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Del 18 al 25 de abril de 2026, el Skyline Benidorm Film Festival celebra su décimo aniversario en un momento de clara consolidación: ya no es solo una cita local, sino un punto de referencia para el cortometraje español e internacional. Esta edición refuerza su papel como plataforma para creadores, industria y nuevos públicos, con más actividades profesionales y una programación que refleja la salud del formato corto.
La organización ha ampliado la oferta habitual y orienta el certamen hacia la profesionalización del sector, buscando impacto fuera de las proyecciones: mayor presencia de industria, mesas de debate y acciones formativas que conectan estudiantes y profesionales.
Qué hay de nuevo en 2026
Entre las novedades destacan mesas redondas, talleres y masterclasses (con la presencia, entre otros, de la directora Irene Moray), así como la apuesta por jornadas dirigidas a la industria del cortometraje bajo el nombre de Prisma. El festival también ha renovado su imagen y ha incorporado a México como país invitado, ampliando así su alcance geográfico y cultural.
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- Fechas: 18–25 de abril de 2026.
- Premio Skyliner 2026: otorgado al actor alicantino Fele Martínez.
- Secciones oficiales: Nacional (26 títulos), Iberoamericana (7), Internacional (6) y Jóvenes Realizadores (6).
- Convocatoria récord: 760 proyectos inscritos, cerca de 250 más que en 2025.
- Concursos y ayudas: Shortpitch (premio valorado en 20.000 € con requisito de rodaje: 50% en Benidorm) y concurso de guion patrocinado por DAMA (1.500 €).
- Iniciativa educativa: Skyline 365, orientada a universidades y centros formativos para ampliar la programación a lo largo del año.
La Sección Oficial Nacional reúne 26 cortometrajes y, sobre el papel, es una de las más sólidas: combina nombres consolidados con voces emergentes y títulos que ya han circulado en circuitos internacionales. Entre las piezas que formarán parte de la programación figuran trabajos como Casi septiembre, El fantasma de la quinta, Talk me, Una vocal, Pipiolos, La huella del barro, Pálpito y Tenéis que verlo.
La mirada Ibérica e internacional también está presente: la Sección Iberoamericana compite con siete obras, mientras que la Sección Internacional aporta seis títulos que amplían la variedad de sensibilidades y orígenes. La sección dedicada a los jóvenes realizadores mantiene la vocación formativa del festival, ofreciendo pantalla y contexto a nuevos creadores.
Industria y oportunidades
Beatriz Hernández, directora y fundadora del festival, explica que la ampliación de actividades responde a una estrategia de sostenibilidad y crecimiento: más espacios para el diálogo profesional, convocatorias que atraen proyectos con vocación de rodaje en la ciudad y acciones que fomentan la colaboración entre productores y distribuidores.
El concurso Shortpitch seleccionará diez proyectos ante un jurado profesional; su premio principal, valorado en 20.000 euros, condiciona la ayuda al rodaje parcial en Benidorm, lo que busca incentivar la producción local. Además, el certamen mantiene el premio de guion de DAMA y multiplica las posibilidades de networking durante la semana del festival.
Con la llegada de Skyline 365, el festival pretende trascender los ocho días de proyecciones y llegar a audiencias jóvenes en universidades y centros culturales de la provincia, con proyecciones y actividades durante todo el año.
El aumento de inscripciones —760 trabajos presentados— confirma que el festival ha ganado prestigio y visibilidad. Hernández atribuye ese crecimiento a la incorporación progresiva de secciones internacionales y a una base organizativa más sólida: lo que empezó como una muestra de un día se ha transformado en una plataforma con alcance nacional e internacional.
Por qué importa
El Skyline no solo programa películas; funciona como escaparate, mercado y foro formativo. Su reconocimiento —la sección oficial figura entre las que sirven como calificadora para los Premios Goya— tiene consecuencias directas para cineastas y productores: mayor posibilidad de distribución, visibilidad para el talento emergente y un escenario para cerrar colaboraciones.
Para el público, la edición de 2026 ofrece una oportunidad para ver trabajos recientes y participar en coloquios con autores; para la industria local, supone un impulso económico y la posibilidad de atraer rodajes y festivales satélite durante el año.
En suma, la décima edición del Skyline Benidorm Film Festival confirma la evolución de una iniciativa que ha ido ganando peso en el circuito del cortometraje, combinando proyección internacional y atención a los creadores emergentes en un formato que sigue ganando terreno dentro del panorama audiovisual español.












