oportunidad de formar un gobierno.

No se nos puede olvidar que, si a Jesucristo Pedro le negó tres veces, a Rajoy Pedro Sánchez le negó diecisiete. El primero con el que se reunió el presidente en funciones fue con el candidato que obtuvo noventa escaños en el Congreso y quedó cuarta fuerza política en la circunscripción en que se presentaba y este le dijo que ahora era su tiempo pero que él no le apoyaría para una investidura. Que no era no y con el PP y Rajoy no hay nada que negociar. Tampoco se nos puede olvidar que Albert Rivera, se hartó de decir hasta la saciedad que él no votaría ni a favor de Rajoy, ni a favor de Sánchez. Por eso Rajoy declinó la oferta de su Majestad el Rey de formar gobierno. Porque Rajoy jamás contó con una oferta tan generosa por parte de Rivera para formar gobierno, aunque no sumara.

Pero ahora la cosa era diferente. Sánchez había sido humillado hasta la saciedad por Iglesias y los suyos. El Rey finalmente le había propuesto candidato a él. Tenían que fijar una fecha para la investidura y, sobre todo, tenía que conseguir un acuerdo o unos acuerdos para poder hacer una consulta a la militancia. Y ahí era donde Rivera tenía que salvar al Soldado Sánchez. Rivera era la única solución y su salvación. Con él, seguramente no pasaría la investidura, pero si conseguiría afianzarse como futuro candidato del PSOE ante unas hipotéticas elecciones.

Esto ha sido un pacto del postureo.  Es una pena que la supuesta nueva política que iba a venir a regenerarnos solo estén pendientes de las cámaras, los telediarios, el Twitter o el Facebook.

Albert Rivera, el que hablaba en campaña de una operación para salvar al Soldado Sánchez, debería haber apostado verdaderamente por una gran coalición y no ser el salvador del soldado. Debería haber ayudado al PP a convencer al PSOE de que España no necesita experimentos ni falsos gobiernos del cambio progresista. Por último, el líder del partido naranjito, debería echar un ojo a la encuesta de NC Report donde muestra que la mayoría de sus votantes le piden pactar con el PP.

 

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