Sánchez acusado de favorecer a la dictadura cubana: activistas denuncian abandono

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Carolina Barrero, activista cultural cubana exiliada en España, sostiene que la isla atraviesa un momento histórico con repercusiones inmediatas en la política internacional. Desde Bruselas, donde se reunió con medios europeos, pide a la Unión Europea y a España una postura más firme frente al régimen y describe la influencia de Rusia como un factor determinante en la estabilidad del poder en La Habana.

Un régimen que, según ellas, sigue siendo represivo

Barrero y Amelia Calzadilla definen el sistema de gobierno cubano como una estructura **militarizada** y controlada por una misma familia, donde la represión y la ausencia de justicia han sido constantes desde los inicios del régimen. Subrayan que la violencia institucional no es un fenómeno reciente, aunque hoy se perciba con mayor visibilidad.

Para ambas, la escala de las protestas de 2021 marcó un punto de inflexión: más personas, sobre todo jóvenes, salieron a las calles y las plataformas digitales multiplicaron la difusión de abusos que antes quedaban silenciados.

Las causas de la debilidad del poder

Identifican tres factores principales que han minado al gobierno: el acceso a la información vía internet, la erosión de la narrativa propagandística tradicional y una gestión económica deficiente que ha dejado al país en crisis prolongada.

En ese contexto, insisten en que los cortes de energía y las fallas en las plantas termoeléctricas obedecen a décadas de desinversión interna, no solo a sanciones externas. Señalan la obsolescencia de equipos y la incapacidad del Estado para modernizar infraestructura clave.

Rusia: aliado estratégico y socio militar

El vínculo con Moscú aparece como un elemento clave en la sostenibilidad del régimen cubano. Según las activistas, la cooperación se ha centrado en lo militar y comienza a incluir iniciativas económicas con efectos políticos visibles.

El envío de cubanos a la guerra en Ucrania, en su opinión, no es casual ni espontáneo: estiman que el Estado sabe y autoriza esos desplazamientos, lo que convertiría la operación en parte de un intercambio geoestratégico con Rusia.

Implicaciones prácticas

  • Presencia militar y visita de altos mandos rusos a la isla.
  • Proyectos de inversión o explotación de tierras que, por ley, aún no permiten la propiedad privada plena.
  • Posible uso de mano de obra o combatientes cubanos en conflictos externos como moneda de cambio diplomático.

Europa y España: peticiones de coherencia

Las activistas reclaman a la Unión Europea una política consistente: si aplica sanciones a dirigentes de Venezuela o Nicaragua por vulneraciones de derechos, debería hacer lo mismo con funcionarios cubanos implicados en abusos.

En relación con España, critican que el Gobierno español mantenga una relación cercana con La Habana pese a conocer los patrones autoritarios del régimen. A su juicio, esa posición legitima a los gobernantes en Cuba y retrae el apoyo a la sociedad civil isleña.

Qué piden de forma concreta

  • Suspender acuerdos que otorguen legitimidad política al régimen hasta que haya avances verificables en derechos humanos.
  • Aplicar medidas selectivas contra responsables de represión.
  • Reconocer y apoyar a las organizaciones civiles y a los presos políticos.

Reconocen, eso sí, el papel de Estados Unidos como aliado histórico en la defensa de los derechos humanos en la isla, aunque rechazan discursos que planteen intervenciones unilaterales sobre Cuba.

El protagonismo de los jóvenes

Ambas señalan un cambio generacional: la oposición cubana se rejuvenece y se comunica con códigos contemporáneos, muy centrados en redes sociales. Esa nueva militancia, dicen, está llamada a transformar la dinámica interna y a sostener futuras transiciones.

Es notable, afirman, la capacidad de los menores y jóvenes para organizarse y narrar la realidad sin mediadores tradicionales.

Un posible escenario a medio plazo

Ante la pregunta sobre el futuro, Barrero y Calzadilla dibujan una aspiración clara: una Cuba democrática donde la población recupere la capacidad de decisión política y económica y donde no exista persecución por ideas. No plantean soluciones fáciles ni fechas precisas, pero insisten en que la sociedad civil se prepara para liderar una eventual transición.

Para ellas, la sustitución de figuras como Miguel Díaz-Canel no es suficiente si no se desmantela el control de la familia que, según describen, continúa detentando el poder real.

Resumen de prioridades de la sociedad civil cubana

  • Restablecer el Estado de derecho y el derecho a la propiedad.
  • Garantizar libertad de prensa y de expresión.
  • Promover condiciones para el regreso de quienes se han exiliado.
  • Crear oportunidades económicas que frenen la emigración forzada.

Las reclamaciones que plantean conectan lo local con lo internacional: solicitan que la comunidad global no ignore las violaciones sistemáticas y que las políticas exteriores no terminen por rehabilitar sin contrapartidas a un gobierno que, según ellas, mantiene prácticas autoritarias.

En un momento en que la atención geopolítica se reordena —con conflictos en Europa y reconfiguraciones de alianzas—, la situación cubana vuelve a colocarse en la agenda por sus implicaciones militares, humanitarias y migratorias. Para las activistas, la urgencia es clara: actuar ahora puede afectar la viabilidad de una transición pacífica y la vida de millones de cubanos.

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