Poco o nada se está hablando ya de las firmas que se comenzaron a recoger para exigir un nuevo Congreso federal en el PSOE. Han pasado ya más de dos meses, desde que el movimiento “militantes en pie” comenzó su recolección.

Su cabeza más visible y conocido es la del Alcalde de Jun, Jose Antonio Rodríguez Salas. Este movimiento se realizaba según las bases estatutarias, en su artículo 34 de los estatutos del PSOE contempla la celebración de un congreso extraordinario “cuando lo pidan la mitad más uno de los militantes”, pero dice también que los convocantes del congreso deberán determinar “la fecha y lugar de su reunión, así como los puntos del Orden del Día”.

La campaña que tuvo su momento álgido en el comité donde se decidió la abstención, incluso asegurando estar muy cerca de la cifra necesaria, ha pasado al olvido apenas unas semanas después.

Según cifras señaladas por el propio alcalde de Jun, se habían alcanzado 93.720 firmas. Una cifra muy próxima a ese 50% necesario ya que se estima que el PSOE tiene cerca de 190.000 militantes.

Más de un mes después sabemos que las firmas, según declaraciones del propio Rodríguez Salas, se encuentran en la agrupación socialista de Alcorcón. Sin embargo, resulta extraño que después de la enorme intensidad con la que se ha llevado este proceso,  decayese con el paso del tiempo cuando el objetivo estaba tan cerca.

En un proceso de criba, el propio alcalde de Jun, certifica que unas 20.000 firmas han tenido que ser desechadas, ya sea porque dichos militantes no estaban al corriente de pago o mismo porque se trataban únicamente de simpatizantes.

No sin polémica, muchos dirigentes han puesto el grito en el cielo por el trato que se han realizado de los datos que según la Ley de Protección de Datos deben tener las garantías que requiere en cuanto al tratamiento y almacenamiento. Estamos hablando incluso de aquellos datos censales de la militancia que están bajo llave en Ferraz y que por alguna razón han circulado presuntamente sin autorización ni seguridad alguna.

Después de todo el ruido generado y las prisas demostradas, ya nada sabemos sobre lo qué ha pasado con las firmas que pedían un nuevo Congreso federal para elegir a un nuevo Secretario General del PSOE.

 

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