Cómo se forma gobierno en España: Una guía básica

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Mariano Rajoy

Tas la formación del nuevo Congreso de los Diputados, el Rey Felipe VI como Jefe de Estado inició un periodo de contactos con los líderes de los partidos electos con las finalidad de proponer un candidato que hasta esta legislatura resultó del partido más votado. Tras una primera ronda sin candidato tras la renuncia de Rajoy, le siguió una segunda ya con un candidato a Presidente, el líder socialista Pedro Sánchez.  Aquí aparece la figura del formateur, el encargado de formar una mayoría en la cámara para ser investido.

Un mes, este será el tiempo total que tendrá Pedro Sánchez para formar gobierno tras la propuesta del Presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, para que el candidato del PSOE se someta a la primera sesión de investidura el 2 de marzo.

Hasta esta fecha hay abierto un espacio de tiempo donde el formateur trabajará en la negociación de su investidura con otras fuerzas parlamentarias. Es en este momento cuando es necesario hacer una apreciación: no es lo mismo un pacto de investidura (que se limita a la abstención del voto favorable de un candidato para que haya gobierno) a uno de legislatura (en el que hay un compromiso estable para gobernar sobre la base de un programa).

Por otro lado, no debemos olvidar que siempre está latente la posibilidad del cálculo electoral, sobretodo teniendo en cuenta el escenario electoral de volatilidad que tuvimos, por lo que es previsible que se intentarán conjugar las tensiones internas de las propias organizaciones implicadas en el proceso de negociación con las expectativas de sus votantes.

Ante esto, es posible que para Ciudadanos un adelanto sea un duro golpe dado que el Partido Popular tiene la posibilidad de recuperar mucho voto del que se han nutrido el 20D, especialmente en las provincias donde el partido naranja no obtuvo representación. En el caso de Podemos, si su objetivo principal es el sorpasso por la izquierda al PSOE y no tanto influir en el gobierno con políticas concretas, tiene buenas razones para poner condiciones inasumibles al formateur e ir a nuevas elecciones. Sabiendo esto, no debe extrañarnos si vemos como se pasa de un clima de tensión a la calma en un día. Todo puede depender de los barómetros.

Existen una serie de elementos a tener en cuenta en el presente contexto de pactos y negociaciones. Uno de ellos lo vemos en cómo los partidos negocian tanto públicamente (mensajes a modo de globo sonda y postulando ciertos amagos en busca de la mejor posición) como privadamente (no siempre habrá luces y taquígrafos aunque se haga un ejercicio de comunicación al respecto . La confidencialidad puede ser una gran baza, especialmente para un apoyo pasivo).

 

Sabiendo esto, se abren dos posibilidades y de paso podremos aclarar un par de conceptos. Un gobierno de coalición es aquel que se integra con carteras de diferentes partidos, pongamos por caso que el PSOE acepta la pretensión de PODEMOS para que Pablo Iglesias sea el Vicepresidente de Pedro Sánchez. De lo contrario se formaría un gobierno en minoría monocolor del PSOE, es decir, que monopolizaría la totalidad de los Ministerios.

De los 28 Estados Miembros de la Unión Europea, 20 tienen gobierno de coalición mientras que solo 2 gobiernan en minoría. De los que gobiernan en coalición, 7 de ellos están liderados por la izquierda frente a 6 que lo hacen con un partido de derechas y otros 6 de ideología liberal. Asimismo, son 8 las grandes coaliciones (gobierno sustentados por al menos un partido de derecha y otro de izquierda), un fenómeno habitual en nuestro entorno.

Pero antes de todo esto, tal y como se expone en el artículo 99 de la Constitución el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, procederá a exponer ante el Congreso su programa de gobierno y pasará a solicitar la confianza de la Cámara, que se considera otorgada con el voto positivo de la mayoría absoluta. En caso de no obtenerla, lo que a priori parece lo más plausible, se realizará la votación de nuevo en 48 horas bastando la mayoría simple (más votos a favor que en contra).

A diferencia de Bélgica que permaneció más de 500 días sin gobierno al no tener establecido algún plazo para la formación de gobierno, en España se concreta un periodo de 2 meses para que alguno de los candidatos propuestos obtenga la confianza del Congreso. De no ser así, se disolverán las Cortes y se convocarán nuevas elecciones.

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