En Campaña

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[dropcap]Q[/dropcap]uedan menos de dos semanas para que tengan lugar las elecciones municipales y autonómicas, concretamente el domingo 24 de mayo. En estas fechas, los partidos políticos se encuentran volcados con sus respectivos candidatos, acudiendo a todo tipo de eventos, charlas, mítines, etc. Además, por supuesto, de llenarlos las calles con sus carteles, banderas, coches propagandísticos, vamos que los tenemos hasta en la sopa.

Todos vemos mucho cartel y escuchamos las mimas promesas, pero ¿alguien se ha puesto a pensar o a leer de verdad sus programas? Creo que más bien pocos. Total eso nos da igual, porque como borregos votamos al mismo partido, sin importar quien este a la cabeza ni lo que diga. Y más borregos que ninguno son los votantes del Partido Popular.  El propio ejemplo lo tengo en mi localidad, Coslada (Madrid), dónde después de tres años por fin se han dignado a abrir la nueva biblioteca, el teatro y el centro social, han pintado las rotondas y aceras de las calles, de blanco y azul, y hasta han construido nuevos “monumentos”, menos mal que no tenemos ni un duro. Todo ello para que los cosladeños estén contentos y, sin dudarlo dos veces, les vuelvan a votar.

Para mí, es fantástico que arreglen y construyan cosas nuevas, pero que no tengan que esperar a hacerlo cada cuatro años. No me engañan con su populismo barato y su demagogia. Decidir a qué partido votar es cada vez una decisión más complicada, sobre todo, por la gran desilusión y frustración que sentimos gran parte de los españoles.  Votar es nuestro derecho, nuestra única muestra de que algo aportamos a esta democracia de paja,  y por ello debemos acudir a las urnas, tanto en la próxima cita electoral como en las elecciones generales. Todos sabemos que este primer encuentro es un calentamiento para lo que está por venir, unos primeros resultados y una medición de la confianza y el grado de satisfacción o rechazo de los votantes.

Todo sería más fácil si nuestros maravillosos dirigentes se ocupasen más por informar a la gente, preocuparse de sus necesidades, de sus sugerencias, de sus quejas, en lugar de mostrar su cara en todas partes y quedar bien ante las cámaras.  Pero no, lo importante es que les sigas votando cada cuatro años y  el gobierno, haga lo que le dé la  gana aunque incumpla una y otra vez su programa electoral.  Seamos cautos y sensatos, hemos probado varias veces las mayorías absolutas, y son totalmente antidemocracias, hagamos lo que esté en nuestra mano por un parlamento plural, democrático y social.


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