Elecciones Berlín: sigue el desgaste de la gran coalición y el ascenso de AfD

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Este pasado domingo se celebraron elecciones en la ciudad-Estado de Berlín. El panorama político alemán, sumergido en la crisis de los refugiados, que sigue mermando la figura de la canciller Ángela Merkel, se reflejó en los resultados electorales de la capital alemana.

Como viene siendo costumbre en las elecciones regionales que han tenido lugar durante este año, los dos principales partidos (CDU y SPD) han perdido votos, reflejando el descontento existente hacia la gran coalición federal. Entre ambos partidos han perdido más del 10% de los votos, respecto a las elecciones de 2011: 5.7% que pierden los democristianos y 6.7% que pierden los socialdemócratas.

La tercera fuerza electoral ha sido Die Linke (La Izquierda), con el 15.6% de los votos (3.9% más que en 2011). Por su parte, Grüne (Los Verdes) ha conseguido quedar en cuarta posición con el 15.2% de los votos (hace 5 años lograron el 17.6%).

En quinta posición ha quedado el partido a la derecha de la CDU, Alternativa para Alemania (AfD), que ha conseguido el 14.2% de los votos y es, sin duda, el gran vencedor de dichas elecciones, puesto que este partido solo cuenta con 3 años desde su fundación y ya ha conseguido representación en 10 Länder (de 16 que tiene Alemania).

FDP vuelve a entrar en la Cámara de Representantes de Berlín, de la cual se quedó fuera en 2011, por el Partido de los Piratas, que ha sido el que más votos ha perdido respecto a 2011.

Dicha cámara quedará de la siguiente manera en esta legislatura:

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Los peores resultados de SPD y CDU

Como muestra el gráfico posterior, la suma de los dos grandes partidos ha ido bajando considerablemente en los últimos comicios de Berlín. En 1990, año de la reunificación alemana, la gran coalición sumaba el 71% de los votos. Poco a poco esa suma ha ido mermando hasta llegar al 39% actual.

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Pese a ello, el actual ministro-presidente de Berlín, Michael Müller (SPD), dijo que “seguimos siendo la fuerza más grande de la ciudad”. Pero en política, ser el más grande (el más votado) muchas veces no es igual a aparentarlo. Es lo que ha ocurrido con los socialdemócratas y democristianos en este año electoral: no son tan fuertes como antes y dan la sensación de ir perdiendo cada vez más, aunque sigan en cabeza.

AfD sigue aprovechando el contexto

El partido de extrema derecha dirigido por Frauke Petry ha vuelto a ser la revelación electoral una vez más, como ya ocurriera en las elecciones de marzo en los Estados de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, y hace apenas una semana en Mecklemburgo-Antepomerania, donde superaron a la misma CDU, quedando como segunda fuerza, tan solo por detrás del SPD.

Y es que siendo un partido con 3 años de existencia, ha conseguido ir rompiendo barreras de entrada en diferentes parlamentos. Se quedó a las puertas del Bundestag en 2013, pero sí entró en el Parlamento Europeo con 7 eurodiputados en las elecciones de 2014, y a partir de ahí ha conseguido representación hasta en 10 de los 16 Länder alemanes, con el 24.3% de los votos conseguidos en Sajonia-Anhalt como su techo electoral hasta el momento.

El discurso inicial de AfD era el de un partido liberal-conservador: liberal en lo económico y conservador en los temas sociales, con la etiqueta de “patriotas”, abrazaban y siguen abrazando el euroescepticismo. Pero poco a poco, y con el cambio de la cúpula dirigente, el discurso se ha ido trasladando, cada vez, más hacia la derecha.

AfD sigue sabiendo aprovechar el contexto político alemán y europeo, sacando mucho rédito de la crisis de refugiados que comenzó en 2015, cuando comenzaron a radicalizar su discurso anti-inmigración y a relacionar a dirigentes del partido con el grupo anti-islam Pegida.

Pero AfD no solo se nutre de electores que reclaman más seguridad y más control en las fronteras, o que consideran al islam un peligro para Alemania. Otro vértice del atractivo hacia este partido lo encontramos en la desafección hacia los partidos tradicionales y, en particular, hacia la gran coalición federal, formada por la CDU y el SPD, vistos los dos como responsables de los problemas que puede sufrir Alemania.

Es por ello que en estas elecciones, en el mismo camino de otras anteriores, el mayor número de votos procede de la abstención (nichtwähler) y de los dos partidos de la gran coalición, como se puede observar en la siguiente tabla (cálculos estimados).

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En Berlín, aquellos que tenían pensado cambiar su voto respecto a 2011 y querían votar a AfD en esta ocasión, lo hacían movidos por los dos temas claves del partido de extrema derecha: refugiados (72%) y seguridad interior (45%); como muestra la siguiente tabla.

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El objetivo: las elecciones federales de septiembre de 2017

AfD sigue creciendo en sus resultados electorales, mientras que la CDU y el SPD continúan perdiendo apoyos, aunque sigan logrando vencer en votos. Dentro de un año son las elecciones federales, y será la gran prueba de fuego para los partidos de la gran coalición y, como no, para AfD y demás partidos.

Viendo el recorrido desde 2014, y en vista de que la agenda política de AfD (esto es, refugiados, seguridad, seguir trasladando los problemas de Alemania a los dos grandes partidos y al enfado de la gente con la política) va a seguir presente, se puede intuir el buen resultado de esta formación, a costa, como viene siendo costumbre, de la abstención y los partidos de la gran coalición.

La CDU y su líder, la canciller Ángela Merkel, no deben hacer oídos sordos a las demandas de la población alemana, y mucho menos a las de su electorado, si no quieren que la sombra de AfD se haga más grande.

Por otro lado, el SPD, inmerso en la crisis de la socialdemocracia europea, debe poner en firme sus principios (muchos de sus electores ven mal el pacto con la CDU) y poner fin a la sangría de votos que padece hacia su izquierda y hacia su derecha. Seguir como si nada pasara no traerá nada positivo a los socialdemócratas alemanes.

Como ocurre en un contexto de crisis (ya sea política, económica o ambas), un partido no puede quedarse inmóvil si el electorado le culpa de dicha crisis. Debe hacer algo para intentar paliar los efectos. Es lo que le toca a democristianos y socialdemócratas si no quieren perder más votos y necesitar de un tercer partido para seguir al frente de Alemania o, quien sabe, romper la gran coalición e ir hacia un escenario de multipartidismo, mucho más ajustado, y por tanto, con mucha más presión en las policies alemanas.

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David Muñoz Lagarejos
Graduado en Ciencia Política y Gestión Pública por la Universidad Rey Juan Carlos. Estudiante de Economía en la UNED. Columnista en La Razón. Apasionado, además, de la Economía y la Historia. Por un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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