[dropcap type=”2″]¿Q[/dropcap]ué podemos comprar hoy en día con 12 euros? No tantas cosas realmente. Quizá podemos gastarlo en salir a tomar algo, en una camiseta, quizá en algo de lectura, pero por ejemplo no podríamos comprar ciertos billetes de tren o una cena en algún restaurante.

Pues esos 12 euros que hoy en día no llegan a nada en la cartera de un ama de casa son la llave para acceder al emblema más significativo de la cultura griega. A modo de curiosidad decir que actualmente se acepta el pago con tarjeta de crédito.

En lo alto de la ciudad de Atenas, la Acrópolis observa impasible todos lo que sucede a sus pies sin inmutarse. Después de todo a lo largo de 2500 años ya ha visto demasiadas cosas.

Cuatro son las construcciones que sobresalen sobre el conjunto que en su día estaba relativamente cercano al mar.

El Partenón, quizás el más conocido a nivel mundial. Aunque existen ciertas corrientes que sostienen que la esencia del Partenón está en Londres y no en la capital griega. Fue proyectado por Ictino y Calícrates como la casa a medida para una estatua de oro y marfil que hoy en día no se conserva. Un edificio cargado de teatralidad con sus numerosos escalones, con unas medidas en desuso y con guiños a la cultura jónica. Mármol pulido, lámparas de aceite e incluso un estanque en su interior. En su día no era el blanco el color dominante del coloso si no que poseía una brillante policromía. Frontones, friso y metopas decorados que contaban numerosas historias. Pero sin duda lo más increíble es la manera de combinar la arquitectura con la morfología del ojo humano: crepidoma con una leve curvatura, columnas inclinadas, entablamentos que sobresalen más de lo normas y diferencia de grosor en las columnas juegan con nosotros desde hace siglos.

Mnsicles fue el encargado de idea una fachada de entradas para la Acrópolis. A simple vista es confundido con un templo pero realmente es una puerta doble, con dos caras. Los propileos juegan con dos tipos de estilo dórico para marcar la diferencia entre lo principal y lo secundario. En su interior se guardaban pinturas y esculturas y por el corredor del medio pasarían carros. Llama la atención las columnas jónicas inspiradas en la procesión de las panateneas.

Hacia el año 425aC se erige la victoria hecha arquitectura. Conmemora la victoria contra los persas 50 años atrás. Edificio pequeño pero elegante colgado de un acantilado. Calícrates de nuevo se decanta por un estilo jónico que representa a la mujer.

Algunas fuentes opinan que nunca se llegó a acabar, pero sin duda el Erecteión es la construcción más curiosa de la Acrópolis. Levantado sobre un terreno incómodo y con un gran desnivel lo lleva a tener dos partes marcadas con 1 metro de diferencia. Según la leyenda en su interior se encuentran las tres marcas de tridente de Poseidón de donde brotó una fuente de agua salada y también el jardín donde se encontraba el olivo de Atenea. De planta extraña que no se adapta a nada y con varias estancias, entre ellas el famoso pórtico donde se encuentran las Cariátides, arréforas que vigilan la ciudad que se extiende a sus pies, aunque realmente las originales, la que han vivido desde incendios a guerras y bombardeos se encuentran en el Museo de la Acrópolis.

12 euros, lo que cuesta una copa en una discoteca de moda es todo lo que necesitamos para encontrarnos con una curiosa parte de nuestra historia. Yo, por lo menos, la próxima vez que me acerque a una barra a pedir algo me acordaré de la Acrópolis.

 


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