Amordazados

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[dropcap type=”2″]P[/dropcap]ero en un país donde hemos sufrido el fascismo, el terrorismo y todo tipo de ismos no tardaremos demasiado en quitarnos el esparadrapo y la gasa asfixiante con la que el señor ministro y su renovada Santa Inquisición intentan taponarnos la boca para convertirnos en muertos vivientes.

Es triste y lamentable  que a estas alturas de nuestra democracia uno de los principales objetivos de toda la oposición para la próxima legislatura sea gobernar para  poder derogar la ley mordaza, pero es lo que tiene votar a radicales. Esperemos que  antes de que acabe el año tengamos un gobierno más moderado en esta pobre España amordazada  y que la ley salvaje sea derogada.

Amordazado también está el pueblo griego que se debate entre lo malo y lo peor sin tener nada claro que es cada cosa en esta tragedia. Lo que sí está claro es el altísimo precio que se paga por rebelarse a las implacables decisiones de los Dioses.

Otra que puede verse amordazada cualquier día de estos en un motín es la directora de la prisión de Alcalá de Guadaira donde unos dicen que los desayunos están más amañados que los de Televisión Española y otras dicen que cada una se come su caña de lomo a solas.

Surrealismo puro y material de lujo para una nueva comedía almodovariana pero otra nueva tragedia para el sistema de garantías constitucionales y todas esas cosas tan graciosas y rimbombantes que aparecen en los telediarios.

Y quienes empiezan a quitarse las mordazas de la miseria son los cubanos que tras más de medio siglo atados de pies y manos con mordazas “made in USA”  y sin poder respirar con las mordazas de la siniestra  familia Castro,  han aguantado heroicamente  penurias y martirios que empiezan a aflojarse.

Merece la pena resistir, sobre todo porque suele ser la única opción, a radicales ministros del interior de la caverna, dictadores sempiternos, dioses despiadados, corrompidos, corrompedores y afines.

Resistir hasta que el esfuerzo rompa las mordazas y  acabe derogándolos a todos ellos. Ya lo cantaban Loles León y Antonio Banderas al final de Átame, otra película de Pedro Almodóvar con mordazas y  psicópatas, historias de España, historias universales.

 

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