El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha comparecido en rueda de prensa en el Congreso junto a los portavoces del grupo de Unidos Podemos-En Comù-Podem-En Marea (Javier Lizon / EFE)

Podemos ha vuelto a marcar la agenda política de manera inteligente. Con el anuncio de una moción de censura contra el Partido Popular, la marca política morada busca tomar posiciones y ocupar el espacio político del PSOE.

De esta estrategia se desprenden dos movimientos políticos: El primero tiene que ver con el desplazamiento del PSOE como líder de la oposición. El segundo obedece a una injerencia política en las primarias socialistas.

La moción de censura en España es constructiva. Su regulación parte del artículo 113 de la Constitución Española. Esto quiere decir que un grupo parlamentario, con al menos un 10% de parlamentarios, puede registrar una moción de censura que, obligatoriamente, debe ir acompañada de un candidato alternativo.

La moción de censura que plantea hoy Podemos nace desde su fracaso. Dos partidos imprescindibles para su éxito, PSOE y Ciudadanos, han anunciado que votarán no. La moción de censura necesita de una mayoría absoluta para que esta salga adelante.

Ocupando el espacio político del PSOE

La estrategia de Podemos plantea ocupar del espacio político de los socialistas. Tras su anuncio, la formación de los círculos ha marcado la agenda política de las próximas semanas. El tema de debate en las tertulias y en los informativos, por lo menos hasta la próxima semana, será una moción de censura que coloca a Podemos como opositor al Partido Popular.

Los socialistas, inmiscuidos durante las próximas semanas en sus primarias, son los más vulnerables.

Evidentemente, los partidos políticos llamados a sumarse a la moción están obligados a retratarse. Los socialistas, inmiscuidos durante las próximas semanas en sus primarias, son los más vulnerables. Sin dirección ejecutiva y sin un liderazgo siendo la segunda fuerza en el Congreso de los Diputados, es el objetivo claro de Podemos para asestar un nuevo golpe desestabilizador.

En los años 80, Felipe González (PSOE), líder de la oposición al gobierno de Aldolfo Suárez (UCD), planteaba una moción de censura sabiendo que estaba perdida de antemano. Su estrategia: reivindicarse como líder de la oposición y desgastar el gobierno de la UCD. 

Felipe González evidenciaba mediante esta estrategia la soledad del Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien obtuvo 152 votos a a favor de la moción de censura,166 en contra (UCD) y 19 abstenciones.

Sin embargo, las diferencias son claras. Podemos actualmente es la tercera fuerza política, mientras que el PSOE era la segunda fuerza. La segunda diferencia es la valoración de ambos líderes en sus respectivos contextos. Felipe González partía con ventaja.

Injerencia en las primarias del PSOE

El anuncio de Podemos obliga necesariamente a cada uno de los precandidatos socialistas a posicionarse. La primera en hacerlo ha sido Susana Díaz, quien ha remarcado su no. Por su parte, Pedro Sánchez, indicaba que no existe una mayoría suficiente e instaba a Rajoy a dimitir.

El posicionamiento obligado de cada uno de los precandidatos ante estos hechos marca la propia agenda de las primarias

El posicionamiento obligado de cada uno de los precandidatos ante estos hechos marca la propia agenda de las primarias y los temas de debate, especialmente ante un tema sensible entre las filas del PSOE: mantener o no al Partido Popular en el gobierno.

Escenarios posibles

El registro de una moción de censura obliga a presentar a un candidato alternativo. Ante este requerimiento, lo habitual sería que Podemos solicite al PSOE un candidato ya que es el principal partido de la oposición. De negarse los socialistas, Podemos tiene dos posibilidades: presentar a su líder, Pablo Iglesias, o un candidato independiente de “consenso”.

Escenario 1: El partido Socialista ya ha anunciado que no apoyará la moción de censura, lo que permite deducir que no habrá, a priori, candidato del PSOE. La otra opción es que Podemos solicite o proponga a Pedro Sánchez ser el candidato alternativo. Esta posibilidad no es del todo plausible ya que pondría en evidencia una clara injerencia y perturbación en las primarias socialistas.

Escenario 2: La posibilidad de que Podemos presente como candidato alternativo es una de las principales alternativas. A igual que hizo Felipe González en 1980 le permitiría posicionarse ante la opinión pública como el líder de la oposición por una vía que no le han dado los votos. Un factor a tener en cuenta es la valoración de Pablo Iglesias, un 2,87% según el último barómetro del CIS.

Escenario 3: Que se presente un candidato independiente, y posiblemente no diputado, es otra de las grandes posibilidades. Esto permitiría a la formación morada llevar el debate al Congreso siendo Pablo Iglesias el portavoz y defensor de su propio candidato. Este escenario facilitaría al Secretario General de Podemos escenificar la oposición directa de su Partido al Popular.

Las otras dos mociones de censura en España

La democracia española ha vivido sólo dos mociones de censura. Ninguna de las dos ha prosperado. La primera, como ya indicábamos, la protagonizó el Partido Socialista. La moción de censura fue defendida por Alfonso Guerra y proponía como candidato a Felipe González.

La segunda moción de censura fue presentada por Alianza Popular en el 87 contra Felipe González. Nuevamente, fracasaría. Defendida por Juan Ramón Calero, fracasaría estrepitosamente ya que el PSOE contaba con mayoría absoluta.

De ejecutarse, esta sería la tercera moción de censura de la democracia. Como las otras dos, llamada a fracasar. Quien seguro que no pierde con el movimiento politico de Podemos es el Partido Popular.

 

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