Cuando parece que todo está muerto en un país desolado como Siria, aparece la magia. Así, los casquillos de balas marcan ahora el devenir del paso del tiempo, los cartuchos gastados acompasan la libertad a la melodía de un banjo y los restos de un cohete calientan las almas perdidas. Todo ello es obra de Abu.

Abu Ali al-Bitar es un pintor sirio que recoge restos de materiales bélicos para construir sus obras. Recicla los objetos que encuentra y con ellos crea instrumentos, candelabros, hornos, cuadros… El arte reside en hacer de los escombros una obra llena de vida. Todo ello lo hace, además, en Douma, a las afueras del este de Damasco, una región ferozmente devastada.

Y es que la desolación ha sido la musa de Abu a la hora de trabajar. “Creo a partir de los objetos que ellos utilizan para destruir”, asegura el artista. Es su particular venganza. Ahora, los restos de los ataques que sufrió su pueblo son su materia prima. Probablemente de ahí provenga su afán por hacer reaparecer el fénix pegando sus alas con las propias cenizas. Una especie de Ícaro que quiere volar lejos del terror.

Precisamente la mejor forma de combatir ese miedo es reconstruir el hogar. Y la mejor manera de lograrlo probablemente sea construir una realidad alternativa a partir de las pequeñas cosas que conforman ese clima de seguridad. Porque rodearnos de los detalles que nos hacen sentir en casa y volver atrás en el tiempo genera confianza. Quizá una de las ideas más poderosas sea esa: regenerar la normalidad dentro del miedo continuo.

De hecho, Abu ha sabido deconstruir el conflicto en Siria desde el costumbrismo para darle la vuelta a su significado. Ha transformado esos pequeños elementos que simbolizaban el desastre en libertad. La sonrisa de un niño que vuelve a disfrutar con su juguete, el respiro del que admira un cuadro sin reparar en que fuera puede desatarse el caos en cualquier momento o la dulzura de unas notas de violín en una ciudad ensordecida por los gritos de la guerra. Porque convertir lo extraordinario en cotidiano en un lugar donde la realidad aterra es magia que solo las manos de un artesano excepcional pueden crear.

 

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