Quinto aniversario del 15M: ¡no nos representa!

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[dropcap]¡[/dropcap]Qué no! ¡Qué  no! ¡Qué no nos representan! ¡Qué el 15M no nos representan! ¡Qué no! Y efectivamente, aquel movimiento que tuvo lugar hace cinco años no nos representa a una parte de la población. No nos representa igual que el movimiento pro vida o el movimiento animalista o cualquier otro movimiento o manifestación en las calles no representa el sentir de los españoles o la voluntad de los mismos. El 15 M fue una expresión democrática de una parte de los españoles por el hartazgo por una situación insostenible y dramática. Pero nada más.

Además, también hemos visto, como algunos de esos líderes o esas personas que decían que la democracia representativa, valga la redundancia, no les representaba, finalmente, se han servido de ella para encontrar acomodo en las instituciones. Por lo tanto, esa democracia real ya que reclamaban no debería ser tan anti democrática dado que Pablo Iglesias, Iñigo Errejón o Carolina Bescansa, entre otros, han podido encontrar un asiento en el congreso, en ayuntamientos o parlamentos autonómicos.

Creo que lo del 15M no iba tanto de reclamar una democracia real y era más una estrategia. Era una mentira eso de que no eran ni de derechas ni de izquierdas. Todos sabían perfectamente que eran de izquierdas. Fue más saber explotar un caldo de cultivo. Como ya dije en otro de mis artículos “Para Pablo Iglesias, y sus compañeros de la facultad de Políticas de Somosaguas, todo es estrategia. No sé si su estrategia responderá a un mandato del gobierno bolivariano de Venezuela de implantar un partido amigo en nuestro país. Pero es estrategia. Desde mi punto de vista, la estrategia surgió con el 15M, con las marchas de la dignidad o las convocatorias de rodea el Congreso.”

Hace poco, una lectora me recomendaba leer a Mouffe y Laclau para entender qué ha motivado Podemos y de dónde sale. Según esta lectora, este partido, lo que hizo con el 15M fue “contrahegemonizar, ellos no se han inventado la indignación ni el cansancio del pueblo español, ellos no se han inventado las desigualdades existentes, simplemente lo han politizado para visibilizarlo. ¡Y les ha funcionado!” Y creo que tiene toda la razón. No olvidemos que Podemos y muchos de los colectivos que activaron el 15M salieron de una asociación universitaria llamada Contrapoder. Pero que hayan contrehegemonizado utilizando la indignación y el hartazgo de la gente, no quiere decir que sea inocente, ni que sean capaces de representar el hartazgo y la indignación de la sociedad española en su conjunto. Ellos representan el hartazgo, la indignación y la forma de ver la política de cinco millones de personas. Si de algo sirve la democracia representativa es para cuantificar las posiciones de las personas que componemos la soberanía nacional. Pero hay otra fuerza que representa a siete millones de personas y así podemos decir con la gente que votó al PSOE o a Ciudadanos. Creo que el 15M nunca pudo representar a esos ciudadanos y a esos votantes.

A parte de utilizar a Mouffe y Laclau, creo que también se puede utilizar a Gramci con su teoría de que conseguir la hegemonía cultural, es el paso previo para conquistar el poder. El 15M fue eso, las asambleas de la Puerta del Sol eran eso, una estrategia comunicativa bestial, con un mantra muy potente – ¡Democracia real, ya! – con los que conseguir la hegemonía cultural o con la que contrahegemonizar. Pero para nada eran los representantes del pueblo español. Los representantes de la ciudadanía siempre se sentaban, y se sientan, en el Congreso de los Diputados. Cinco años después de esas asambleas, vemos que representaban a unos cinco millones de ciudadanos y que la democracia se ejerce en las urnas, no en una plaza. En una plaza se ejercen otros mecanismos de la democracia como la libertad de expresión o manifestación, pero no la soberanía nacional.

Por cierto, yo no os deseo un ¡Feliz 15M! yo os deseo un ¡Feliz San Isidro Labrador!

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