Creer en el periodismo de El País

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Pedro Sánchez ha sido tajante este domingo en Salvados: responsables de El País “me dijeron que o Rajoy o la línea editorial de El País no iba a ayudar para que hubiera un gobierno progresista liderado por el Partido Socialista”. Se trata de una afirmación especialmente grave si, además, la enmarcamos en el contexto actual del diario en lo que a libertad de expresión e influencia de determinados poderes se refiere. Si interpretamos como ciertas las palabras de Sánchez estaríamos hablando de la presión ejercida por uno de los medios de comunicación más importantes de este país sobre el secretario general de un partido con el fin de que este decidiese dar su apoyo al líder de otro partido, otorgándole así el poder. Aunque no es más que una declaración de un líder político… 

Lo que sí es un hecho es la postura que ha mantenido el periódico a lo largo de estos meses. Con editoriales duras y contundentes El País ha abogado por la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy, valorando dicha opción como “un instrumento útil y dúctil” a la hora de exigir determinas condiciones al PP. Sencillamente, desde el periódico se defiende una postura determinada. Sin más. Otra editorial interesante fue la publicada el 1 de octubre en la que el periódico tildaba al exsecretario general del PSOE de “insensato sin escrúpulos” y le acusaba de no haber sido un “dirigente cabal”. La editorial remataba con una petición de la dimisión de Sánchez. De nuevo, hasta aquí, todo bien (salvo los calificativos). Se trata de una opinión crítica con el líder de un partido. Eso sí, la duda de que el periódico pueda tener otras pretensiones más allá de la de mostrar una opinión crítica con un político rodea cada una de sus editoriales y ese es el verdadero problema. 

Otro asunto también sustancialmente grave es el hecho de que se despida a profesionales por haber sido críticos con el medio con el que colaboran o no haber compartido su línea editorial. Precisamente eso es lo que se puede llegar a entender con la marcha forzada de determinados periodistas que participaban en la Cadena SER (una reflexión interesante sobre la independencia de los medios y otras cuestiones es la que hace Manuel Rico en infoLibre). 

Más allá del despido en sí (en España se despide a trabajadores todos los días y no se monta ningún revuelo mediático por ello), lo que puede resultar verdaderamente dañino para la libertad de expresión en los medios españoles son los motivos de dicho despido. Esto es, que exista una razón de tipo ideológico, como la no concordancia con la línea editorial de un medio, para despedir a un trabajador. 

Mi conocimiento sobre este tema quizá no me lleve a una reflexión mucho más profunda, pero puede que, al menos, alguien la comparta. Desde que empecé a estudiar periodismo, al leer los libros y los artículos de los grandes periodistas a los que ahora admiro siempre he encontrado una defensa férrea de la necesidad de ejercer un periodismo comprometido, crítico, plural y, especialmente, independiente. Para mí, El País y la Cadena SER han sido siempre dos de los medios de referencia a la hora de consultar cualquier información. De hecho, hasta ahora el primero siempre había sido mi opción preferida. Además, para mí siempre ha supuesto una meta profesional. Sabía que allí se trabajaba de manera libre y siempre iba a encontrar información y opiniones independientes de todo poder. Solo espero que siga siendo así, porque nunca he dejado de creer en el periodismo de El País. Espero no tener que hacerlo ahora.

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