Nuevos pasos de la cultura democrática española

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Tras un periodo de incertidumbre pre-electoral el parlamento ha terminado reflejando lo que las encuestas, más o menos, predecían, un parlamento fragmentado en cuatro grandes bloques que a priori deberían conducir al estado a un proceso de cambios constitucionales, pero en su defecto no lo están haciendo. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla, no conviene abrir de un portazo las instituciones, esto significa dar el tiempo suficiente a los partidos moderados a recuperarse hasta las próximas elecciones o ascender más como en caso de C’s. Además conviene proyectar una imagen de diálogo y consenso general tanto para la estabilidad en los mercados como para llevar una gobernabilidad futura. Se repitan o no las elecciones, aunque a sabiendas de que el congreso y el senado necesitan una reforma, de que prácticamente todos los partidos políticos contemplaban la renovación constitucional, de que haga falta adaptar las circunscripciones al territorio nacional, si estas han de realizarse para reformar la constitución no será hasta el último momento de la legislatura y si es que hay consenso suficiente como para llevarlas a cabo.

También esta semana se han podido observar los distintos pasos, casi contrarios si se malinterpretan, del PSOE, que parece que está a dos bandas, cuando lo que hace es pujar para obtener el liderazgo del cambio político de manera sensata, aunque llevándose consigo una mochila con mucha responsabilidad a su cargo, el camino es humildad y trabajo. Veremos si todos estos movimientos no solo suyos, sino del conjunto de partidos moderados, y si el clima que parece haber de calma, al menos perceptible desde fuera del hemiciclo, llegan a buen puerto y se plasman en una política de pacto general, sensata y con proyección al futuro. Es necesario un clima consensual, y todos tienen que llegar a punto común tanto para formar gobierno como para que al final de la legislatura se aprueben un conjunto de medidas que subsanen la crisis de las instituciones, sino tanto trabajo será en vano. Hay que tener en consideración el nada “desdeñable” proyecto de secesión catalana que finalmente va a ser un arma de doble filo que beneficiará más a los que se quieren quedar que a los que se quieren ir, por la inflexibilidad ideológica de una de las partes.

Como predije en el artículo sobre las estrategias subliminalmente conjuntas, allá por octubre, el PSOE y C´s están hechos para entenderse pero no por sus ideas, más sino por la posición que ocupan en el tablero político Español, dado que son las opciones más centradas y hay mayoría de votos de izquierda, en general, lo lógico es por lo tanto que los acuerdos sean ciertamente dirigidos desde el centro izquierda, antes que acabar implantando proyectos contrarios al resto, donde solo saldrían beneficiadas las minorías clasistas por uno y otro lado.

Prioriza entenderse y adquirir civismo sociopolítico, cultura de responsabilidad, una de esas cosas que como uso habitual aún falta en nuestra sociedad.