Todo es nacionalismo

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[dropcap]Q[/dropcap]ué fácil es posicionarse en esta vida. Conmigo o contra mí, de izquierdas o de derechas, monárquico o republicano, español o antiespañol, nacionalista o no nacionalista… A nadie le gusta sentirse excluido y todo el mundo rápidamente intenta colocarse en un lugar bien definido al amparo de las ideas que ese grupo pretende elucubrar. Por supuesto es algo muy respetable, pero si hay algo de imperiosa denuncia es descubrir a aquel que pretende camuflarse bajo el abrigo de la deliberada ambigüedad.

Hace pocos días, en una clase magistral de Teoría Política, llegaba a mis manos un artículo publicado en el diario El País del profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francesc de Carreras, quien se preguntaba si existía un “nacionalismo español”. Dicha pregunta recibe su peculiar respuesta bien finalizado el artículo, tras pasar falaces premisas, afirmando, en sus propias palabras que “Sin duda hay nacionalistas españoles, de tendencias muy distintas, pero con escasa influencia política, social y cultural”.

Si esta última frase es plenamente cuestionable como veremos más adelante, todavía lo es más su planteamiento. En primer lugar, su base argumental viene precedida de un amparo bajo la dicotomía “nacionalismo étnico (emoción, cultura, lengua, raza, Nación sin estado, autoritarismo, etc.) vs patriotismo/nacionalismo cívico (razón, política, Estado-Nación, voluntad, liberalismo, etc.)”. Para el profesor Carreras el nacionalismo español se encuadraría bajo el patriotismo cívico, mientras que el nacionalismo catalán, gallego y vasco, abordarían el denominado nacionalismo étnico.

En este sentido, el profesor nos presenta el concepto de nación jurídica o política cuya perspectiva reside en una formación integrada por un conjunto de ciudadanos que residen en un territorio, cuyo vínculo de unión es la Constitución (…) Por tanto distingue a un nacionalismo con unos vínculos de unión culturales o rasgos naturales (Cataluña, País Vasco y Galicia); y por otro lado distingue un vínculo amparado en la igualdad y la libertad (España). Ambos tipos de nacionalismo, sigue argumentando, no son incompatibles si el nacionalismo étnico no condiciona o limita la libertad de los individuos.

El principal problema que se encuentra en esta presentación reside en que la visión dicotómica es insostenible ya que toda construcción nacional alberga elemento de ambos posicionamientos. Por tanto, dicha separación es inexistente dado que toda nación es un proyecto de articulación de elementos del nacionalismo étnico y patriotismo/nacionalismo cívico, estando además presente, y aquí es donde también se equivoca el profesor Carreras, la limitación de la libertad.

Esta eventualidad, en cuanto a la limitación de la libertad se refiere, es evidente, por ejemplo, desde la construcción nacional de Francia hasta la construcción nacional de España. En el proceso francés, sabemos como elementos del nacionalismo étnico se han superpuesto o impuesto, como son la imposición lingüística desde el Estado con el derivado desplazamiento o prohibición de lenguas como el bretón, vasco o catalán o mismo la imposición de una historia o identificación nacional de procedencia, etc ¿No es esto una limitación de la libertad?

Si por el otro lado giramos la vista cara a España, hemos visto como el actual Estado democrático de Derecho inspirado en valores universales, también ha limitado la libertad de los ciudadanos ¿Quién sino es el Estado español quien da un trato predominante a la religión católica sobre las demás confesiones? ¿Quién sino recentraliza competencias autonómicas en el Administración Central? ¿Quién sino otorga un trato de predilección a la lengua española sobre las lenguas de Cataluña, Galicia o País Vasco? ¿Quién sino dirige la política educativa y dice que hay que españolizar a los niños catalanes?

Mi verdadera pregunta es ¿no es por tanto el verdadero nacionalismo español quien ha venido imponiendo su proceso de construcción nacional bajo el aparataje constitucional en estos años de democracia? O dicho de otra manera ¿no hay una razón política detrás de la construcción del nacionalismo español? Es evidente que sí hay nacionalismo español y que este limita la libertad de sus ciudadanos cuando impone o beneficia a una religión, una lengua o cultura. Por lo cual, hay elementos de nacionalismo étnico en el nacionalismo español y en consecuencia, esa nación jurídica de la que nos habla el profesor Carreras no existe o existe en la medida que esto representa el pretexto de camuflaje en todo ilimitado proceso de construcción nacional.

Es así, el proceso de construcción nacional no tiene fin. Siempre tiene algo que corregir. Siempre hay algún enemigo de la nación: ya sea una nueva cultura o una ola de inmigración. Siempre hay algo.

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