[dropcap type=”2″]E[/dropcap]n la política hay brechas, rupturas, contradicciones, tesis y antítesis. Los materialistas dicen que tras todo antagonismo político nace una síntesis superadora de lo anterior.  En este momento de ruptura con el “establishment” se toman estrategias (a largo plazo) y tácticas (a corto plazo). El fin último es llevar a cabo un proyecto político desde el poder bien sea desde el gobierno o desde la base popular.

Todo proyecto político tiene implícitamente el deber de llevar a cabo una comunicación de su conjunto de ideas, es decir, una transmisión a la sociedad de su programa para ganar unas elecciones o una revolución. El debate que quiero plantear en este artículo es la aparente contradicción que surge entre el proyecto político (políticas públicas) y la comunicación. Los actores políticos suelen preocuparse más por una de las dos opciones y así se produce una tensión entre ambos conceptos.

El proyecto político lleva de por sí una base ideológica fuerte, principios, valores y programas (económicos, sociales, etc); sin embargo la comunicación tiende a disipar la transparencia del proyecto y aumenta su preocupación en generar significantes, nombres propios, líderes y conceptos vacíos que consiguen aglutinar a mayorías sociales heterogéneas. Este debate podemos plantearlo en dos ideologías como el nacional-populismo y el socialismo, ambos quieren recuperar el poder popular, sin embargo llevan a cabo distintas estrategias:

  • El nacional-populismo opta por aglutinar mayorías sociales que no se definan ni por su clase, sexo, religión ni raza; es decir, que sea una mezcla heterogénea. Se requiere la creación de una barra antagónica entre el poder de las élites y la base popular que formaría el “populus”. Crean conceptos que articulan en torno al pueblo una confrontación al poder establecido. Conceptos que representan los patriotas contra los extranjeros, el pueblo contra las élites, la familia contra los individuos, etc.
  • El marxismo socialista en cambio pretende llevar a la clase trabajadora al poder, distingue entre la pequeña burguesía, entre la gran burguesía y el proletariado; es decir, crea más antagonismos que el populismo ya que no trata de articular a todos los sectores sociales en torno a un mensaje.

Los socialistas tratan de decir que el populismo solo basa su estrategia política en mensajes vacíos, en aglutinadores que a largo plazo se rompen, les acusan de corto-placistas, etc. Los populistas describen a los marxistas como  excesivos largo-placistas, que no tienen una estrategia de poder ganadora, que los principios y valores no sirven para llegar al gobierno, excesivo idealismo, etc.

¿Se puede llevar a cabo una comunicación efectiva de tu proyecto político? Personalmente creo que se puede transmitir un mensaje flotante más aglutinador con una base económica y de organización socialista. No tienen por qué ser opuestos.

Hace unos días Íñigo Errejón (miembro de Podemos) escribía el siguiente Tweet:

Podemos establecer un paralelismo de las dos metáforas: el núcleo irradiador-afirmación sería el proyecto político o programa, por otro lado “la seducción de los sectores aliados laterales” sería la función de la comunicación. Ambas deben darse para a realizar un trabajo efectivo y para desempeñar cualquier función política.

Para mostrar la otra perspectiva Alberto Garzón escribía en sus redes sociales lo siguiente: “Las banderas muy grandes suelen tapar la ausencia de proyectos políticos para la mayoría social. Mucho símbolo, poco contenido.” Podríamos comparar las banderas como una parte de la comunicación política, así Alberto Garzón le da mucha más importancia al programa.

Puede darse el caso de que haciendo una buena campaña y comunicando adecuadamente tu programa político no llegues a los oídos de la ciudadanía. Se puede optar por crear espacios comunicativos llamativos y que sigan los intereses de la audiencia: por ejemplo llevar algunas de tus propuestas a un programa de televisión donde la gente no tenga claro qué opción política va a apoyar y por ello la seducción sea mucho más fácil.

 

Bibliografía de apoyo:

  • “Podemos y sus ausencias iconográficas” Nega. El circular, 2015. Disponible en: http://lacircular.info/podemos-y-sus-ausencias-iconograficas/