Dos días después del festivo que rememora el referéndum sobre la Constitución Española, la religión recobra protagonismo para explicarnos un ‘milagro’ acaecido en 1585 y que, siendo o no católico, en España es declarado como festividad nacional.

Guerra de los 80 años

La España del siglo XVI se vio envuelta en una guerra de independencia en las Américas  que según cuenta la tradición fue protagonista del conocido Milagro de Empel. 

Pongámonos en situación. Según la historia, 5000 hombres españoles pertenecientes al Tercio de Bobadilla tuvieron la orden de proteger la isla de Bommel frente al ejército holandés, pero el enemigo modificó su estrategia para terminar con la vida de aquellos soldados con el fin de sembrar miedo en las demás tropas.

El territorio, rodeado por los ríos Mosa y Waal, permanecía habitable gracias a unos diques que mantenían el surco de los ríos sin penetrar en la isla, sin embargo, con el paso del tiempo y la superioridad númerica enemiga, los españoles comenzaron a quedarse sin víveres.

Ante la dramática situación, el general holandés (Holak) propuso la rendición a las tropas españolas. Los españoles no la aceptaron y como consecuencia fueron retirados los diques que salvaguardaban el territorio, por lo que los soldados se ahogarían.

Ante la crecida de aguas, los soldados se refugiaron en el punto más alto, hecho que hizo que uno de ellos al cavar, se encontrase con una tablilla flamenca de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Los españoles tomaron este hecho como una fuerza de voluntad y motivación, pero el ‘milagro’ se produjo cuando se comenzaron a levantar fuertes vientos que hicieron que se congelase el agua del río Mosa. El Tercio español aprovechó para sorprender a los holandeses y llevarse así la batalla.

Esta historia se conoce como el Milagro de Empel y fue en 1892 cuando la Virgen fue declarada como Patrona del Arma de Infantería del ejército español.

 

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