El liderazgo de Iglesias sale reforzado tras la consulta sobre el pacto Sánchez-Rivera

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El líder de Podemos afianza su posición en el partido en un escenario que augura nuevas elecciones. Las bases de Podemos han ratificado este fin de semana su rechazo a secundar el pacto de investidura que sustentan Pedro Sánchez y Albert Rivera. Por el contrario, avalan una “propuesta de gobierno de cambio” junto a En Comú Podem y En Marea que conforme el acuerdo “a la valenciana” defendido por varios de sus dirigentes. En la consulta participaron en torno a 150.000 personas —el 37,97% del censo—, superando en varias decenas de miles a la del PSOE y otorgándole a la dirección del partido morado la legitimidad en su decisión de no avalar un Gobierno de Sánchez donde también esté Ciudadanos. 

Después de las tensiones agravadas tras la destitución por parte de Pablo Iglesias del secretario de Organización Sergio Pascual —número tres de la formación y mano derecha de Íñigo Errejón—, el líder de Podemos ha reafirmado su liderazgo a una semana de que el rey inicie una nueva ronda de consultas sin que se hayan tejido alianzas sólidas que desemboquen en la mayoría parlamentaria suficiente para investir nuevo presidente del Gobierno.

Acabada la mesa a tres con PSOE y Ciudadanos, Iglesias escenificó en rueda de prensa la ruptura con los de Sánchez e intensificó el discurso preelectoral que inició en Barcelona una semana antes cuando aseveró: “Creían que nos iban a convertir en una fuerza política que contara con el beneplácito de las oligarquías que han prohibido que Podemos esté en el Gobierno de España”. Ayer, mostrando convicción en la posibilidad de nuevos comicios, el propio secretario general de Podemos anunció que “lo razonable” es que se concurra con las mismas listas que el 20-D, desestimando la celebración de primarias.

La alianza con IU es otro tema en el aire y aunque su líder Alberto Garzón se muestra receptivo a la confluencia, históricos como Gaspar Llamazares están en contra. En lo que ambas fuerzas parecen estar de acuerdo es en que ninguna de las dos cedería su marca ni sacrificaría sus siglas. De producirse, la caída de Podemos en los sondeos podría tornarse en recuperación y la pérdida de confianza de sus electores, mejorar después de los vaivenes en las negociaciones de investidura.

 

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