Que la infancia es el periodo de nuestra vida con una mentalidad más maleable y en la cual estamos más expuestos al adoctrinamiento y a la ‘masa’ es algo que no me cabe la menor duda. Es por ello que a menudo las opciones políticas autoritarias y totalitarias han utilizado a los niños como eslogan político. Comunistas y nazis son los que han encumbrado esta técnica en el siglo XX.

Los independentistas catalanes (cuyo ideario y formas están en lo autoritario, a todas luces evidente) no han querido quedarse atrás con la utilización de la infancia para intentar conseguir sus objetivos políticos. Así, la manipulación a niños que deberían tener únicamente la preocupación de jugar con sus amigos, son inoculados con el veneno nacional-populista de ERC, la CUP y el resto de organizaciones independentistas hasta el punto de hacerles decir “Espanya ens roba” e “independencia es libertad” (incluso utilizarles en la ocupación de colegios electorales en el referéndum del 1-O) , cuando a esa edad no se tiene la conciencia de saber qué es España, Cataluña ni la política en sí.

Y es que adoctrinar a los niños, además de ser algo que va en contra de los derechos humanos, sirve para que el día de mañana los adoctrinadores tengan una masa adormecida a sus pies, que obedezcan sin rechistar, doctrinas y dogmas de la causa política en cuestión. Inocular desde abajo para el día de mañana no preocuparse desde arriba. Es por ello que estamos ante una cuestión utilizada por aquellos que no creen en la democracia ni la libertad.

En Cataluña han ido inoculando el veneno populista de los nacionalistas convertidos en independentistas y éstos en golpistas, contra la Ley y la Constitución Española, sin democracia ni libertad (votar no es democracia per se). De buena ayuda ha sido la competencia de Educación en manos autonómicas, junto al modelo territorial español de las Autonomías, modelo fracasado que toca reformas, pero no para contentar a las oligarquías autonómicas, sino en el camino del Derecho y la libertad en España, de todos los españoles (igualdad ante la ley). La enseñanza y escuela catalana, en vez de crear gente capaz para el día de mañana, se ha ensañado en la causa populista, utilizando las aulas para conseguir la hegemonía cultural gramsciana, en el objetivo del ‘hombre nuevo’ promovido desde hace décadas por ERC, bajo el supremacismo identitario catalán. Es la ‘función social’ que muchos docentes, artistas, etc. creen que tienen en sus manos para cambiar el destino de “su” tierra.

Aunque la imagen de la infancia sea tierna e inocente, los que utilizan a los niños en política no tienen nada que ver con ternura ni inocencia, sino todo lo contrario, como se ha demostrado a lo largo de los últimos años. Adoctrinar y manipular mentes para crear una masa de dóciles que no tengan pensamiento crítico. Crear un pensamiento único para conseguir unos objetivos antidemocráticos y antiliberales. Es lo que quieren conseguir; algunos ya han caído en ese veneno, otros se mantienen en frente contra autoritarismos de todo tipo. Como yo, les dicen: “¡dejad a los niños en paz!”.

 

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David Muñoz Lagarejos
Graduado en Ciencia Política y Gestión Pública por la Universidad Rey Juan Carlos. Estudiante de Economía en la UNED. Columnista en LA RAZÓN, Letras Libertarias, Proyecto Libertario, Somos La Revista, Debate21 y Navarra Información. Su pensamiento y filosofía de vida: por un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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