La situación confusa que estábamos viviendo estos meses en Cataluña parece que llega a su fin, al menos de momento. En la tarde del sábado saltaba la noticia esperada por todos los independentistas: habrá investidura, por lo que no habrá que repetir las elecciones autonómicas. Artur Mas comparecía ante los medios de comunicación para informar que se aparta de la carrera hacia la presidencia de la Generalidad (su enésimo fracaso) en un acuerdo alcanzado in extremis con los anticapitalistas radicales de la CUP.

El hombre elegido por Mas para su sucesión, según ha confirmado él mismo, es el convergente Carles Puigdemont, alcalde de Gerona. Estamos ante una figura independentista, como ha indicado el propio Mas en su comparecencia, destacando su experiencia como alcalde y su perfil político: “Tiene muy claro que a Cataluña le conviene ejercer el derecho a la autodeterminación para tener un Estado propio”. El propio Puigdemont es el actual presidente de la Asociación de los Municipios por la Independencia (AIM).

Por su parte, Artur Mas ha señalado que se queda a un lado de la carrera hacia la presidencia de la Generalidad, pero que no se va de la política y que queda a “disposición del Parlament y del President para lo que se me pida”, como ha dicho en su comparecencia del sábado. Por tanto, aún no podemos saber cuál será el nuevo papel de Mas en la política catalana.

El acuerdo entre Juntos por el Sí y la CUP

El acuerdo presentado por la coalición de JxSí y la extrema izquierda de la CUP se ha presentado con las siguientes condiciones:

“ACUERDO PARLAMENTARIO:

A efectos de garantizar la estabilidad parlamentaria y fortalecer la acción de gobierno durante esta legislatura, la CUP-Crida Constituent

Se compromete a:

1.- No votar en ningún caso en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso y / o el derecho a decidir cuando esté en riesgo dicha estabilidad.

2.- Garantizar que dos diputados / desde la CUP-CC se incorporarán a la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí, de manera estable. Participarán en todas las deliberaciones y actuarán conjuntamente en las tomas de posición del grupo para dar cumplimiento a lo establecido en el punto 1.

3.- Investir en primera votación el candidato a la presidencia de la Generalitat en la investidura que el actual presidente proponga de entre los miembros del Grupo Parlamentario de Junts pel Sí.

Asimismo,

4.- La CUP-CC asume que la defensa en los términos políticos del proceso tal y como la entiende la CUP-CC puede haber puesto en riesgo el impulso y el voto mayoritario de la población y el electorado a favor del proceso hacia la independencia en una negociación que ha desgastado ambas partes y la base social y popular del independentismo. Hay que reconocer errores en la beligerancia expresada hacia Junts pel Sí, sobre todo en lo relativo a la voluntad inequívoca de avanzar en el proceso de independencia y en el proceso constituyente que conlleva, único escenario de construcción de estructuras y marcos de soberanía que nos puede permitir, como sociedad, vislumbrar otras cuotas de justicia social y participación democrática. Por todo ello, la CUP-CC se compromete a reconstruir, a todos los efectos, la potencia discursiva y movilizadora de la etapa política que se inicia con este acuerdo, incluyendo la defensa activa de todos los agentes que lo hacen posible.

5.- La CUP-CC pone a disposición del acuerdo el compromiso de renovar, tanto como sea necesario, el propio grupo parlamentario con el objetivo de visualizar un cambio de etapa y asumir implícitamente la parte de autocrítica que le corresponde en la gestión del proceso negociador. Los relevos en el grupo parlamentario se producirán inmediatamente después del pleno de investidura.”

De dicho acuerdo parlamentario se pueden sacar varias conclusiones. Una de ellas es la subordinación de la CUP a JxSí y por tanto, su práctica “desaparición” del Parlamento, al quedar en función de JxSí en todas las votaciones y el rechazo del partido asambleario de hacer oposición. El punto 5 es la culminación de dicha subordinación: “renovación del grupo parlamentario”.

He de decir que no entiendo mucho este comportamiento de la CUP. Habían conseguido su mejor resultado electoral, tenían la llave de la Generalidad en su mano, varias encuestas post 27-S les daban unos resultados todavía mejores. Nada de esto parece haberles importado, y han quedado en manos de JxSí en lo que podemos decir que ha sido un claro suicidio político.

El proceso independentista sigue adelante, por tanto, en manos de JxSí. El objetivo de conseguir la independencia de Cataluña en un plazo de 18 meses sigue en pie. La CUP ha traicionado su programa social para centrarse exclusivamente en conseguir la independencia.

Pero hay que recordar que los partidos independentistas no son mayoría, ni mucho menos: la suma JxSí-CUP obtuvo el 47.7% de los votos en las anteriores elecciones autonómicas catalanas, porcentaje que disminuye si tenemos en cuenta a todo el electorado catalán, el cual se quedaría solo en el 35.6% de los votos. De mayoría independentista nada. Si de verdad son demócratas como dicen, deberán respetar la voluntad de los catalanes, que no votaron independencia, aunque los escaños digan otra cosa. Si bien es cierto que en cuanto a escaños tampoco ha habido un aumento de las fuerzas independentistas: en 2010 las fuerzas independentistas ya sumaban 72 escaños, como en la actualidad.

La respuesta del Gobierno de España

El Gobierno español, también en funciones, ha publicado un comunicado valorando el acuerdo de última hora entre JxSí y la CUP para la gobernabilidad y estabilidad parlamentaria de la autonomía catalana.

Este comunicado es más de lo mismo en el camino del Ejecutivo nacional. En él llaman a los dirigentes catalanes a no dividir Cataluña, a respetar la Constitución Española a la que está subordinado todo cargo e institución política y que el Gobierno español garantizará que en Cataluña se cumpla la Ley. También refleja la necesidad de que “el próximo Gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria que garantice la estabilidad y la capacidad para defender con solvencia y eficacia el derecho de todos los españoles a decidir sobre su país, y hacer frente al desafío independentista”.

“COMUNICADO DEL GOBIERNO:

Ante el acuerdo de última hora alcanzado por dos grupos del Parlamento de Cataluña de cara a la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de España quiere recordar que todos estamos sometidos al imperio de la Ley y más aún aquellos a quienes se les encomienda la representación de las instituciones.

​Las instituciones autonómicas catalanas encuentran su legitimidad en la Constitución Española, que es la que ha garantizado el mayor nivel de autogobierno de la historia de Cataluña recogido en su Estatuto de Autonomía. No hay mayoría parlamentaria que pueda amparar o justificar actos ilegales o, menos aún, la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución.

El Gobierno de España garantiza que la Ley se respetará y que todas las instituciones cumplirán con su deber, como han venido haciendo hasta ahora, en defensa de la soberanía nacional y de los derechos y libertades de todos los españoles, también de los que viven en Cataluña. En este sentido, quiere recordar que el pasado 2 de diciembre el Tribunal Constitucional ya acordó, por unanimidad, declarar nula por inconstitucional la Resolución I/XI del Parlamento de Cataluña.

El Gobierno quiere hacer un nuevo llamamiento a la responsabilidad de los dirigentes de Cataluña para que pongan fin a la estrategia de división y fractura de la sociedad catalana, y dediquen sus esfuerzos a buscar solución a los problemas de los ciudadanos en vez de generar nuevas tensiones.

Asimismo, quiere trasladar a las distintas fuerzas políticas la necesidad de que el próximo Gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria que garantice la estabilidad y la capacidad para defender con solvencia y eficacia el derecho de todos los españoles a decidir sobre su país, y hacer frente al desafío independentista.”

Una vez que se ha resuelto la incógnita del candidato a la Presidencia de la Generalidad de Cataluña y se ha evitado la repetición de elecciones, toca mirar hacia adelante e ir observando el comportamiento parlamentario de los partidos independentistas. La CUP desaparece para subordinarse al completo a JxSí, pero si la independencia no llega pudiera ser el momento de ERC, también aupada por las encuestas desde el 27-S. En la actualidad Esquerra aporta 21 diputados a JxSí, pero si se diera una frustración por la no-llegada de la independencia, podría ser su momento y forzar elecciones saliéndose de la coalición “por el Sí” y así adelantar a CDC. También acecha Podemos y sus confluencias catalanas, tras ganar el 20-D en Cataluña. Y en política, como en la vida, no hay nada escrito antes de que suceda.

Empieza otra legislatura en Cataluña. Veremos si desde Moncloa, y sobre todo desde el Congreso, están a la altura de la situación. En Cataluña no hay más proyecto político que la independencia, cuando se debería hablar de que estamos ante una comunidad autónoma española, con sus problemas y sus posibles soluciones, de las que el nuevo Gobierno autonómico no hará mucho caso, pues permanece inmutable ante el proyecto independentista.

Artur Mas lo dejó todo claro diciendo que “lo que no nos han dado las urnas lo hemos conseguido en la negociación”, toda una declaración del carácter antidemocrático de los independentistas catalanes; ahora toca estar a la altura desde el Ejecutivo nacional, también desde el Legislativo, y no dar más alas a aquellos que no quieren respetar las leyes y quieren hacer de Cataluña (aún más) su cortijo particular. Veremos.