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Miquel Valls llega a la conversación con la urgencia de quien acaba de cerrar su jornada matinal en televisión y, al mismo tiempo, con la calma de quien acaba de publicar una novela que nace del duelo. Su nuevo libro, El ruido bajo la piel (Espasa), mezcla el dolor por la pérdida de un padre con el suspense de un robo en una colección de arte: una propuesta que busca interpelar al lector sobre el cuidado, la verdad familiar y el valor cultural hoy.
Una ficción alimentada por experiencias personales
Nacido en Mora d’Ebre (Tarragona) en 1985, Valls es copresentador de Espejo Público y autor de relatos y novelas cortas. En esta ocasión ha transformado vivencias íntimas en una trama donde conviven la enfermedad terminal de un progenitor y una investigación que agrieta una familia acomodada.
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La novela no pretende ser un documento médico ni una crónica del sufrimiento; más bien funciona como un thriller emocional que expone cómo roles y secretos antiguos pueden resurgir cuando la enfermedad obliga a dar la cara. El personaje central, Elvira, dirige una galería en Barcelona y hereda una colección que será, a la vez, patrimonio y desencadenante del conflicto.
Qué encontrará el lector
- Relatos de acompañamiento ante una enfermedad terminal: rutinas médicas, silencios y pequeños gestos.
- Un robo real servido como motor narrativo: la sospecha de que el traidor puede estar entre los íntimos.
- Retratos de mujeres que han vivido subordinadas por razones sociales o económicas y buscan recuperar autonomía.
- Reflexiones sobre el arte como objeto de deseo, negocio y herencia cultural.
Valls reconoce que parte de la novela bebe de su propio contexto: la muerte de su padre marcó el punto de partida emocional, y pequeños detalles —como el nombre de una oncóloga— son guiños a personas que pasaron por ese proceso. Pero insiste en que la mayor parte de la ficción proviene de la imaginación.
Entre la tele y la página en blanco
Combinar la presión diaria de un magacín informativo con la escritura fue un ejercicio de resistencia. El periodista describe jornadas largas en antena —antes en Mediaset, ahora en Antena 3— que le dejan poco margen para otras cosas. Aun así, encontró tiempo para convertir la idea en unas 400 páginas; un proceso intenso que exigió muchas revisiones y disciplina.
Cuenta que mantuvo el proyecto en secreto incluso con su entorno profesional hasta que la editora le propuso formalmente publicar con Espasa. Las correcciones, bromea, le pasaron factura física (más horas en casa, más tentaciones culinarias) pero también le dejaron satisfecho con el resultado editorial.
Arte y divulgación
Su curiosidad por el mundo del coleccionismo creció tras entrevistar a figuras del sector —entre ellas la baronesa Thyssen— y hoy reivindica que el arte deje de ser un terreno exclusivo. «Que los museos, las exposiciones y el conocimiento artístico estén al alcance del público», resume su objetivo de popularizar una esfera que percibe demasiado restringida.
Televisión, críticas y planes alternativos
Valls no se hace llamar «escritor» en sentido estricto: prefiere verse como quien cuenta historias, ya sea en pantalla o en papel. Acepta la crítica con distancia y defiende que juzgar desde fuera el trabajo televisivo es más fácil que hacerlo en el lugar de quien presenta cada mañana. Mantiene, además, una actitud pragmática frente a su carrera: tiene un plan B —ligado a otras actividades— y mantiene su camerino minimalista por si un día decide cerrar esa etapa.
Sobre la recepción pública, evita la sobreactuación: no incluyó una «faja» de recomendación de colegas en el libro porque prefirió no comprometer a nadie y dejar que la obra hable por sí misma.
Temas que interpela al lector hoy
Más allá de la trama, Valls señala cuestiones actuales: la falta de preparación social para cuidar a los mayores, la escasa educación emocional sobre la muerte y el duelo, y la creciente normalización en los medios de fenómenos graves —corrupción, crisis de vivienda, guerras— que, en su opinión, reduce la capacidad de reacción de la ciudadanía.
Cuidar, duelo y la muerte, escribe implícitamente en su obra, deberían ocupar un lugar más visible en la sociedad para que las personas sepan hacer frente a esos tres pilares de la experiencia humana.
Lecturas, cine y preocupaciones
En lo personal, comparte algunos títulos que le han interesado últimamente: el ensayo de Oriol Mitjà Donde nace la luz, y películas como Los domingos y Sorda. Más allá del ocio, confiesa que le inquieta la velocidad con la que la información nos satura y nos empuja a normalizar situaciones que merecen debate y acción.
Para el lector, la novela funciona como espejo: obliga a mirar la frágil trama de las relaciones familiares, el peso de los secretos y la manera en que la cultura —el arte, las herencias— puede convertirse en detonante de conflictos ocultos.
Si algo queda claro tras hablar con Valls es que su salto literario pretende abrir conversaciones incómodas y necesarias: sobre quién cuida, cómo se transmite el patrimonio cultural y qué estamos dispuestos a aceptar como sociedad. Ese es, quizá, el verdadero ruido que queda bajo la piel.











