Coalición Podemos-IU: causas y perspectivas

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Sigue el camino para intentar formar Gobierno. Cada día queda menos y todo apunta a que se repetirán las elecciones generales. Pese a que algunos partidos se caracterizan por decir que su objetivo político es «la gente» o «el pueblo», en estos días están dejando mucho que desear, pues en vez de negociar por intentar formar un Gobierno «de cambio», como dicen ellos mismos, están pensando en su partido político y en unas eventuales elecciones generales.

Uno de esos partidos es Podemos, que siempre ha puesto como líneas rojas que Ciudadanos no estuviera presente en un pacto con el PSOE y las demás fuerzas de izquierdas y la celebración de un referéndum en Cataluña para apoyar dicho pacto presidido por el PSOE. Pues bien, ahora que todo apunta a nuevas elecciones, Podemos ya está pensando en posibles coaliciones electorales. Como ya ocurrió en la anterior cita electoral, la duda principal está en si presentarse en una coalición con Izquierda Unida*.

Dado que el panorama actual no es el mismo que había antes del 20-D, podemos llegar a algunas conclusiones sobre por qué ahora sí quiere Podemos (o mejor dicho, Pablo Iglesias y su equipo) presentarse a unas hipotéticas elecciones generales en coalición con Izquierda Unida. Una de las razones está en el propio Pablo Iglesias. El secretario general de Podemos no es el líder del comienzo del partido. Ha perdido capacidad de unión (prueba de ello es que cada confluencia gira en torno a los intereses territoriales y no de Podemos como conjunto nacional). El carisma por el que se caracterizaba cuando iba a los platós de televisión ha dado paso a una arrogancia y un cinismo que nos recuerda al Iglesias de la Universidad (en YouTube hay multitud de vídeos de Pablo Iglesias cuando no era famoso y mostraba su verdadera cara).

Tampoco el propio partido es el mismo. La etapa en la que todo era un ambiente bucólico-pastoril acabó. Lo demuestran las guerras internas (destituciones y dimisiones inclusive). Podemos se creó con un discurso de ser un partido nunca visto, pero pronto cayeron en los vicios de todos los partidos, de la «casta», palabra que protagonizaba los primeros discursos de los dirigentes de Podemos y que ya ha desaparecido de los mismos. La ley de hierro de la oligarquía, que explicó Robert Michels a principios del siglo XX, no deja indemne a ninguna organización política, por muy democrática que sea.

Otra de las razones está en las encuestas electorales. Mientras Podemos cae en picado y algunas encuestas le sitúan como cuarta fuerza parlamentaria (que no electoral, que ya lo fue el 20-D), el partido de Alberto Garzón sube como la espuma, recogiendo parte del descontento podemita y algunas encuestas llegan a dar casi el 7% de los votos a IU. La posibilidad de ir unidos en una repetición de elecciones generales hace que Podemos pudiera dar el «sorpasso» al PSOE que no logró en los comicios de diciembre.

El sistema electoral español penaliza bastante el voto disperso y los partidos minoritarios en las circunscripciones pequeñas y medianas son víctimas del llamado «voto útil» o estratégico. Es por ello que una coalición Podemos-IU beneficiaría bastante el resultado de IU, ya que con la ayuda de Podemos no sería tan perjudicado, pudiendo aumentar el porcentaje de voto no perdería tantos escaños en beneficio de PP, PSOE o C’s.

En las anteriores elecciones generales celebradas el 20 de diciembre, Podemos obtuvo 42 diputados (69 sumando las confluencias En Marea, En Comú Podem y Compromís-Podemos), mientras que IU solo obtuvo 2, siendo el partido más penalizado por la desproporcionalidad electoral, como viene siendo costumbre desde la Transición. Si el 20-D Podemos e IU hubieran ido en coalición, el resultado hubiera sido algo diferente. Habrían conseguido 58 escaños (85 sumando el resto de las confluencias), por los 44 (71 sumando confluencias) que consiguieron.
Esos 14 escaños de más, conseguidos sobre todo en Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha e Islas Canarias, los perderían el PP (7), C’s (4), el PSOE (2) y el PNV (1). Otras curiosidades es que la coalición Podemos-IU hubiese quedado como primera fuerza electoral en las tres circunscripciones del País Vasco y en la circunscripción de Valencia, con la ayuda de Compromís (por delante del PP), además de las que ya había quedado como primera fuerza el 20-D.

¿Esta coalición es apoyada por los votantes? En buena medida, son los propios votantes de Podemos los que ven con mejores ojos la posible coalición entre Podemos e IU. Según Metroscopia, el 76% del electorado de Podemos está a favor de una coalición electoral con el partido de Alberto Garzón, por el 59% de IU. Por su parte, el 90% del electorado de Podemos votaría dicha coalición de izquierdas, por el 82% de IU.

coalicion podemosEs coherente el alto porcentaje de apoyo, ya que Podemos e Izquierda Unida son dos partidos muy próximos ideológicamente, lo que hace algo más fácil siempre que una coalición funcione. Según el CIS de enero de 2016, Podemos obtiene 2.26 en la escala ideológica, por el 2.27 que obtiene IU. El propio electorado de ambos partidos se ven parecidos, ya que obtienen casi el mismo porcentaje de votantes que se ubican entre el 1 (extrema izquierda) y 4 (izquierda).

Quedan poco más de 10 días para que acabe el plazo para formar Gobierno. El 25 y 26 habrá una última ronda de consultas que llevará a cabo Felipe VI. Todo indica que no habrá cambios de cara a esa ronda de consultas y que todo seguirá igual después de ella. Por lo que el 2 de mayo, día en el que acaba el plazo, si no hay Gobierno, se convocarán de forma automática las elecciones generales para el 26 de junio.

Los partidos sacarán a relucir toda su maquinaria electoral. Podemos deberá decidir si acude a la hipotética, pero más que probable, cita electoral de la mano de IU (tendrá de plazo hasta mediados de mayo para comunicar la coalición correspondiente). Hay voces discrepantes, tanto en Podemos como en IU, sobre esta coalición. Así, Íñigo Errejón está en contra de dicho pacto para que no afecte a la «transversalidad» de Podemos. Cayo Lara también está en contra “porque una coalición con Podemos haría desaparecer a IU”.

Veremos si finalmente hay elecciones y veremos también cómo se presenta Podemos: solo, en confluencias como el 20-D, con IU o un paquete que incluya todo (IU y confluencias)*. La idea de Pablo Iglesias es clara: quedar como segunda fuerza parlamentaria y acaparar la hegemonía política de la izquierda para dar el salto definitivo al poder sin oposición ideológica. Algo que solo podría llegar de la mano del paquete que incluye a IU y las demás confluencias: Compromís, En Comú Podem y En Marea. Si las confluencias se presentaran por su lado, las posibilidades de «sorpasso» serían escasas, ya que la coalición Podemos-IU obtendría apenas entre 50 y 60 escaños. Mucho menos si se presentara Podemos en solitario, algo poco probable.

Mientras, el PSOE, culpado por Podemos de que no haya en España un Gobierno «de cambio y progresista», mantiene intacto su pacto con C’s. Las bases del PSOE están más cerca de Podemos que de C’s, y eso debería saberlo Pedro Sánchez. Le podría penalizar más de cara al electorado más de izquierdas y menos de cara al electorado socialista más moderado, que ve con buenos ojos el acuerdo con el partido de Albert Rivera.

 

 

* Todavía no hay cita electoral oficial, por lo que no se sabe la forma de candidatura de Podemos en torno a sus confluencias.

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