homeopatía pierde apoyo tras informe de Sanidad: ¿qué cambia para los usuarios?

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Un informe reciente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) concluye que los preparados homeopáticos no demuestran eficacia más allá del efecto placebo, una valoración que reaviva el debate sobre su papel en la salud pública y las decisiones clínicas de los pacientes. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha subrayado la necesidad de priorizar la evidencia científica frente a la creencia popular para evitar riesgos innecesarios.

La homeopatía no es una práctica residual en España: aunque no existen cifras actualizadas, datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2018 mostraban que la mayoría de la población la conoce y cerca del 10% había recurrido a un profesional para adquirir este tipo de productos en el último año.

Regulación y realidad en España

En materia regulatoria, la responsabilidad recae en la AEMPS, en línea con las directrices de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España no existe ningún producto homeopático autorizado con una indicación terapéutica que permita su prescripción dentro del sistema público de salud.

Aun así, muchos productos siguen comercializándose como medicamentos registrados sin indicaciones aprobadas y están disponibles en farmacias. El Consejo General de Colegios Farmacéuticos recuerda la normativa vigente —un decreto de 2007— que regula su registro y dispensación y subraya que dichas fórmulas han sido registradas exclusivamente sin propósito terapéutico.

Qué dice la AEMPS sobre su composición

La AEMPS ha señalado que la seguridad de estos preparados se garantiza, según sus criterios, por las «diluciones extremas» empleadas. A niveles comunes de homeopatía —por ejemplo, diluciones como la 12 CH— es prácticamente imposible que quede alguna molécula de la sustancia original en el producto.

Incluso diluciones menos extremas, como la 6 CH, llevan a analogías que sirven para poner en perspectiva la ausencia de principio activo en el envase. Desde asociaciones críticas con la homeopatía se ha llegado a describir la comercialización de estos preparados como un negocio donde se paga por algo que, en la práctica, no contiene el ingrediente que se anuncia.

Reacciones del sector y alcance internacional

La Asociación Nacional de Homeopatía (ANH), que agrupa a profesionales y entidades del sector, defiende la tradición y el uso extendido de estas prácticas y cuestiona la interpretación de algunos estudios, reclamando que se consideren también datos de la «práctica real».

Fuentes de la OMS recuerdan que, según informes anteriores, más de cien países registran la homeopatía de alguna forma y que en determinados sistemas sanitarios los servicios homeopáticos se integran oficialmente. No obstante, diversos países europeos han adoptado medidas críticas: Francia suprimió el reembolso público en 2021 por falta de eficacia, y Alemania ha anunciado limitaciones en la cobertura por el seguro médico legal.

Riesgos para la salud

El principal peligro señalado por autoridades sanitarias y asociaciones científicas no es tanto una toxicidad directa —que se considera baja por las diluciones— sino la posibilidad de que pacientes sustituyan tratamientos con eficacia demostrada por productos sin evidencia.

Casos extremos han tenido consecuencias legales y sanitarias. En Italia, una sentencia penal en 2019 vinculó la muerte de un menor a la elección de la familia por terapias alternativas frente a tratamientos convencionales para una infección.

  • Lo que el informe implica: los homeopáticos no cuentan con indicaciones terapéuticas autorizadas en España.
  • Disponibilidad: existen registros —la AEMPS indica cerca de 976 productos— que se comercializan sin declarar efectos clínicos.
  • Riesgo principal: abandono de tratamientos efectivos que pueden poner en peligro la salud.
  • Rol de las farmacias: la dispensación continúa cuando se solicita, según la normativa vigente.
  • Contexto europeo: varios países están retirando reembolsos o cobertura como respuesta a la falta de evidencia.

Organizaciones críticas, como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), califican la comercialización de estos productos como una estafa y piden mayor contundencia regulatoria y profesional para limitar la actuación de quienes promocionan terapias sin base científica.

Y ahora, ¿qué puede cambiar?

El reconocimiento oficial de la ausencia de eficacia no ha venido acompañado, por el momento, de medidas que prohíban la venta en farmacias o impongan la retirada masiva de productos. El Colegio de Farmacéuticos recuerda la obligación de dispensar conforme a la ley, lo que limita intervenciones inmediatas.

Expertos y colectivos a favor de la medicina basada en la evidencia reclaman acciones adicionales: mayor transparencia en el etiquetado, campañas de información pública para aclarar riesgos y que colegios profesionales adopten medidas deontológicas para desincentivar la promoción de estas prácticas.

Para los ciudadanos, la recomendación repetida por autoridades sanitarias es clara: antes de abandonar un tratamiento convencional o recurrir a un preparado alternativo, consultar con el médico o el farmacéutico y contrastar la evidencia disponible.

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