La universidad en la última década, España.

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[dropcap]L[/dropcap]a sociedad espera que la Universidad no solo sea una institución académica sino una ente que dinamice un modelo social ético, justo, solidario y contribuidor del progreso equitativo de la ciudadanía a través de su investigación académica.

Sin embargo ahora mismo nos encontramos en un sistema universitario “Bolonia” impuesto, puesto que los estudiantes no hemos tenido voz ni voto, además se encuentra inmerso en la “Estrategia Universitaria 2015”. Este plan supuestamente quiere armonizar los diferentes sistemas universitarios y promover lo que llaman “economía del conocimiento”, también piden una reducción de las clases magistrales y potenciar la docencia tutorizada y de tipo seminario.

Este nuevo plan también genera nuevos conceptos y términos. Ahora los estudiantes son clientes o productos que pagan por unos servicios, compiten y deben sacar unos rendimientos económicos de su aprendizaje. De acuerdo con esto las carreras humanísticas dejarían de ser productivas y formarían parte de la periferia universitaria ya que no producen una rentabilidad económica.

La universidad como institución ha dejado atrás los valores de la educación para sustituirlo por un modelo de negocios. Mis estudiantes creen que están allí [MIT] para conseguir un puesto de trabajo. (Junot Díaz, 2013)

Según nos indica el artículo primero de la propia Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de la Universidad (LOMLOU) la universidad tendría tres misiones fundamentales: formación superior de la ciudadanía, ejercicio crítico de aprendizaje de los estudiantes ajenos a cualquier dogma y que busque el bien común, el servicio a la sociedad que permita alimentar la reflexión de las sociedades sobre un modelo de desarrollo más justo y democrático. Es una obviedad que esta ley no se cumple porque ¿acaso existe pluralidad ideológica en la docencia?, ¿en los grados, en especial economía, se estudian materias separadas del bloque neoliberal?, ¿se contribuye a la mejora social cuando patentas tus investigaciones y pones al servicio de empresas privadas los departamentos de investigación? La respuesta es no, y claramente se han desviado los objetivos, claramente existe una contradicción entre la teoría de papel mojado y la realidad.

Otro objetivo, que es tanto función latente como manifiesta, del nuevo sistema universitario es garantizar un conjunto de resultados “outputs” que se miden en términos del aprendizaje de aquellas competencias que se consideran necesarias para vivir en la era del mundo globalizado. Cobran menos importancia los inputs: inversión en docentes capacitados, contenidos de calidad, equipamiento moderno en las facultades, recursos, etc; porque ¿para qué vamos a invertir en ello si no va a rentabilizar mis inversiones?

Los últimos gobiernos y ministerios presumen de ser democráticos, liberales, progresistas, etc; pero no se cumple al menos en el ámbito educativo . Desde las “comisiones de expertos”, a las que apela el Ministerio de Educación, se crea una nueva reforma universitaria que durará el ciclo electoral de 4 años, estas comisiones están formadas por economistas y tecnócratas afines al gobierno de turno que diseñarán unas bases económicas y docentes a las que las instituciones universitarias deben adaptarse. Otra vez estas comisiones no las forman la comunidad universitaria (docentes, estudiantes, delegados, asociaciones, sindicatos, trabajadores de la administración, etc), no tienen ni voz ni voto y esto crea un espíritu lo más antidemocrático y elitista. Esta comisión de expertos llega incluso a definir el número mínimo de estudiantes que debe tener un grado para poder impartirse y que la oferta de títulos dependa de la demanda económica y social del sistema; generando así en las universidades “un ejército de reserva del futuro precariado” (Sevilla, 2010; Fernández, Urbán y Sevilla 2013)

La educación superior deja de ser un instrumento de política cultural del Estado orientada al beneficio colectivo, y pasa a convertirse en una mercancía que es ofrecida por las instituciones de educación superior, las cuales compiten entre sí por los recursos y los estudiantes en función de su prestigio y su puesto en el ranking, en un contexto de falta de confianza, para comprobar si los profesionales cumplen con los objetivos fijados. Estos rankings de excelencia y competencia los forman los organismos internacionales que alimentan la competición entre las universidades no solo privadas sino públicas y de distintos países: Academic Ranking of World Universities, Times Higher Education, QS-Ranking, Leiden Ranking, etc.

Acabo así un pequeño análisis del sistema universitario español y europeo: sin hablar de la nueva reforma-decreto 3+2 o 4+1, o sin hablar de la nueva oleada de recortes a la financiación universitaria, la nueva gestión pública (privatización y externalización de servicios públicos internos a la universidad), etc; que están inmersos en Bolonia y la Nueva Estrategia Universitaria 2015. Acabo también con la esperanza de crear una universidad pública, democrática y social para las mayorías; y en ello se encuentra casi la totalidad del movimiento estudiantil, personal de administración y profesorado luchando día a día en sus respectivos centros.

Bibliografía

FERNÁNDEZ, J.; URBÁN, M. Y SEVILLA, C. (COORDS) (2013), De la nueva miseria, La universidad en crisis y la nueva rebelión estudiantil, Madrid, Akal.

FERNÁNDEZ BUEY, F. (2009), Por una universidad democrática, Mataró, El Viejo Topo.

DÍEZ, E.; GUAMÁN, A.; JORGE, A.; FERRER, J. ¿Qué hacemos con la universidad?, Akal.

 

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2 Comentarios

  1. Buenos días, Miguel:
    Me han trasladado esta noticia y querría decirte que estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Soy ingeniero y he finalizado la carrera hace tres años, si bien sigo “sobreviviendo” como puedo, debido a que nuestro sistema de enseñanza persigue OTROS intereses diferentes a los nuestros, como ciudadanos que somos y que deseamos aportar a la sociedad nuestros conocimientos y talento.
    Esta publicación tuya, muy bien razonada, nos debería animar a organizarnos y presentar todas aquellas alternativas que se nos ocurran. (Pertenezco a un grupo de universitarios que ya hemos iniciado una andadura importante).
    Si tienes interés por conocer nuestro histórico puedes facilitarme tu dirección de correo electrónico y le digo al responsable del Grupo, Emiliano Domínguez, que te envíe información sobre todo lo que están llevando a cabo).
    Me llamo Alberto Navarro y mi dirección es: a.n.a.0000@hotmail.com
    Saludos y enhorabuena por tu artículo.

    • Hola Alberto,
      antes de nada muchas gracias por tu comentario, estoy completamente de acuerdo.
      Te envío un correo personal para que tengas mi dirección.
      Un saludo.

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