Paro, exilio y precariedad en la juventud.

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[dropcap]L[/dropcap]os jóvenes en España se encuentran dentro de un triángulo, basado en tres opciones bien sencillas: paro,  exilio o precariedad. La tasa de paro juvenil se encuentra en un 54,4% siendo el dato más alto de la Unión Europea (mientras que la media europea está en un 22,9%), un 70% de los contratos para jóvenes es temporal (tasa más alta de la OCDE), el número de españoles residentes en el extranjero ha crecido un 5,5% desde el inicio de la crisis hacia 2008 (exilio).

La juventud somos uno de los colectivos sociales que nos podríamos autodenominar “outsiders”, es decir, nos encontramos fuera del sistema productivo, ni el gobierno ni la estructura económica nos deja ni trabajar ni estudiar. Antes se acuñaba un concepto a la juventud: NINIS, ni trabajamos ni estudiamos, sin embargo creo que ocurre al contrario, nos imposibilitan los dos derechos. La mano invisible del capitalismo regularía todos los fallos del mercado e intentaría incluir a los colectivos sociales desfavorecidos como la juventud, pero ya se ve que estamos fuera de la órbita, somos “outsiders”. Hasta el FMI ha reconocido este problema en la juventud, afirmando que estaba aislada del sistema productivo.

A parte hay un retraso a la adultez, siempre escuchando a nuestras abuelos y padres diciendo “yo a tu edad…”, con datos clarificadores como que 8 de cada 10 jóvenes vive con sus padres, con su respectiva dificultad de independizarse. En la otra orilla, los mayores se hacen jóvenes, un dato esclarecedor es que en España hay la misma tasa de paro en edad adulta que la tasa de paro juvenil media en Europa, un 23% en ambos.

Hay un sentimiento generalizado de conformismo, cada vez nos cuesta más imaginarnos fuera del triángulo “paro, exilio o precariedad”. Cuando el Estado debería intervenir para gestionar estos problemas, va y hace lo contrario, utiliza el dinero público para rescatar a una banca privada que no sabido gestionar sus recursos; es aterrador pensar que cada ciudadano español tenía una deuda de 850 € con el rescate financiero. Una estrategia gubernamental de trasvase de deuda privada a deuda pública.

En educación el precio neto de las matrículas (excluyendo becas y ayudas) de los grados de las universidades públicas ha crecido un 114% entre los años 2000 y 2012, a la par que el nivel de renta juvenil ha caído un 1%. Mientras tanto, el nivel de endeudamiento de las y los estudiantes en el momento de graduarse ha aumentado en un 200% desde 1993.

Luego está la cuestión educativa relacionado al ámbito laboral: somos la generación más preparada; el 54,9% de los menores de 30 años están sobrecualificados (ocupan un puesto laboral de menor nivel al que tienen) debido a que quieren trabajar, pero no encuentran un empleo acorde a su formación. Todo esto acompañado a la existencia de una “mcdonalización” de los trabajos, sabiendo que el 92,3% de las actividades laborales son precarias y el 91% del empleo destruido en los últimos 4 años es de menores de 35 años, tal y como publica la Encuesta de Población Activa (EPA).

Ayudada por estas problemáticas se ha generado un movimiento juvenil fuerte y permanente tanto en estudiantes como en la juventud trabajadora. Surgen nuevas fuerzas políticas, el PP y el PSOE se derrumban, destape de casos de corrupción, las instituciones pierden legitimidad popular como la monarquía e iglesia. Todo esto lleva a una crisis del régimen del 78, está claro que la tecnocracia ni puede gobernar ni los de abajo quieren ser gobernados, es decir, se produce una ruptura. Por tanto la juventud debe organizarse y tomar el camino del cambio, visibilizando sus demandas.