China está sufriendo una crisis inmobiliaria, siendo Evergrande el mayor exponente de este hecho, empresa que es la segunda mayor promotora inmobiliaria de ese país y la más endeudada, lo que ha hecho tambalear su solvencia y saltar las alarmas en todo el mundo. Tanto es así que muchos se preguntan si en España se está volviendo a alimentar una burbuja similar a la de los años previos a la crisis de 2008.
La preocupación nace en un principio por el tipo de política que ha estado llevando a cabo el Banco Central Europeo, situando los tipos de interés en el 0% y con aumentos desproporcionados de la oferta monetaria:
Así pues, unos tipos de interés bajos con aumentos de masa monetaria podrían sobrecalentar el sector inmobiliario.
En general, el precio de la vivienda no muestra señales de alarma
Como veremos a continuación, a pesar de que el BCE lleve a cabo una política expansiva, los datos del sector inmobiliario no son alarmantes. Para empezar, porque el precio de la vivienda no está en los niveles máximos que se mostraron en la anterior burbuja. El precio actualmente está en torno a un 15% por debajo de los precios máximos de hace algo más de una década.
Cabe mencionar que, aunque en términos generales el precio no es actualmente alto, sí es cierto que, si observamos el precio de la vivienda nueva nos encontramos con un incremento notable. De hecho, el precio está por encima del que se observó en la anterior burbuja. Seguramente permitiendo que se realicen más promociones inmobiliarias, el precio se contengan algo.
El número de hipotecas es todavía bastante bajo
Otro dato que nos lleva a pensar que no existe actualmente burbuja inmobiliaria, es el número de hipotecas constituidas, que sigue en niveles bajos, pero con una continua recuperación desde los niveles mínimos del 2013. Debemos apreciar que durante 2005-2007, había meses que se constituían más de 100.000 hipotecas, cifra alejada de las 35.329 hipotecas constituidas en julio de este año.
Aunque no hay burbuja, no debemos bajar la guardia
Como hemos visto, con estos datos no podemos afirmar que estamos viviendo una burbuja inmobiliaria. Ello no implica que la tendencia alcista general en el precio de la vivienda no genere en los próximos años una burbuja similar a la que vivimos hace algo más de una década. Y sobre todo no debemos bajar la guardia con el precio de la vivienda nueva, que puede mostrar una mayor alza por la dificultad para construir nuevas promociones.
Por otro lado, los bancos están siendo más prudentes en la concesión de préstamos hipotecarios, financiando como máximo el 80% del valor de tasación de la vivienda -aunque existen excepciones-. Además, se baraja ya la posibilidad de que en algún momento la política del BCE cambie de sentido, lo que dificultaría el sobrecalentamiento del sector inmobiliario.























