A nivel mundial el ejercicio periodístico se encuentra amenazado por una erosión de confianza producido por la nueva muletilla en el contexto político internacional respecto a los “fake news.”  A pesar que la publicación de historias cuyo contenido pueda ser falso no es nada nuevo, lo que resulta deshonesto y peligroso es que algunos medios escojan difundir noticias inventadas o tomar a broma temas sumamente polémicos para el público de determinada región geográfica..

Tal es el caso reciente donde algunos medios, en ambos lados del charco, se han enfocado en historias cuestionables o toman a broma temas sensitivos para lograr mejorar estadísticas de audiencia para fines estrictamente de mercado.  Amerita inmediatamente sacar la tarjeta roja y denunciar tal estrategia.

La discusión sobre la indeterminación política, tanto para Puerto Rico como para Cataluña, es un tema de incuestionable seriedad.   El sarcasmo y la falta de seriedad en la cobertura mediática perjudican lo que son temas verdaderamente complicados y sensitivos, particularmente cuando los habitantes de ambas regiones están muy divididos respecto a su debate y resolución.  Y es que con la publicación de informes imprecisos o abiertamente falsos, han encendido los debates pasionales y furibundos en los medios sociales, con el fin de incrementar las estadísticas de cliks, comentarios y likes.

Una noticia publicada en Puerto Rico en el pasado día de los Santos Inocentes (28 de diciembre) sobre unas negociaciones secretas para que Estados Unidos devolviese a Puerto Rico a España ha causado conmoción y exacerbado las pasiones innecesariamente tanto en los comentarios del medio que publica como en las redes sociales.  Aparte de que el ejercicio de publicar notas para confundir dentro de tal efeméride, el momento seleccionado para emitir tal noticia es un golpe bajo hacia una comunidad caribeña que ya esta en el fondo del abismo tras una catástrofe natural, la bancarrota de su gobierno territorial y la iniquidad tras la aprobación de la reforma contributiva federal por parte de los Estados Unidos.

El otro ejemplo es la cobertura del movimiento secesionista de Tabarnia, el cual encendió el mundo twitero español, y en cuya flama lamentablemente se inmiscuyeron la crema y nata de la política.  Tal difusión y discusión da credibilidad a un movimiento de dudosa seriedad, poco transparente y que lacera la ya atribulada confianza de los ciudadanos españoles que, presumo, ameritan recibir información seria sobre los temas que afectan el futuro del país.

El que los medios en el susodicho “establishment” trivialicen temas serios facilita el trabajo de hackers y cuerpos de inteligencia internacionales para magnificar las divisiones internas de otros países y desestabilizarles.  Ya se ha reportado la presunción de que hackers rusos proveen apoyo cibernético a movimientos secesionistas en Puerto Rico y en Cataluña.  De la misma forma podríamos razonablemente especular que estén apoyando el movimiento en Puerto Rico que busca la reunificación con España.  Aunque puedan ser movimientos pequeños pero serios, rebatir la presunción de falsedad es difícil de superar.

Esta semana se hizo público un informe por parte del senadores demócratas en Estados Unidos que documenta la actividad rusa produciendo ciberataques, informaciones falsas, operaciones clandestinas en redes sociales, financiamiento de partidos extremistas, corrupción y hasta intentos de asesinato en países como Ucrania y Georgia, a través de Europa y Estados Unidos y que  persigue socavar las instituciones occidentales.  Esta publicación ejemplifica la seriedad del asunto e ilustra el grado de responsabilidad de los medios en ser celosos con lo que publican.

Los editores y jefes de información de los medios todavía tienen control de buena parte de la agenda de discusión pública ejercen suficiente influencia en lo que se discute en los medios sociales.  El asunto que aquí denunciamos no debe tomarse ligeramente cuando un estudio reveló que 8 de 10 españoles no sabe distinguir entre noticias falsas y verdaderas,  fenómeno que se repite en Estados Unidos tras un sondeo con adolecentes.  Si le añadimos el dato anecdótico de que pocas personas prestan total atención a lo que leen, el potencial de crear histeria con facilidad es real.

Se puede estar en contra o favor de la independencia de Cataluña, o a su ves favorecer la anexión/estadidad o independencia para Puerto Rico.  Sin embargo, lo que no es responsable es darle espacio a noticias cuya dudosa veracidad puedan influir en lo que sabemos son apasionados debates entre paisanos y familiares, cuando la publicación de estas se produce durante las fiestas de fin de año, lo que puede llegar a incidentes aislados de violencia…….por supuesto cuando han sido asistidos por los espíritus destilados.

Hay que ser más responsables.

 

 

 

 

2 COMENTARIOS

  1. Puerto Rico tiene derecho a su autodeterminación, Estados Unidos acepta este hecho desde hace mucho tiempo. Puerto Rico no forma parte de Estados Unidos, es un territorio NO Incorporado y su derecho a eligir su futuro está internacionalmente reconocido. Muy distinto a Cataluña que sí es parte fundamental de España. El caso de Puerto Rico es visto anualmente por el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, léase las más de 30 resoluciones sobre el caso colonial de Puerto Rico.

  2. Totalmente de acuerdo. Asimismo, sectores anexionistas/estadistas argumentan que Puerto Rico es parte integral de Estados Unidos, que somos ciudadanos estadounidenses hace 100 años y que debe incorporarse inmediatamente. El grupo de Reunificacionistas en Puerto Rico argumenta que Puerto Rico debe regresar a ser parte de España producto de los vínculos culturales, históricos y sociales, ademas de la nulida ab initio del Tratado de Paris. Hasta ese argumento seria valido pues muchos puertorriqueños somos, al día de hoy, hijos, nietos y biznietos de españoles.
    El punto es que tal discusión, sea en Puerto Rico o en Cataluña no se debe trivializar o tomar a broma. Eso abona a la desconfianza ciudadana y abona al fenómeno de los fake news.

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