El día de hoy, 26 de septiembre de 2021, se realizan en Alemania las elecciones federales en las cuales se elegirán a los 709 diputados del Bundestag (Congreso) así como se determinará quien ostentará la cancillería alemana en el período 2021-2025. Esta elecciones representan un cambio de ciclo político en Alemania al representar, posiblemente, la llegada del multipartidismo y de la inestabilidad que han caracterizado al resto de gobierno de Europa durante los últimos años.

Estas elecciones no sólo resultan relevantes en cuanto a que los destinos de Alemania presentan siempre una gran relevancia para todo el contexto europeo, no sólo a causa de su preponderancia en la política de la Unión, sino que, de la misma forma, los comicios se postulan un cambio de ciclo de una relevancia inusitada. Desde que en el 2005 la CDU (Unión Demócrata Cristiana) ganó las elecciones federales, el gobierno alemán se ha encontrado bajo la mano de la canciller Angela Merkel, la cual ha realizado una labor muy activa tanto en el contexto alemán como por, sobre todo, en relación con los países miembros de la Unión, empujando las tesis de la austeridad y del control del déficit como principales doctrinas económicas. No obstante, Merkel anunció hace varios meses su retirada oficial de la política, dejando el mando de la CDU en duda hasta que tras unas primarias saldría elegido el moderado Armin Laschet, heredero de buena parte de las políticas y tesis de Merkel en detrimento de la corriente más conservadora del partido encabezada por Friedrich Merz.

Aún así, estas elecciones se muestran muy complicadas, pues tanto la CDU como el SPD (Partido Socialdemócrata alemán) de Olaf Scholz, se encuentran muy próximos en cuanto a intención de voto, con un 25% y 26% respectivamente. Ambos partidos han tendido a la formación de la “Gran coalición”, es decir, un pacto entre los dos para asegurar la gobernabilidad y evitar a partidos extremistas. De hecho, los candidatos de ambas formaciones han sido parte o del gobierno común en la última legislatura (en el caso de Olaf Scholz como ministro) o han colaborado en la formación de dicha alianza (Laschet formó parte de la delegación democristiana de energía durante el año 2013 en las negociaciones de la “Gran Coalición”). Pese a esto, la situación en la actualidad se muestra más complicada, pues la baja intención de voto de ambas formaciones obliga a que tenga que entrar un tercer partido en la ecuación.

Teniendo en cuenta que ambas formaciones han declarado su intención de aislar a las agrupaciones más extremistas de sus respectivos planteamientos (Alternativa para Alemania en el caso de la CDU y Die Linke en el caso del SPD) se plantean cuatro posibles escenarios con respecto al futuro gobierno germano.

Coalición Jamaica- Centro

Todas las posibles coaliciones han recibido el nombre de los colores de las formaciones que las componen, poseyendo en este caso la coalición una clara similitud con la bandera de Jamaica. Esta coalición consistiría en la agrupación de la CDU con el Partido Liberal Democrático de Alemania (LDP), formación que ya ha mostrado interés en aliarse con la CDU a causa de la relación entre los planteamientos liberales con la tendencia hacia la austeridad estatal característica de los últimos años en los conservadores. Aun así, los liberales históricamente han mostrado unos resultados electorales poco fiables y muy variables en función del tiempo, llegando a desaparecer del Bundestag en varias ocasiones. El último miembro de esta agrupación sería Alianza 90/Los Verdes, un partido de corte ecologista que ya ha llegado a acuerdos con la CDU en varios Lander (estados) de la República Federal. Los verdes poseen unos planteamientos generalmente más cercanos a la izquierda política y el SPD, aunque su pasado reciente de acuerdos con los conservadores podría dejar abierta la posibilidad a que se sumasen a un acuerdo.

Coalición Kenia- Centroizquierda

La coalición Kenia estaría compuesta de una “Gran Coalición” expandida. En este caso, formarían parte de esta la CDU, el SPD y los verdes. Se trataría probablemente de la coalición más fuerte al mismo tiempo que una de las más inestables. Si bien los candidatos del SPD y la CDU son claramente moderados, y continuistas con las estrategias y planteamientos herederos de la época Merkel, la estructuración de este gobierno podría resultar difícil en tanto que ambos candidatos (de acuerdo con todas las encuestas) obtendrían unos resultados muy similares, siendo ambos socios con casi igual peso en la nueva coalición, dificultando la toma de decisiones. Aún así, este acuerdo probablemente favorecería a una tendencia hacia la izquierda del gobierno alemán, siendo dos de sus miembros- los verdes y el SPD- de esta corriente ideológica. Esta coalición resultaría la más probable en caso de que la CDU obtenga menos votos que los socialdemócratas, poseyendo una posición de debilidad en el nuevo gobierno.

Coalición Semáforo- Izquierda

Esta coalición representaría la más izquierdista, y es que se darían cita el SPD, los Verdes y los liberales. Si bien esta coalición es técnicamente posible, el líder de los liberales, Christian Lindner, ha establecido como una línea roja la subida de los impuestos, afirmando que no favorecería a un gobierno que pretendiese realizar dicha maniobra impositiva. Asimismo, Lindner es un férreo defensor de la austeridad gubernamental y del déficit cero, planteamiento contrario al SPD, que pretende realizar una expansión del gasto público. Si bien esta coalición resulta posible, depender en última instancia, de la elección de los liberales en relación con las dos líneas rojas económicas que el partido ha defendido como sus enseñas en estas elecciones.

 Nueva Gran Coalición- Centroderecha

Esta última posibilidad es la contraposición a Kenia. Si la primera respondía a la posibilidad de que el SPD ganase las elecciones, esta es la posibilidad contraria, que la victoria de los comicios sea la CDU. En caso de que los conservadores lograsen obtener una victoria resultaría probable que intentasen formar un gobierno cómodo con su aliado natural- el FDP– así como mantener la estabilidad lograda hasta el momento pactando con el SDP. No obstante, la clara tendencia hacia la derecha de la coalición, así como la posición de debilidad de los socialdemócratas, podría dificultar esta alianza. Más aún teniendo en cuenta que el SPD se ha visto muy golpeado entre los sectores más de izquierda de Alemania por tener tendencia a ceder el gobierno a la CDU y primar la gobernabilidad frente a la ideología.

Si ninguna de las posibles combinaciones resultase, siempre sería posible un gobierno en minoría, lo que probablemente traería inestabilidad a la habitualmente rígida política alemana, caracterizada por los grandes acuerdos y la tendencia a la gobernabilidad. Aun así, si esto sucediese, el sistema alemán estaría siguiendo la más reciente estela política europea, caracterizada por la desaparición de los bipartidismos rígidos y una tendencia cada vez mayor al multipartidismo y a la necesidad; o de grandes coaliciones; o de acuerdos de mínimos entre varias formaciones para sustentar a gobiernos minoritarios.

 

 

 

 

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